Cumbre Social en Bolivia
“América Latina está viviendo un cambio de época”
Viernes 8 de diciembre de 2006, por Mariano Vazquez *

Por Mariano Vázquez, enviado especial. La sorpresiva vista del presidente electo del Ecuador generó un clima de euforia y alegría en el coliseo del colegio Insttituto Americano. La multitud que colmó el estadio cerrado agitó sus banderas y cantó por la unidad latinoamericana. “La larga y triste noche neoliberal finalmente está siendo derrotada y un nuevo amanecer se avizora en cada rincón de América Latina”, bramó Correa.

Rafael Correa saluda a la multitud.

El mandatario electo del Ecuador, Rafael Correa, ingresó por una de las puertas laterales del coliseo, a las 17.30 (18.30 de la Argentina), cuando promediaba la lectura de las conclusiones de las tres jornadas de la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos. Saludó con su mano derecha a las 3.000 personas que colmaban un estadio que flameaba sus banderas, en especial la multicolor de los pueblos orginarios. La ecuatoriana Blanca Chancoso saludó la presencia de Correa y lo invitó a saludar a los presentes, este primero agradeció por la cálida bienvenida e hizo un saludo en quechua. En la mesa estaba flanqueado por representantes indígenas del continente y por Silvia Lazarte, presidenta de la Asamblea Constituyente.

Las personas presentes se pararon y gritaron “El pueblo unido jamás sera vencido”. Atronó el coliseo, las banderas flameaban, se veían las banderas de las organizaciones de Bolivia, Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela y Chile. De países centroamericanos. También de Argentina: estaban las banderas y chalecos de la CTA: de Salta y de Jujuy, de la Capital Federal y Buenos Aires, de Misiones y Chaco, y más, son militantes que viajaron hasta tres días para se protagonistas de este encuentro.

En las tribunas de la derecha del coliseo la delegación de Peró comenzó a vivar a Correa, a Ecuador, a Evo y a Bolivia. Fue un nuevo estruendo de jallallias (vivas), sonidos musicales y flamear de estandartes.

“Hermanos y hermanas de sudamérica, de latinoamerica -comenzó Correa- la región no está viviendo una época de cambios, está viviendo verdaderamente un cambio de época. La larga y triste noche neoliberal finalmente está siendo derrotada y un nuevo amanecer se avizora en cada rincón de América Latina”, arrancó Correa, quien recibió la segunda ovación del día y que prácticamente a cada párrafo de su discurso de unos quince minutos fue interrumpido por aplausos y aclamaciones. También sus palabras fueron saludadas por charangos, quenas y zampoñas, cuyos sonidos, además, poblaron las tres jornadas de esta cumbre social.

“Los gobiernos oligárquicos están siendo derrotados, quien iba a pensar que hace algunos años un humilde obrero metalúurgico iba a dirigir la economía más grande de la región (por el presidente de Brasil Luiz Inacio Lula Da Silva); o que un sencillo índigena iba a dirigir esta patria tan bella y amada, Bolivia (en referencia a Evo Morales); o que en Venezuela un coronel revolucionario finalmente devolviera el petróleo a sus legítimos dueños el pueblo de Venezuela (por Hugo Chávez?; o que en Ecuado, la patria derrotara a las chequeras más corruptas y sin límites”, reseñó el mandatario electo.

“América Latina está viviendo un cambio de época que significa superar la gran noche neoliberal; significa desmitificar tantos cuentos con los que nos quisieron convencer, felizmente, muchos fueron los latinoamericanos que jamás se dejaron convencer con esos mitos; por ejemplo, el mito de que el individualismo era el motor de la historia, dejando a un lado la acción colectiva; el mito de que la competencia era un modo de vida, dejando a un lado la cooperación; el mito de que la sociedades tenían que someterse a esta entelequia llamada mercados, cuando son los mercados los que tienen que estar sometidos a las sociedades”, apuntó.

Explicó también que “en esta nueva era que ya comenzó tenemos que estar todos juntos por la integración de los latinoamericanos, no podemos esperar ni un minuto más, de ese gran sueño de Simón Bolivar, que en el siglo XXI ya no puede seguir considerándose un sueño. Sólo unidos prevaleceremos ante esta globalización inhumana y cruel, con una integración con una lógica de contención, de conmplementariedad, de desarrollo mutuo; una integración con los pueblos índigenas, los mestizos, las clases populares, la clase trabajadora.

El presidente ecuatoriano, elegido por abrumadora mayoría en la segunda vuelta dijo que “un nuevo modelo o sistema que rescate la dignidad del trabajo humano, convertido en una simpe mercancia por el modelo neoliberal, la precarización laboral en América Latina es intolerable, formas de explotación generalizadas a lo largo y ancho de la región, en nombre de la globalización, en nombre de los mercados internacionales, en nombre de la competitividad son sencillamente intolerables”.

También se refirió a los sistemas representativos tradicionales en el continente. Aseguró que “esta nueva era en América Latina nos muestra que las pseudo democracias participativas que nos han acompañado durante tanto tiempo han colapsado, muchas de esas democracias formales, de esas democracias de plastilina fueron apropiadas por nuestras elites, fueron secuestrados por mafias políticas, totalmente divorciadas de los intereses y realidades de las grandes mayorías, por eso a lo largo y ancho de la región estamos viendo que gobiernos democráticos y populares están aplicando profundas reformas”.

“Esa gran patria grande llamada América Latina, esa gran patria libre y soberana, justa, equitativa, que respete la dignidad del trabajo noble, la diversidad de nuestros pueblos, el medio ambiente, que respete la dignidad de nuestra gente, es posible construirla, aquí vemos el nacimiento de esta patria que todos merecemos”, concluyó Correa.

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