
Fue la séptima y última conferencia del ciclo co-organizado por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA. Menguaba la tarde del jueves cuando Federico Schuster (UBA), Roberto Gargarella (abogado y profesor de la UBA) y Víctor De Gennaro (CTA), se le animaron al complejo tema que anunció la charla: "Democracia y Experiencias del Campo Popular".
"¿De qué hablamos cuando hablamos de democracia?", fue la ambiciosa pregunta que subyacía el jueves pasado en el Teatro La Máscara del barrio de San Telmo.
El panel, aún incompleto, se preparaba para acercarse a sus posibles respuestas, intentos de delimitación frente a un concepto tan ineludible como bastardeado, tan abarcativo como necesario: En el centro, Claudio Lozano ofició de coordinador del ciclo organizado por el Instituto de Estudios y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina, la Universidad de Buenos Aires- Facultad de Ciencias Sociales y el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento. A la derecha, Roberto Gargarella, sociólogo, abogado y profesor de Derecho Constitucional de la UBA, fue el primero en hablar; a la izquierda, el dirigente de la Central Víctor De Gennaro estuvo a cargo del cierre; promediando la primera exposición, llegó Federico Schuster, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA quien se disculpó por la tardanza: "Me retrasé por cuestiones que tienen que ver con la democracia...", y el auditorio adivinó la difícil jornada que tuvo con la saga de la todavía fallida elección de un Rector para la UBA.
"La democracia tiene que ver con la igualdad", inauguró el panel Gargarella. "Cuando uno se compromete con un ideal de igualdad también lo hace con el de universalidad: los mismos derechos para todos. Hoy las instituciones están lejos de cumplir con estos mínimos compromisos igualitarios. La Constitución es muy exigente en términos de igualdad, y es la única promesa que nos han hecho, promesa incumplida todos los días".
"¿De que hablamos cuando hablamos de democracia...?", se preguntó Gargarella, esta vez en voz alta. "Podemos tener diferencias al respecto, pero también una base de acuerdo. Frente a las protestas sociales, muchos jueces han pensado en la democracia desde un lugar reaccionario, incomprensible: para ellos es votar, todo lo demás no es democracia... En esta charla, yo me conformaría con dejar descartadas estas concepciones barbáricas de la democracia".
Y le cedió su lugar al recién llegado Schuster: "Cambiando el ángulo del análisis, voy a referir a los espacios de construcción colectiva: Tras la extinción de amplios sectores de nuestro país durante el neoliberalismo, surgieron procesos sociales a partir de esos cambios. De la fábrica, los sujetos se han replegado al barrio. El del movimiento de desocupados es un ’milagro sociológico’, cuando parecía que la acción colectiva era imposible. El sindicalismo no es la principal fuerza de acción política, salvo por la CTA. Tiene mecanismos institucionalizados de representación que le hace difícil incluir al desempleado. La CTA logró instancias novedosas; encontró mecanismos de representación territorial. Pero no se puede entender la historia de las luchas sociales, si no se piensa que la memoria no es un depósito de recuerdos, es la que indica qué hacer. Los movimientos piqueteros no se entienden sin la alianza con los sindicatos, con la CTA. La política surge cuando aquellos que no están en las cuentas exigen ser tenidos en cuenta. Se vuelven visibles. La importancia del término ’piquetero’, es que resalta su capacidad de acción y no por lo que se los ha dejado a un lado, la desocupación. Las organizaciones sociales están en una situación de reflujo. Esa es la expresión de una resistencia en la que podemos creer. Nos obligan a redefinir lo que serán las organizaciones políticas y sindicales que vienen".
"Roberto habló de democracia, Federico de las organizaciones...", abre De Gennaro. "Yo quiero aclarar que nosotros no hablamos de desocupados, sino de trabajadores-desocupados. Para muchos esas organizaciones están en reflujo, claro porque si el objetivo era hacer piquetes... Pero está Gualeguaychú, y muchos que no aparecen en la televisión. El movimiento de organizaciones sociales de la CTA o de empresas autogestionadas demuestran que no están en reflujo, sino en otra instancia, superadora. También quiero aclarar que cuando uno habla de ’los jueces’, ’los sindicalistas’... las palabras nos limitan. Hay jueces y jueces, sindicalistas y sindicalistas... Entonces se empieza a ver que en esa complejidad podemos tener una estrategia; la que daba sentido antes del genocidio económico, político, sindical, cultural".
Tras las aclaraciones retoma la pregunta: "Me preguntaba ¿Por qué nos parece tan importante la democracia? Ese concepto se revalorizó tras el genocidio. La legalidad significaba la potencialidad de organizar a nuestro pueblo. Con la caída del campo socialista se cayó la idea de la vanguardia, del Partido. Parece que a la nueva sociedad la tenemos que definir entre todos. Pero la democratización es algo más profundo que lo formal, es recuperar esta construcción. Por eso más que de democracia, me gusta hablar de proceso de democratización".
Y desarrolla: "Cuando hace mucho instalamos la elección directa, recuperamos la esencia del sindicato. Porque el sindicato no es el que dice la personería, sino las organizaciones de trabajadores que nos reunimos para luchar por nuestras reivindicaciones y la transformación de la sociedad. A partir de esa esencia, decimos que esos compañeros que no tienen trabajo son aparte del sindicato. No hay que inventar al pueblo hay que abrir las puertas para que protagonicen.... Desde el ’94 tenemos la posibilidad de consulta popular, ni una hicieron...".
"La democratización tiene que ver con una voluntad política organizada, eso sucedió cuando hicimos la consulta del FRENAPO, la experiencia más alta de organización popular de las últimas décadas", se entusiasma Víctor De Gennaro. "En un país donde sobra guita estamos pidiendo resolver la igualdad necesaria, el reparto de la riqueza, para recuperar protagonismo. La democratización es una exigencia. Con el FRENAPO la gente iba a votar, fue espectacular. Ahora necesitamos más. Era un momento defensivo, hoy no. No alcanza. Ahora hay que decir ’si no lo hacen ustedes lo hacemos nosotros’ y eso exige un grado de organización superior y mucha democratización. Supimos pelear creyendo que se ganaba, eso es lo que está en discusión. No creo en la vanguardia, sí en la voluntad política organizada. Hoy estamos en una crisis positiva, en un ’transito hacia’. El poder al que uno va a ir accediendo es el que construye, y la construcción es hoy. Si no construís colectivamente no hay garantías. El desafío como central de trabajadores de ir construyendo un movimiento político social y cultural, es apasionante. A la política la hacemos todos, lo electoral es sólo una parte".
*Integrante del Foro de Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada.
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