
... Y muy pocos lo saben. Al menos, en lo que respecta a la revolución en materia comunicacional que significará la muy próxima televisión digital. El traspaso de la TV actual (analógica) a la digital, plantea demasiados interrogantes técnicos, políticos, económicos y sociales. Y como para actuar hay que entender; para entender, el ingeniero Eduardo Aguirre, en su exposición del lunes por la tarde en la UTN, comenzó a explicarnos cómo va la cosa.
"La tecnología no es neutra", "la información es poder"... Frases que suelen repetirse pero que, como pocas veces, mostraron toda su dimensión el lunes 11 por la tarde en una charla en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). El tema convocante, un nuevo sistema para la televisión digital en la Argentina, no era para nada inocuo: "Lo digital ha llegado para instalarse", pueden pensar muchos. Sí, pero: cómo y decidido por quiénes, y para qué, con qué efectos para las mayorías ya excluidas en la cada vez más concentrada propiedad de los medios.
¿Alguien sabe qué es eso de la televisión digital? Para comenzar a entenderlo, el ingeniero Eduardo Aguirre (especializado en EE.UU., Canadá, Japón, investigador y docente en el Laboratorio de procesamiento de la Señal Digital de la UTN Regional Avellaneda, ex-asesor de la Asociación de TV por Cable, y ex integrante de comisiones técnicas nacionales e internacionales que han abordado la cuestión) hizo una exposición técnica en esta charla convocada por la CTA, la UTN y Ce.P.E.Tel (Centro de Profesionales de Empresas de Telecomunicaciones); y, lo más importante, dejó planteados interrogantes políticos, económicos, sociales que la trascienden.
En su desarrollo técnico, mediante cuadros en Power Point, Aguirre explico cómo poder mostrar la señal analógica de forma digital. El traspaso implica una "compresión" de la información para poder transmitirla, pero además hay que mandar esa información de un punto a otro. El "paquete de bits" debe ser enviado a los receptores (teléfono celular, computadora, TV, etc). Esta nueva tecnología habilitará más canales que los actuales para ser transmitidos. "Compresión y transmisión, dos tecnologías que posibilitaron pensar en TV digital": el ingeniero inaugura su exposición.
"Si vamos a pasar a TV digital, ¿quién se hace cargo de la calidad que entragaré? ¿Me obligarán a cambiar y me reducirán la calidad? El hecho de comprimir la imagen implica una decisión política: cuanto más se comprime, se puede dejar lugar para transmitir más canales, pero para lucrar con ellos. El broadcaster puede decir: ’te doy una señal pobre y gratis para poder meter más canales para vender’", arranca Aguirre.
"Es imprescindible reglamentar. La TV digital gratuita debe tener un standar de calidad determinado, porque lo digital tiene una particularidad: en lo analógica se ve algo cuando hay señal-ruido, y vemos borroso en la pantalla, pero vemos... en lo digital, se corta al señal cuando supera el umbral de ruido", continúa.
Para el ingeniero Aguirre eso "nos plantea: ¿Qué modelo queremos de servicio? ¿Que lo vea mucha gente? ¿Transmitir ’high definition’ (alta definición) y que pocos vean una imagen buena y muchos una mala? ¿Apuntamos a todos o al público ABC1? Por eso hablamos de standares de calidad en los sistemas de TV digital que debemos elegir. Hay básicamente tres: ATSC (Advanced Television System Comitee), el estadounidense, orientado a transmitir "high definition" pero con menos canales posibles en el ancho de banda y sin frecuencia única para el territorio nacional, que beneficiaría en materia económica a las televisoras; DVB (Digital Video Broadcasting), el europeo, más orientado a los teléfonos celulares, que beneficiaría a las ’tel co’ (empresas de telecomunicación); y el japonés, que es el europeo mejorado. Los dos últimos con frecuencia única para todo el país".
En tanto, hay que ver cómo se hará el traspaso de lo analógico a lo digital, por eso Aguirre propone: "Si en nuestro país queremos que la transmisión sea gratuita, no puedo pasar compulsivamente porque quien tiene analógico no podrá ver. Tengo que hacer coexistir ambos sistemas".
"EE.UU. tiene un mercado de 300 millones de televisores. Decidió subsidiar el ’set top box’, el aparatito que les permite ver digital, y re-licenció las frecuencias ganadas con el sistema digital. Espera recaudar 13.900 millones de dólares. ¿Qué haremos acá?", se pregunta Aguirre. "Más allá de lo técnico, hay un fuerte componente político- social- económico. Migrar tendremos que migrar, porque el mundo va hacia esa conversión y no vamos a tener repuestos para seguir con lo analógico. Ahora ¿cómo? Según el standar que elijamos se beneficiará o no a la población. Estamos hablando de TV digital terrestre, porque el cable y la Direct TV no tienen problema por tener capacidad para cualquier formato de calidad pero apunta al público ABC1 que puede pagarlo. Las telefónicas presionan para tener DVB (europeo) porque tienen ese equipamiento, y si no fuera por el marco regulatorio que les impide transmitir televisión, lo podrían hacer ahora mismo. Y como por cada standar que se elija uno debe pagar royalties, entonces los que ofrecen los standares están presionando con distintas ofertas", continúa.
"Se están haciendo fuertes lobbies: Brasil ya ha decidido por el standar japonés. La Argentina no ha elegido, los estadounidenses con Zenit y otras empresas ofrecen el ATSC; los europeos con Siemens, Telefónica, Alcatel, y otras, el DVB; los japoneses junto a Nec... todos presionan. Espero que no suceda como cuando decidieron la norma analógica: por decreto de Menem y a espaldas de quienes estábamos en las reuniones donde supuestamente se debía decidir".
Y la torta en discusión no es poca cosa: En Argentina el mercado es de 2 mil- 2500 millones de dólares; en un negocio global de 25 mil millones de dólares en TV digital.
Algunos países ya han decidido el modelo a implementar: México y Chile optaron por el estadounidense; y Brasil, tras un estudio desde el ’98, y muy seriamente, decidió por el japonés. China, empezó con DVB y hoy tiene un sistema propio.
¿Por cuál optaremos nosotros?: "Si el gobierno decide por la gratuidad, y por que llegue a todo el país, tengo que ir al standar japonés, que lo permite. El gobierno debe tener como objetivo la inclusión social, reducir la brecha digital, para eso deberá subsidiar la migración de un sistema a otro. Y para decidir seriamente el standar tenemos que tener un año de testeo comparativo, al menos. Eso hizo Brasil. Hay gente que dice que hay que apurarse, yo no hablo de urgencias".
El mapa queda planteado: Hoy los argentinos no reciben los 5 canales de aire que deberían, la mayoría debe verlos por cable. En Rosario, Buenos Aires y Córdoba (más de la mitad de la población del país), el 40% ve sólo uno o dos canales de aire gratuito.
"El tema es álgido porque obliga a la población a pasarse de sistema, por eso debería participar en la toma de decisiones. Todos tendríamos que estar empapados en la materia", afirma y lo interrumpe uno de los asistentes a la charla: "Pero si no podemos lograr el cambio en la nefasta Ley de Radiodifusión de la dictadura... porque ¿quiénes se quedarán con las nuevas señales digitales que nazcan a partir de la digitalización? ¿Los dueños de los canales actuales, los de la banda?". Quien le responde es otro asistente: "Lo principal es preparar una base de información, hay que informar para que la gente participe. Sino vamos a tener una actitud defensiva solamente".
El tema queda planteado, el futuro llegó, hace rato.
*Integrante del Foro de Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada.
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