Córdoba-Derechos Humanos
Un nuevo tiempo en busca de Justicia
Miércoles 13 de diciembre de 2006, por Daniel Klocker *

En un emotivo acto, el gobierno de la Provincia entregó el centro clandestino de tortura a los organismos de Derechos Humanos. Schiaretti prometió presupuesto para el funcionamiento del flamanete organismo, pero no habló sobre la apertura de los archivos policiales. Fue abucheado.

El reclamo por la "urgente" apertura de los archivos policiales de la época de la dictadura militar presidió la emotiva entrega a la Comisión Provincial de la Memoria del centro de tortura, detención y muerte que funcionó en el Departamento de Inteligencia de la Policía de Córdoba, conocido como D2, en el Cabildo Histórico.

El traspaso estuvo a cargo del vicegobernador Juan Schiaretti, en un acto realizado en el establecimiento del Pasaje Santa Catalina, del cual también participó el intendente de Córdoba, Luis Juez, aunque no ocupó un lugar entre las autoridades y prefirió seguir los acontecimientos bajo la sombra de una higuera.

En el cierre de la ceremonia, Schiaretti anunció que la Comisión Provincial de la Memoria “tendrá su presupuesto para funcionar como corresponde", pero nada dijo sobre la apertura de los archivos policiales, lo cual motivó la reprobación por parte de militantes de las organizaciones de derechos humanos.

En el acto se presentaron las personas designadas por la Comisión para integrar el Consejo de Notables, que prevé la ley y que integran: Sonia Torres (presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, filial Córdoba); Juan Villa (ex dirigente gremial de Perkins); Carlos Alonso (artista plástico); Guillermo “Quito” Mariani (sacerdote) y Santiago D’Ambra (de Familiares de Detenidos).

El Director de Derechos Humanos de la municipalidad de Córdoba y secretario Adjunto de la CTA-Córdoba, Luis Baronetto, que estuvo detenido en el D-2 en 1975, expreso que la recuperación de este edificio “es muy importante”.

Resaltó que la “reconquista de este lugar donde reinó el terror es fruto de la perseverancia de las organizaciones de los Derechos Humanos y de quienes hemos sido víctimas y padecido las torturas en este mismo lugar”, pero recordó que “todavía quedan tareas pendientes”.

“Hay que reclamar la urgente apertura de los archivos de la Policía, que aparezcan y se pongan en manos de la Justicia para que los compañeros asesinados puedan descansar en paz y los que fuimos torturados veamos que nuestro dolor no fue en vano”, enfatizó Baronetto.

“En el marco de este ocultamiento de archivos -prosiguió- no hay ninguno de los miembros de la D-2 detenidos, ni procesados, sobre todos aquellos que públicamente se sabe tuvieron un protagonismo importante en este lugar”.

Baronetto recordó que estuvo en el D2 en agosto de 1975 y que fue “torturado” por una “patota policial encabezada por el oficial Juan Carlos Cerutti”, y que por el brutal castigo debió ser internado en el policlínico Policial.

Carlos Ríos, ex trabajador de la fábrica Perkins y actual dirigente del Cispren, que también estuvo detenido en esa dependencia en 1976, coincidió con Baronetto en que la entrega del D-2 a la Comisión Provincial de la Memoria es un hecho “histórico”.

“Es importante conservar la memoria y esta Comisión Provincial permitirá que nadie se olvide del horror que se vivió dentro de este edificio, con compañeros encapuchados, esposados y sometidos a los más crueles tormentos”, manifestó emocionado Ríos.

El momento más tocante del acto se vivió cuando el “Negrito” Villa le entregó la llave del edificio a una Abuela de Plaza de Mayo, quien emocionada abrió la puerta para dar paso a un nuevo tiempo en busca de justicia.


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Corresponsalía Córdoba

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