Reportaje a Víctor De Gennaro
“Nuestros pueblos tienen sed de soberanía”
Martes 20 de septiembre de 2005, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

El secretario general de la CTA, Víctor de Gennaro, dialogó con FeTERA Semanal* acerca de la III Cumbre de los Pueblos y sus objetivos. Transcribimos parte de la entrevista.

Estamos ya en la recta final de la Cumbre de los Pueblos. Va a haber dos reuniones importantes: una la hacen los Jefes de Estado, otra la hacemos las comunidades, las organizaciones, los trabajadores. Para esta cumbre se están organizando distintos Foros como el de Energía, el de Educación... ¿Qué tipo de temario imaginamos para discutir con los presidentes, si eso fuera posible y su agenda fuera otra?

La Cumbre de los Presidentes de América ya comienza con una discriminación que es dejar afuera a Cuba, que también forma parte de nuestra historia y nuestro futuro. Por lo tanto es una demostración clara que está hecha en la medida de los intereses fundamentales de Estados Unidos y que tiene una impronta que en algún momento tenía la intención de consolidar el Acuerdo de Libre Comercio Americano (ALCA). Convenio que debería estar en vigencia a partir del 1º de enero del 2005 y que por la resistencia de nuestros pueblos y el cambio de relaciones de fuerza, estalló por los aires después de la década del ’90.

En nuestro país... recordemos lo que fue en el 2001 el gran cambio con la rebelión popular. En otros países latinoamericanos, se fueron manifestando de distintas formas, como puede ser la elección por primera vez de un presidente trabajador en Brasil; la consolidación de Chávez en Venezuela; ahora la asunción de Tabaré Vázquez; la resistencia de los pueblos andinos, lo que ha permitido decirle No a ese acuerdo, aunque ahora los Estados Unidos estén intentando imponer su política con los Tratados de Libre Comercio bilaterales (TLC), país por país. O sea -y volviendo a su pregunta- ya tenemos una agenda que está limitada con discriminaciones y que, en términos generales, no es una incorporación de la problemática que sentimos los pueblos latinoamericanos, las organizaciones sociales, que nos motivó a convocar a otra cumbre: la Cumbre de los Pueblos.

Si hubiera democratización en las relaciones, seguramente en la cumbre americana estarían todos. Por eso desde la CTA alentamos esta autoconvocatoria de la Cumbre de los Pueblos, con la intención de discutir las alternativas, apuntalando una agenda distinta desde los pueblos que nos permita decir No a la militarización, No al saqueo de nuestros recursos naturales, No a los acuerdos de libre comercio, pero sí a una alternativa diferente que está hoy se está empezando a discutir.

En este marco de hegemonías y construcciones, ¿qué imagen recibe del gobierno con respecto a su relación con el modelo neoliberal?

Se supone que la pregunta es con respecto al Gobierno Nacional, pero en realidad el Gobierno es algo más grande porque abarca desde el Estado Nacional, el parlamento, los gobiernos provinciales, las estructuras del aparato administrativo. En realidad los que gobiernan la Argentina son las estructuras que, por ejemplo, manejan la mayoría de los medios de comunicación y de la economía. La administración de la Argentina, que debería ser quizá el espacio que acumule el poder suficiente en representación del pueblo, y en este sentido, lo que se denomina el Gobierno Nacional ha tenido una actitud de inicio de conectarse con algunos aspectos que tienen que ver con sentimientos o con expectativas de lo que ha sido el gran reclamo a partir de la crisis y de la movilización popular del 2001. Expectativas como pueden ser el cambio de la Corte Suprema, la situación de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la perspectiva de unidad latinoamericana, pero, por otro lado, ha ido definiendo una política económica que consolida la matriz distributiva regresiva instalada en Argentina en las últimas décadas y ha defendido los intereses de esos verdaderos dueños del poder que son Techint, Pérez Companc, Repsol, los Blaquier, nombres distintos en cada provincia, pero que en la nación son los que se están quedando con la mayoría de la recaudación de la riqueza que genera la Argentina.

La Argentina de hoy tiene un producto bruto por habitante igual a 1974, pero una relación entre el 10% más rico y el más pobre en 1974 era de 9.6. Y hoy está alrededor de 40 veces más el 10 % más rico que el 10% más pobre. Con lo cual con la misma generación de riqueza la injusticia en la distribución es cada vez peor. Esta política que mantiene la pobreza, la desocupación y la inmoralidad del hambre, hoy es un cachetazo no sólo al sentido común, sino es una verdadera vergüenza que en nuestro país sigamos pagando con 100 vidas todos los días de pibes por causa de la desnutrición para que estos señores, estos grupos económicos se sigan llevando las riquezas de nuestros recursos naturales, generadas por nuestro pueblo.

Así que en esta pulseada de cambios, creo que estamos en un punto de inflexión importante en la perspectiva del país que avanza a un consenso general de nuestro pueblo por decir “esto no va”. Por eso, la CTA ha planteado no solamente su incorporación a la Cumbre de los Pueblos y la lucha por la distribución del ingreso, la democracia y la soberanía; sino además ha convocado a los congresos provinciales y al Congreso Nacional donde podamos construir una nueva herramienta de los trabajadores que ayude a construir un nuevo movimiento político, social y cultural. Pero creo que no se puede construir lo nuevo con los cómplices del pasado.

¿A partir de qué ejes la CTA alienta la construcción del poder de los trabajadores?

Creo que después de haber sufrido ese gran shock, la situación de crisis producida entre el ‘89 y el ‘91, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. (A nivel internacional, con todo lo que significó la caída del campo socialista: más de 150 años pensando que el socialismo era inexorable como perspectiva de los trabajadores). Fue un gran impacto ese retroceso, que se suma al impacto que significó que, en nombre del movimiento de transformación más grande que hubo en nuestro país en la década del ’50, el peronismo, se usara ese pensamiento para producir todo lo contrario: la entrega, el saqueo.

Y la crisis de identidad de los trabajadores fue muy profunda. A partir de ahí la CTA se planteó recuperar los valores esenciales de la resistencia al pensamiento único. Pero no solamente había que definirse con lo que no queremos, sino que tenemos que construir lo que queremos, y en ese sentido la CTA se plantea con las banderas de distribución del ingreso, democracia y soberanía que tiene que construir poder propio. Y poder propio significa primero ir a ganar a los millones de trabajadores que no creen que se puede organizar gremialmente, que tienen dificultades, que están reprimidos y que hasta no tienen la expectativa de organizarse. La CGT hoy debe tener cerca de dos millones de afiliados, la CTA tiene 1.071.000. Hay diez millones de trabajadores que no están organizados.

Ese “construir nuestro poder”, ese “abrir y convencer” es para nosotros la clave de construir un poder propio. Pero no tenemos la fuerza organizada para construir lo que queremos y eso es un tránsito y en ese tránsito hemos convocado al Congreso de la CTA para Marzo, porque entendemos que a 30 años del golpe militar, de aquel genocidio, tenemos que ser capaces de recuperar no sólo a los mártires, por su martirologio, sino que tenemos que recuperarlos por su proyecto de vida, por su pelea por una sociedad diferente.


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