Su familia clama por justicia
Denuncian la muerte de un joven misionero en circunstancias confusas
Viernes 29 de diciembre de 2006, por Nadia Mansilla *

Calixto Gómez, integrante de la Asociación de Trabajadores del Estado de Misiones (ATE-CTA), estuvo esta semana en Buenos Aires para denunciar la muerte de su hijo: “David tenía 18 años y apareció ahorcado, con su propio cinto, en Puerto Libertad, a 60 kilómetros de Puerto Iguazú”, dijo ayer en diálogo con ACTA. Agregó que su hijo presentaba “hematomas en todo el cuerpo” y refutó la carátula oficia que habla de suicido.

Calixto, ¿Cómo fue el contexto de su muerte?

Él se despidió de mi casa a las 7 de la tarde del miércoles 6 de diciembre. Le dijo a mi señora que iba a su fiesta de egresados, porque participaba de un coro. Tenía que volver temprano, pero en la mañana del día siguiente no teníamos novedades suyas. Así que a las 7 fuimos a la comisaría a denunciar el desconocimiento de su paradero. La policía no nos quiso tomar la denuncia, nos dijeron que teníamos que esperar. De todas maneras empezamos la búsqueda y averiguamos, según lo que nos dijeron sus compañeros de colegio, que estuvo en una casa donde hubo una fiesta hasta las 5 de la mañana. También nos contaron que esa noche, y en dos oportunidades, la camioneta de la policía apareció en esa casa. Desde el momento que la fiesta iba terminando, no supimos qué pasó con mi hijo. Los dos días de búsqueda por todo Iguazú fueron un calvario. La policía no nos ayudó en la búsqueda; recién el viernes 8 nos tomaron la denuncia. Pero seguimos buscando hasta el sábado.

¿Qué pasó entonces?

Al amanecer el día sábado, recibimos la noticia de que mi hijo apareció ahorcado en un árbol de Puerto Libertad, a 60 kilómetros de Puerto Iguazú. Cuando llegamos a Puerto Libertad, la policía nos mostró el cuerpo de mi hijo en la camioneta policial. No me supieron contestar quién dio la orden para que lo bajen del árbol. Luego lo revisamos y nos encontramos con hematomas en todo su cuerpo, sus testículos inflamados y sangre en la entrepierna. Luego, quisimos participar de la autopsia y nos dijeron que teníamos que ir a Eldorado, a 120 kilómetros de Puerto Libertad. Cuando llegamos ahí, un abogado al que consultamos para participar en la autopsia, se comunica con el Fiscal de Eldorado que le dice que iba a estar a cargo de la autopsia. Pero le habían comunicado que la causa estaba a cargo de la fiscalía de Iguazú. Entonces el abogado nos dice que no puede hacer nada y que teníamos que presentar un poder en la fiscalía de Iguazú. Cuando nos presentamos en la Fiscalía, un guardia policial nos dice que a nuestro hijo lo trasladaron a Posadas, a 250 kilómetros. Ahí ya no pudimos ¬andar más detrás del cadáver de mi hijo. Entonces el abogado me dice por teléfono que si la autopsia iba a hacerse en Posadas, tardaría dos días. Pero cuando vuelvo, me llaman y me dicen que el cuerpo de mi hijo está en Iguazú y que ya le habían hecho la autopsia. O sea que me hicieron pasear por toda la provincia siguiendo al cuerpo de mi hijo, cuando en realidad estaba ahí. En ese momento, me entregaron el cadáver de mi hijo en terrible estado. Luego le hicimos el velatorio pero no lo enterramos. Lo llevamos a la Morgue de Iguazú y quedó ahí por un día. Esa morgue, que se inauguró hacía unos 15 días, no tenía refrigeración. Así que el cuerpo de mi hijo se deterioró aún más.

¿Qué información aportó la autopsia?

Sólo dice que fue un suicidio. Y que mi hijo se golpeó después de muerto. Además, es bastante extraño todo, porque la suma de las circunferencias de su cuello y de la rama en la que apareció colgado, deja un resto de 30 centímetros del largo de su cinto. Con lo cual, lo tiene que haber ayudado para subir, porque no alcanzaba para que se suba solo. Por otro lado, para llegar a ese punto, se tiene que pasar por un control de Gendarmería, que pide documentos las 24 horas a todas las personas que pasan. Pero Gendarmería dice que no vio nada. Y en los datos de su altura, dice que medía 180 centímetros, cuando en realidad mi hijo medía 165. O sea que ni siquiera se tomaron el trabajo de medirlo. Y a mi hijo lo encontraron con sus ropas, las cuales hoy nadie sabe dónde se encuentran.

¿Hubo otras cosas que le llamaran la atención?

Sí. Que una chica se acercó a nosotros con la intención de confesar quién lo había matado y al otro día la encontramos en la comisaría de Iguazú, negando lo que había dicho antes; que un vecino del barrio me haya dicho que esa muerte era para su hijo, porque él realizó denuncias a la policía de Iguazú y su hijo se llama David también y es de características físicas similares al mío. Además, la constante negligencia de la policía y las amenazas que recibieron por celular los amigos de mi hijo, con mensajes como “Si no te dejás de joder, vas a terminar igual que David”.

¿Cómo está la situación hoy?

Ahora estamos esperando los resultados de la segunda autopsia, que solicitamos porque no pudimos estar en la primera. Está difícil, pero tenemos esperanzas. Encima, hoy (por ayer) nos enteramos que han metido preso a un chico por participar en las movilizaciones por David. Ahora vamos a ver qué hacemos a nuestro regreso. Y si esto no se aclara en breve, saldremos otra vez con las pancartas y el megáfono, para exigir justicia.

¿Qué actividades tuvo en Buenos Aires?

Nos reunimos con dirigentes de la CTA, con integrantes de diversos organismos de derechos humanos, y con representantes gubernamentales. Todos se han mostrados muy dispuestos a colaborar en el pedido de justicia. Algo que mi señora y yo agradecemos mucho.

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