Trabajadores canadienses visitaron la Central luego de participar en la Cumbre de los Pueblos
Construcción continental contra el ALCA
Martes 8 de noviembre de 2005, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Nadia Mansilla. Luego de presenciar la III Cumbre de los Pueblos, ayer visitaron la sede de la CTA integrantes de la Central de Sindicatos Nacionales de Québec (CSN) y una comisión de la Unión de Trabajadores del Acero de Canadá, quienes fueron recibidos por integrantes de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la Central, encabezada por Pedro Wasiejko.

René Charest y Jean Lacharité, dirigentes de la CSN.

René Charest, secretario general del Consejo Central de Montreal y Jean Lacharité, Presidente del Consejo Central de Estrie de la CSN, en diálogo con ACTA explicaron que “hemos participado en toda la Cumbre, con los compañeros de distintas organizaciones sindicales, dentro del Foro Sindical”. “Eso nos permitió entender las diferentes líneas de pensamiento en el sindicalismo latinoamericano” dijo Charest.

Jean Lacharité dijo, acerca de la participación de su delegación en ese Foro, que “lo que me tocó mucho fue el dinamismo de las organizaciones sindicales de los países del Conosur. Era interesante ver que hay muy pocos recursos financieros, pero una militancia muy fuerte. En nuestro país tenemos militancia, pero contamos con muchos más recursos. Entonces, con los recursos humanos que tienen las organizaciones sindicales aquí, pienso que podrán avanzar mucho”.

Además, Lacharité expresó: “Nos vamos muy bien de aquí, con muchos conocimientos de la situación en América del Sur, particularmente en la Argentina, y del avance del movimiento sindical adentro del desarrollo de la región”.

Sobre el NAFTA, -según sus siglas en inglés para North American Free Trade Agreement (Tratado de libre comercio en Norte América)- y su relación con los trabajadores de Québec, fue inmediata la expresión de disgusto. Lacharité enunció que “nosotros no fuimos consultados en el desarrollo del NAFTA. Los gobiernos dicen que es muy bueno porque crea empleo, pero lo que vimos hasta ahora es que muchas empresas de Québec y de Canadá se fueron a México. El efecto más importante del NAFTA es tirar las condiciones de trabajo hacia abajo. Y para los mexicanos desde el inicio del NAFTA, en 1994, sólo hay más pobreza porque son empleos indecentes. El NAFTA sólo da derechos a las transnacionales estadounidenses y crea obligaciones para los gobiernos.”

Charest añadió que “dentro de este panorama, el movimiento sindical quebequense debe mantener una lucha muy fuerte contra su gobierno, que es totalmente neoliberal. El NAFTA ataca los derechos sindicales en Québec, favoreciendo el desarrollo de la tercerización, la contratación por fuera de los sindicatos. En consecuencia: la ofensiva neoliberal favorece el debilitamiento de las condiciones de los trabajadores”. Y concluyó: “lo que tratamos de hacer en la CSN es luchar para que esto no siga sucediendo”.

Lawrence Johnson, Judith Marshal, Ray Grant y Abdul Samad de la Unión de Trabajadores del Acero de Canadá.

Más tarde visitó la Central una comisión de la Unión de Trabajadores del Acero de Canadá. Todos ellos trabajadores de autopartes, dirigentes gremiales de ésa unión, que agrupa 64 organizaciones de diferentes empresas, quienes se mostraron contentos por haber participado de la Cumbre de los Pueblos.

Abdul Samad, integrante de la delegación, dijo al respecto: “Fue muy interesante. Vinimos al Foro Sindical, escuchamos discursos muy buenos, escuchamos a dirigentes de muchos países diferentes y fue una experiencia muy buena”. Otro de los integrantes, Ray Grant, se mostró asombrado por “la increíble energía que había en el Estadio el día que habló Chávez. Fue excepcional, la energía de la gente, la presencia de las culturas. Era extraordinario todo”.

Lawrence Johnson, presidente de la Unión también se mostró enérgico sobre esta Cumbre: “Fue una muy buena experiencia para mí porque lo que escuchamos en los foros son las mismos problemas por los que atravesamos en Canadá. Pero una cosa que me gustaría decir es que en el Foro se notaba la organización de las mujeres, su lucha por representar sus derechos. Me saco el sombrero ante ellas y me gustaría decirles que continúen con ese buen trabajo, porque nadie les reconoce el trabajo a las mujeres. Debemos seguir en la lucha”, expresó.

Judith Marshal trabaja en el departamento de Relaciones Internacionales y también representa a los trabajadores del acero en una organización que une sindicatos, agrupaciones de mujeres, granjeros y estudiantes. “Yo participé en la organización de la Cumbre de los Pueblos en 2001 en Québec, y es increíble comparar los diferentes momentos: en la Cumbre Oficial fue casi unánime el voto a favor del ALCA, Venezuela fue el único gobierno que tomó posición en contra y aunque nosotros movilizamos 60.000 personas para demostrar que no queríamos eso, dejamos Québec sintiendo que el ALCA era inevitable y que el 1º de enero de 2005 empezaría a funcionar. Y no pasó. Ver esas fuerzas que están unidas contra el ALCA es un gran cambio en los gobiernos de Argentina, Brasil y Venezuela. Es un momento tan diferente cuando los gobiernos han progresado, tomando una posición en contra a ese tipo de tratados. Es muy interesante venir, ver los cambios y saber que fuimos parte”.

También ellos expresaron su descontento sobre el NAFTA: “Todos nosotros trabajamos en el sector de Autopartes de Canadá. Con el NAFTA el sector se integró: así, una compañía de autopartes que pagaba a los trabajadores en Canadá 20 dólares la hora, podría instalar sus fábricas en México y pagar 4 ó 5 dólares el día. Eso es lo que hizo el NAFTA: poner a los trabajadores unos en contra de otros, en economías muy desiguales. Para nosotros representó una gran desindustrialización, muchas fábricas de nuestro sector dejaron de existir, cerraron”, indicó Marshall.

Al respecto, Samad opinó que "el NAFTA para nosotros es como tirar una moneda y si sale cara, ellos ganan. Si la volvés a tirar y sale cruz, nosotros perdemos. Entonces ellos siempre ganan, no importa lo que hagas, ellos siempre ganan. No hay acuerdos, no importa lo que pase con los trabajadores. Nosotros no estamos luchando contra los trabajadores de distintos países. Lo que queremos es que haya trabajo en todos los países y que las compañías no puedan mudarse de un lugar a otro solamente porque es más barato. Queremos que sea igualitario, que se queden en el país, y por eso estamos aquí y por eso luchamos contra el ALCA”.


*

Secretaría de Comunicación y Difusión

recibir ACTA en tu correo electrónico

Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar


sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar