
A 10 años del asesinato de José Luis Cabezas, la investigación judicial por el brutal homicidio parece destinada a rozar la impunidad, o al menos a castigar el delito con penas casi simbólicas. Porque de todos los condenados por el caso entre 2000 y 2002, apenas dos ex policías bonaerenses continúan presos por su responsabilidad en la muerte del fotógrafo.
Se trata del ex oficial Gustavo Prellezo, sentenciado a reclusión perpetua como autor material de la ejecución del reportero gráfico, y del ex comisario de Pinamar Alberto Pedro "la Liebre" Gómez, quien purga condena por haber "liberado" la zona donde se cometió el crimen.
El asesinato se consumó en una cava de General Madariaga, cerca de aquella ciudad balnearia, el 25 de enero de 1997.
Desde aquella madrugada que sacudió al país con la noticia del hallazgo de un cuerpo carbonizado, esposado y con dos tiros en la cabeza en un descampado de la costa atlántica, la investigación por el homicidio del fotógrafo de la revista Noticias dibujó una saga de aciertos y desaciertos, siempre dominada por la intriga política.
La primera pista sobre la cinematográfica banda de "Pepita, la Pistolera", la repentina puesta en primer plano de la escena pública del empresario telepostal Alfredo Yabrán -el poderoso hombre a quien Cabezas había sacado del anonimato con una fotografía- y el viraje de la causa hacia ex miembros de la Policía Bonaerense fueron apenas algunos hitos.
Esa trama de marchas y contramarchas tuvo un punto de inflexión sin retorno con la muerte de Yabrán, en mayo de 1998.
Hoy, a una década del crimen que reveló la degradación de la fuerza de seguridad del primer distrito electoral del país, aquella que Eduardo Duhalde había calificado como "la mejor del mundo" pero que se popularizó como "la maldita policía", casi todos los detenidos por el crimen de Cabezas obtuvieron, progresivamente, beneficios para atenuar sus condenas.
En esa saga sobresalió, en noviembre pasado, la decisión de la Justicia de Dolores de otorgar la prisión domiciliaria simple -esto es, sin custodia policial- a Gregorio Ríos, el ex jefe de la custodia de Yabrán, quien había sido condenado a prisión perpetua por instigar el asesinato del reportero gráfico. Hoy, Ríos vive el encierro en su casa de la localidad bonaerense de Acassuso.
Junto con Ríos, en febrero de 2000, la Justicia había condenado a la "banda de los horneros", integrada por Horacio Braga, José Luis Auge, Sergio Gustavo González y Héctor Retana, a prisión perpetua, y a los ex policías Aníbal Luna, Sergio Camaratta y Gustavo Prellezo a reclusión perpetua por el secuestro y asesinato de Cabezas.
En diciembre de 2002, el ex comisario Gómez -quien hoy espera la respuesta a un planteo de excarcelación- también fue condenado a prisión perpetua.
Poco más de tres años después del fallo que puso entre rejas a los autores materiales del crimen del fotógrafo, la Cámara de Casación bonaerense redujo las penas de seis de los condenados en el juicio oral y abrió las puertas para que varios de ellos -por la aplicación de la ley 23.390 "del dos por uno", que computa doble cada día de detención sin condena- comenzaran a quedar libres.
En consecuencia, a partir de diciembre de 2004 recuperaron la libertad bajo fianza los "horneros" Auge, González, Braga y los ex policías Luna y Camaratta. Retana murió en prisión.
La liberación de casi todos los condenados generó indignación entre los familiares del fotógrafo asesinado.
Dos meses después, y apenas una semana más tarde de beneficiar a Ríos con el arresto domiciliario, la Justicia otorgó la excarcelación de Camaratta y dejó a la causa, pese a los reclamos de los familiares, con apenas dos de los responsables materiales de su muerte entre rejas.
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