
Hay alegría y reconocimiento por la decisión de permitir el traspaso de lo que ha sido la estafa de la AFJP al sistema estatal de reparto para garantizar las jubilaciones.
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* Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA. |
Y es bueno ser generosos a la hora de reconocer las decisiones que significan un paso adelante en la recuperación de nuestros derechos conculcados durante la década de los noventa.
Seguramente habrá que ampliarlo pero es un paso trascendente que los nuevos jóvenes que se incorporen al trabajo en Blanco (hoy una minoría) puedan estar tranquilos de que sólo con una expresa decisión suya van a ser incorporados a las devoradoras arcas de las financieras.
Claro que se tendrá que discutir toda la reforma previsional, pero este es una paso, y hacia allá vamos.
Pero en tren de reconocimiento quiero expresar que esto es posible porque en el momento más duro de la batalla de ideas, logramos evitar la desaparición del Sistema de Reparto.
Lágrimas de cocodrilo derramó Cavallo para convencer a nuestros viejos y a nosotros.
Pero no pudo. El Plenario Permanente de Jubilados, conformado en aquellos días finales del 91, días después del Congreso fundador del CTA, fue la vanguardia que con organizaciones populares como la Federación Agraria Argentina, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, APYME y otras construimos la epopeya del 1.000.000 de firmas que fueron entregadas para evitar el latrocinio en el marco de la movilización de marzo del 92.
No pudimos todo, pero logramos durante una batalla de meses conservar la Jubilación Estatal de Reparto a la que hoy pueden volver los trabajadores que son engañados con la salida individual, del sálvese quien puede, y que se patentiza en los millones de compatriotas que no acceden a la jubilación, o no pueden pagar las cuotas del sistema de capitalización individual.
Se puede hoy, porque se resistió y luchó ayer.
Es hora de homenajear y reconocer a aquellos que hoy todavía siguen miércoles a miércoles la apuesta de creer que se puede ganar.
Seguramente el gallego Arancet, Imiscoz, Lupino, Forte, María Storneli, Norma Plá, Pafundi o Zárate, entre otros, que se fueron en plena lucha se pueden sentir orgullosos de su historia.
Gracias a ellos, y a los que hoy siguen miércoles a miércoles testimoniando una dignidad insobornable. Siento que hoy es más cierto que nunca lo que pude expresarles en aquellos días en el marco de una marcha multitudinaria: “Los miércoles de los jubilados fueron a esta democracia formal, tan importantes como los jueves de las Madres de Plaza de Mayo a la dictadura militar”.
* Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA
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