Emotivo cierre de la 25º Marcha de la Resistencia
"Azucena, descansa en paz, estás en tu lugar"
Viernes 9 de diciembre de 2005, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Mariano Vázquez. Las cenizas de Azucena Villafor de De Vincenti fueron depositadas ayer junto a la Pirámide de Plaza de Mayo. También se descubrió una placa en su memoria. “Acá mi mamá nació a la vida pública y se queda para siempre, para todos”, expresó Cecilia, su hija, frente a una multitud que acompañó durante 24 horas una nueva Marcha de la Resistencia.

Durante aproximadamente tres minutos un aplauso cerrado de miles y miles de manos coronaron la ceremonia en memoria y homenaje a la fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Los abrazos se multiplicaron en ese instante. También las lágrimas. Las palabras del periodista Enrique Arrosagaray, de la Madre Martha Vázquez y de Cecilia De Vincenti fueron seguidas por miles y miles de personas que miraban hacia el centro de la plaza. Las cenizas de Azucena fueron depositadas junto a la Pirámide. Allí una placa dice: “Azucena Villafor de De Vincenti (1924-1977). Creadora de Madres de Plaza de mayo, detenida-desaparecida mientras buscaba a su hijo Néstor y a los 30 mil secuestrados. Fue mantenida en cautiverio en la ESMA y días después arrojada viva al mar. Sus restos fueron identificados en agosto de 2005. Juicio y Castigo a los culpables”.

El Equipo Argentino de Antropología Forense fue quien identificó este año el cuerpo de Azucena y el de otras dos Madres, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco y Angela Auad. También el de la religiosa francesa Léonie Duquet y otros 3 cadaveres. Los cuerpos fueron enterrados durante la dictadura como NN en el cementerio de la localidad bonaerense de General Lavalle. Fueron víctimas del grupo de tareas encabezado por el genocida Alfredo Astiz, torturadas en la ESMA y arrojadas vivas al mar en los “vuelos de la muerte”. Doce personas integraban el grupo de la Iglesia Santa Cruz que entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 fueron secuestradas. En la Santa Cruz se realizó ayer, a las 18.30, un acto al cumplirse 28 años del secuestro de doce personas en esa iglesia.

“Ser fieles a su enseñanza”

Con estas palabras, Enrique Arrosagaray, autor de “Biografía de Azucena Villafor”, cerró su discurso. El periodista abrió, a las 15.30, el homenaje con una descripción de la vida y lucha de la fundadora de las Madres: “Si Azucena hubiese podido estar hoy acá tendría 81 años, 8 meses y 4 días. Azucena nació el 4 de abril de 1924, del otro lado del Riachuelo, acá cerca, fue trabajadora del complejo SIAM, una enorme metalúrgica que hizo época”. Explicó que ella era “nada más que una madre que salió a buscar a su hijo cuando lo secuestraron el 30 de noviembre de 1976. Néstor tenía 24 años, era estudiante de arquitectura y era militante de la Juventud Peronista y lo secuestraron en Villa Domínico junto con su mujer Raquel y nunca más se supo de él. Azucena salió a buscarlos, por supuesto porque era su madre, y se hartó de ir a cárceles, comisarías, regimientos y por eso dijo un día `señoras, tenemos que juntarnos en la Plaza de Mayo para hacer público este reclamo’. Ahí empezó la vida pública de Azucena, acá, en esta Plaza, cuando 14 mujeres se reunieron a unos pocos metros de este lugar. Entre los canteros de la Plaza hicieron su primera reunión el 30 de abril de 1977. Las persiguieron, las acosaron, las reprimieron, pero siguen acá las Madres de Plaza de Mayo, como una prueba de un valor indiscutible”.

En referencia al secuestro de Azucena contó que desde aquel 30 de abril “se supo muy poco, sí se supo que la tuvieron en la ESMA, que la torturaron fieramente, y que ella en cautiverio estaba segura de que la iban a dejar libre, y ahí en `capuchita’ de la ESMA le pidió a otros detenidos que estaban ahí que le den sus nombres porque tenía la esperanza de salir y avisarles a sus familias que estaban secuestrados. Hasta en `capuchita’ militó por los derechos humanos”. Por eso, dijo, “en nuestras manos está, de nosotros depende, ser fieles a la enseñanza de Azucena”.

“Hoy seguimos aquí”

Luego, tomó la palabra Martha Vázquez, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y recordó: “Azucena, tus deseos se han cumplido, a 28 años de la primera vuelta, en esta Plaza que 14 Madres realizaron siguiendo tu consejo: ‘Unámonos compañeras, no estemos más trabajando cada una por su cuenta; unámonos y vayamos a la Plaza de Mayo, que ahí Videla nos va a ver y nos va a decir de nuestros hijos’. Vinimos las 14 primeras y después muchas más. Hoy seguimos aquí, no somos 14, somos muchas más, los organismos hermanos y el pueblo nos acompañan y estamos juntos en nuestro pedido de verdad y justicia”.

“No recuperamos a nuestros hijos con vida, pero sí comprendimos cual debía ser nuestra lucha, la denuncia dentro y fuera de nuestro país, el despertar de conciencia, el lograr que el mundo se enterara de la tragedia que ocurría en la Argentina: detenidos-desaparecidos, torturados, asesinados, presos políticos, exilio al por mayor. A su lado nos unimos y el amor por nuestros hijos nos siguió dando fuerza e impulsando hacia delante en la defensa de todos los derechos humanos que aún hoy siguen violándose sumiendo a nuestro pueblo en la pobreza y en la exclusión total”, sostuvo.

Martha también dejó un mensaje para las nuevas generaciones: “Nuestro lucha continúa a pesar de la pérdida de madres y padres que vamos sufriendo a través del tiempo. Pero hoy la juventud nos acompaña y en ella ponemos la esperanza para que sigan nuestra lucha cuando ya no quede más una Madre de Plaza de Mayo”. Y, por último, le habló a su compañera: “Azucena, descansa en paz, estás en tu lugar, junto con las Madres y tu querida familia y tu esposo Pedro”.

“La reencontraremos día a día en esta Plaza”

Cecilia De Vinceti, hija de Azucena, fue quien cerró el homenaje. Recordó a su mamá, no sólo en la lucha. Sino como ama de casa, en lo cotidiano: “Mi madre era nada más que eso, una madre, mi mamá”, señaló. “Mi mamá salió a buscar a mi hermano, todo ese verano del 76 al 77, fue espacio suficiente para comprender sin equívoco que era una pavada irle a pedir información a los secuestradores sobre los secuestrados. Y además ir cada Madre sola, cada una por su lado. Por eso la propuesta de juntarse acá, en la Plaza de Mayo, porque esta plaza era el centro político para la lucha, para los reclamos. Para mí hoy, viéndolo a la distancia, resulta maravilloso que mi madre haya planteado la necesidad de juntarse y no en cualquier lado, sino en esta histórica Plaza de Mayo”.

“Agradecimientos tengo muchos. A las Madres que tanto lucharon contra la impunidad y contra el olvido. Gracias, realmente gracias a todas y cada una de las Madres”. Y también tuvo palabras para los genocidas: “Mi odio para con la dictadura de Massera, Videla y Agosti, un odio irreconciliable y un odio particular focalizado en el miserable de Astiz, el cobarde de Astiz. Por eso mis ansias de justicia para que estén siempre en la cárcel, en una cárcel común de por vida. De Azucena nos despedimos aquí y ahora, pero la reencontraremos día a día en esta Plaza, y con nuestra lucha, acá mi mamá nació a la vida pública y se queda para siempre, para todos”.

Este es el aguante

A las 17 del miércoles 7, se inició la 25º Marcha de la Resistencia. Durante 24 horas, cientos de organizaciones sociales y de derechos humanos se dieron cita en la histórica plaza. Grupos musicales y de teatro; muestras fotográficas y proyección de videos fueron parte de estas dos jornadas que se llevaron a cabo bajo la consigna: “Lucharon por la liberación. Levantemos sus banderas para seguir resistiendo. 30.000 detenidos-desaparecidos presentes”. Como cada año, a la medianoche del primer día, la Juventud de la CTA y la Nueva Organización Sindical Gastronómica (NOS-CTA) hicieron la tradicional olla popular.


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