Cultura popular
Comparsas correntinas con mensajes de claro contenido social
Martes 13 de febrero de 2007, por Corresponsalía Corrientes *

Las tres comparsas que compiten en la primera categoría, en el rubro “Mejor Comparsa”, concentraron su coreografía en mensajes de libertad. Arandú Beleza retoma la lucha por la emancipación en tiempos de la esclavitud a través de la leyenda de María Mineira. Ará Berá propone la defensa del Acuífero Guaraní lejos de las manos extranjeras y Sapucay es un canto a la lucha por la dignidad a través del México en tiempos de revolución.

Desde distintos escenarios: África, México y el Acuífero Guaraní, las comparsas optaron por temas de tinte social y hacer reflexionar al público sobre el testimonio de la tierra y la lucha por la libertad y la identidad.

Arandú Beleza fue la primera en subir al escenario del Cocomarola. Grandes muñecos negros con tambores para simbolizar el ritmo, la piel y las raíces del esclavo negro que nunca pierde su misucalidad. “Reina de dos mundos” es la presentación de una temática tan antigua como vigente en nuestros días: la explotación y discriminación.

Entre un frenesí de luces azules, naranjas, amarillas y rojas entran a escena indios con lanzas que rinden culto a la tierra, representada por una mujer con un vestido amplio de color negro, plumas amarillas y negras portando la bandera de África. La presencia del Dios Océano y la Diosa de los mares, hace que de fondo se escuchen los efectos de sonido del agua bañando la costa y se imagine el paisaje vivo de la tierra africana que vio nacer y crecer a Agotime personaje central y representación de la mujer valiente de raza. Ya en territorio brasileño, Agotime deja atrás las tribulaciones y se convierte en María Mineira Naé, reina de otro mundo.

La danza del Dios de la peste, interpretado por Miguel Aguirre, se inicia con ritmos afro brasileños, con un tambor que resuena insistentemente. Su rostro permanece oculto trás una máscara de pieles con rasgos animales. Pieles, piedras, lanzas, la presencia del fuego, el ritmo constante de tambores y una ajustada ambientación lumínica.

Luego de que María Mineira fuera vendida como esclava y ultrajada, es guiada por su dios supremo Dahomé Domus, hacia Brasil. Allí, en tierra del sincretismo, la reina esclava, y las negras minas y los negros minas consiguen la libertad. El pueblo libre emigra hacia San Luis del Marañon, donde Agotime es devuelta a la jerarquía de reina, María Mineira. De esta forma es honrada al paso de la “tribu Fon”, con un gran despliegue coreográfico.

El Acuífero Guaraní

Siguió Ará Berá, que inició la travesía de salvar al Acuífero Guaraní, al ritmo “Súper Ará Berá. Los Dueños del Agua” “El agua es la herencia de los que van a nacer por otros 500 años más”, presagia una leyenda antes de la entrada de los personajes, llamando a la concientización y la lucha por lo que es de la comunidad.

Con trajes en colores naranjas, rojos, azules, verdes y marrones ingresa a escena el grupo Flora, representando árboles y especies silvestres que describen el paisaje natural de la reserva acuífera. Más tarde el grupo fauna, encabezado por Lara y Horacio Costa muestran los animales en extinción.

Llegan a escena el hombre y la mujer, los seres humanos para quienes la naturaleza es servida en toda su extensión. La vida entre árboles, animales es protegida por los guardianes del Acuífero, cada uno encargado de algo en especial: Dúo de Oro encargado de los hombres, Solista de Plata cuida de la Flora, Solista de Plata resguarda a la fauna. Danzas y sonrisas invaden el escenario mostrando al público toda la belleza de una de las mayores reservas subterráneas del mundo.

El ala futura representada por Araberacitos, también se une al festejo de la libertad y la pureza natural. Pero el objetivo de Ará Berá no es sólo mostrar la belleza del Acuífero, sino también las amenazas que se ciernen.

Ará Berá presenta la voracidad que acecha el área reproduciendo un cómic norteamericano, en donde los super héroes -Súperman, Batman- representan a los "buenos" y los villanos -gatúbela, el guasón, criptonita, etc- a los malos : el dinero, las influencias, el engaño que van llevando al caos y al saqueo de los recursos naturales. Sin embargo al final, todos sucumben a una fuerza superior: las virtudes humanas

Así aparecen en escena Lex Luthor, el guasón, el duende verde, el hombre de hielo, gatúbela, el pingüino, la hiedra venenosa, criptonita como los principales malvados de esta historia ficticia en sus personajes, pero no tan lejos de la realidad.

El Acuífero está en una zona estratégica, la Triple Frontera, y lo comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras que en Europa y EE.UU, el agua ya es un bien escaso.

La flora, la fauna y la misma agua son apropiadas y cercadas con alambres de púas y jaulas. El ruido de una sierra eléctrica comienza a talar indiscriminadamente los árboles, la hiedra venenosa contamina a los animales y poco apoco el agua va desapareciendo.

La fiesta de los villanos esa acompañada por un ritmo intenso, que el público acompaña, hasta que aparece el hombre araña bajando por los acantilados. Ese efecto especial es sólo le comienzo. Superman traspasa de punta a punta el escenario volando y a su vez Batman llega montado en una gran motocicleta negra en auxilio de la naturaleza oprimida.

Los súper héroes han llegado en rescate, pero los "malvados" no dan lugar y la lucha encarnizada comienza. Como es característico de los cómics : el guasón con su imborrable sonrisa, los ojos saltones del duende verde, la cara “congelada” del hombre de hielo y la figura robusta y firme de Lex Luhtor; los súper héroes con su singular escudo en el pecho, la mirada fija en los "malvados" .

Pero la comparsa del rayo no quiso atribuirle la victoria a los súper héroes, pues el lema es: “Nosotros mismos debemos cuidar y proteger lo que es nuestro”. Así aparecen las virtudes humanas, el sentido de pertenencia , el valor, la inteligencia, la justicia, la nobleza, la prudencia y la fuerza que cobran vida en las figuras esbeltas de las pasistas de Ará Berá.

Uno a uno los villanos y héroes son reducidos y el broche de oro lo pone “la universidad del sonido”.

El legado de Pancho Villa

El momento culminante fue la presentación de Sapucay. Lejos de cómics y leyendas africanas, la vida y obra de Pancho Villa, revolucionario mexicano, comenzó a desplegarse sobre el escenario del Cocomarola, con banderas verdes, blancas y rojas de México.

Tierra y rebelión son las marcas que dejará Sapucay en estos corsos oficiales.

Doroteo Arango y más tarde “Pancho Villa”, él líder de fuertes convicciones que guerreó contra la injusticia, el saqueo y maltrato a su su pueblo. Su ideal “evitar que su México, fuera una estrella más en alguna bandera imperialista”, Ese es el asunto que recrea el “Sapucay mexicano: Pancho Villa, tierra y revolución”. Danzas y cantos celebran el ritual sagrado, honrar la tierra virgen y libre. Ingresan los Jaguares Aureos, guardianes de la tierra, con espectacular coreografía, arrancando aplausos del público-

Papagayos de plata y pájaros de fuego deleitan con su presencia y sus trajes multicolores.

Los herederos de la tierra con paisanas, paisanos describen a los trabajadores de la tierra. Sin embargo, el vampiro chicano interpretado por Eduardo Milanoschi encarna al imperialismo con sed de colonización de nuevos territorios.

Los personajes más característico del México del siglo XIX están representados por: el grupo de las europeas, la gringa (Roxana Skiarsky) y el grupo de las yankees. Así la presencia de “la doña”, las hacendadas y el gran personaje de Profirio Díaz describen las tradicionales figuras de la tierra azteca.

El cuadro final denominado “Inspiración de Rivera” estuvo enmarcado por la presentación de las Soldaduras; la Espía Daniela Rosso, que traiciona a Pancho Villa y quien luego termina con su vida por la traición cometida.

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