Derechos humanos
La historia negra del capellán Regueiro
Viernes 16 de febrero de 2007, por Corresponsalía Córdoba *

Miguel Ángel Regueiro, párroco de la iglesia Santa Teresa de Jesús de barrio Las Violetas, fue arrestado y trasladado por orden del juez federal nº 2 de San Nicolás, en el marco de una investigación por desaparición forzada de personas iniciada hace un año y medio.

Por orden del juez Federal N° 2 de San Nicolás de los Arroyos, Carlos Villafuerte Ruzo, el lunes fue detenido en Córdoba el sacerdote Miguel Ángel Regueiro y trasladado a la ciudad de San Nicolás. El miembro de la iglesia católica se desempeñó durante el Proceso de Reorganización Nacional como capellán en varias unidades militares y fue protegido por Primatesta en Córdoba.

El año pasado cobró notoriedad pública cuando fue objeto de un asalto. Sin embargo su pasado pasó inadvertido para los medios masivos. En esa oportunidad, Prensared, la agencia de noticias del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA) reveló la historia negra del párroco de la iglesia Santa Teresa de Jesús, ubicada en Aguirre y Locatelli, de barrio Las Violetas, en la ciudad de Córdoba.

Ahora está siendo investigado en el marco de una causa por desaparición forzada de personas iniciada hace un año y medio y por la que ya hay dos militares retirados procesados.

Eduardo Mignone y Horacio Verbitsky en sus libros “Iglesia y Dictadura” y “Doble Juego” respectivamente, dan cuenta del "curriculum" de Regueiro, ordenado sacerdote en 1972 y luego se desempeñó como capellán militar del Liceo Militar General Paz durante la dictadura genocida de 1976.

Por otra parte, presos y sobrevivientes del ex Departamento de Informaciones (D2), que funcionaba en el Cabildo Histórico, lo denunciaron pero nunca fue citado por la Justicia.

En la segunda mitad de los ’70, el clero castrense contaba con 210 capellanes, el más grande en América Latina, constituyéndose en una iglesia paralela subordinada a los militares y cumpliendo funciones estratégicas en la lucha contra los “enemigos de la nación católica”.

Numerosos testimonios ante la Justicia y la CONADEP dan cuenta que el clero castrense integrado por capellanes militares, policiales y penitenciarios, avalaron el uso de la tortura para obtener información y cooperaron con la acción represiva.

Con Carlos Ponce de León, obispo de San Nicolás, mantuvo un enfrentamiento y fue amparado en Córdoba por Francisco Primatesta. Regueiro fue el cura que en 1976 dijo que al Padre Nicolau -secuestrado, torturado y muerto en San Nicolás- “hubo que matarlo”.

Otros casos similares que se relacionan con Córdoba y que están documentados e impunes son los siguientes: Horacio José Astigueta, capellán de la Fuerza Aérea en Córdoba. Antes de que fusilaran clandestinamente a los secuestrados, los confesaba. Hoy vive en Buenos Aires.

Sabas Gallardo, capellán del Tercer Cuerpo del Ejército. Visitaba el centro clandestino de detención de La Perla. Famoso por haberle expresado al ex diputado Musa- detenido y torturado varios días - que “solo es pecado torturar 48 horas seguidas, porque después la célula subversiva se disgrega”

Eduardo MacKinnon: confesor de la U-2 y de La Perla. Utilizaba los diálogos con los presos para conseguir datos y luego entregarlos al pelotón. Se supo que habló con Hugo Vaca Narvaja antes de que fuera ejecutado. Solía decir que a Angelelli “se le avisó varias veces”, reconociendo que fue una muerte anunciada.

Fuente: Prensared.com.ar, la Agencia de Noticias del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA)

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