Entrevista a Belén Rodríguez, secretaria de la Juventud
“Es triste venir de la provincia que encabeza las estadísticas patas para arriba”
Jueves 22 de febrero de 2007, por Mariano Vazquez *

Es la integrante más joven de la conducción nacional de la Central de Trabajadores de la Argentina. Nació en Barranquera, a la vera del Río Paraná, a mitad de camino entre las ciudades de Resistencia y Corrientes: “Tengo 26 años y nunca tuve un empleo de lo que se llama formal; jamás pasé por la experiencia de una relación de dependencia y esa es una característica propia de nuestra generación”, dice a modo de presentación. Por eso no duda en apuntar los preceptos básicos de su lucha militante: “Recuperar la cultura del trabajo y la cultura de la dignidad”.

“El principal desafío es la organización, instalar en la juventud la idea de que organizados podemos cambiar las cosas, parece pequeñito, pero es un desafío cultural”, expresa Bélen Rodríguez, flamante secretaria nacional de la Juventud de la CTA. “La Juventud -subraya- puede aportar para dinamizar esa discusión, no tenemos la receta exacta pero hay herramientas que dejaron compañeros como Germán Abdala y que hay que tomar”.

Hoy militan en la CTA más de 100 mil jóvenes menores ¿cómo se los acerca al espacio de Juventud? Para esta mujer de convicciones firmes oriunda del Chaco este compromiso “tiene que ser asumido por la Central en su conjunto, la Juventud sola, con su mínima organización, no va a poder abarcar todo ese desafío organizativo”. Y al respecto recuerda que “la afiliación directa, en el caso de la mayoría de la franja de compañeros menores de 30 años, es la mayoría, por eso creo que la CTA tiene que discutir políticas hacia ese sector, que hoy le falta, porque lo que hizo la Juventud fue contener en términos organizativos, pero en términos políticos todavía falta mucho”.

Un espacio en crecimiento

“La Juventud ha ganado muchos espacios institucionales en los últimos años”, sostiene y a renglón seguido hace un recuento de esas áreas conseguidas a fuerza de militancia: “No sólo hemos ganado la institucionalización de las Secretarías de Juventud, sino que hay muchos compañeros menores de 30 años que están ocupando espacios de responsabilidad muy importantes, compañeras jóvenes que están en Secretarías de Género, u otros que han formado parte de este espacio y que ahora son mayores de 30. Por ejemplo, en Río Cuarto (Córdoba), el secretario general adjunto salió del espacio de Juventud, también aportamos 150 congresales para el Congreso Nacional y muchos más para los Provinciales. Esto denota que hay participación juvenil, la juventud tiene un proyecto”.

Rodríguez añade que “en la medida en que toda la CTA asuma que la Juventud es una estrategia de poder vamos a tener a todos los compañeros en la calle militando por la organización que queremos”.

Sin sectarismos

La secretaria de Juventud ceteatista declara que la militancia juvenil “no busca dividir franjas etarias para militar, no se trata de una visión sectaria, sino de la particularidad que tiene el mundo juvenil; por ejemplo, hay una generación entera que no va a acceder a una jubilación digna, tenemos que empujar esos temas y buscar soluciones desde nuestra visión. Somos una particularidad dentro de la clase trabajadora, tiene sus propias características. Lo mismo pasa con la mujer, que tiene problemáticas que solo competen a la mujer trabajadora”.

“Creemos -continua- que es necesario que la CTA tenga un espacio orgánico de Juventud y que sea un estrategia porque es un elemento más de construcción de poder”.

En esa línea, indica que “la Juventud tiene además necesidades propias, como la formación político-sindical” y como “nosotros podemos llegar a conducir el país, necesitamos pensar estrategias para esta generación que es la que va a garantizar el día de mañana un mundo soñado”
“La Juventud tienen la responsabilidad de recuperar y los viejos la de transmitir”, argumenta.

Ley de Primer Empleo

“Se empieza a discutir desde la visión de que necesitamos una herramienta legal a futuro; creemos que las juventudes del campo popular tienen que estar para eso, para decidir políticas y construir proyectos; podemos y hacemos más cosas que movilizarnos o hacer pegatinas”, cuenta la dirigente juvenil. Y respecto a esta norma confiesa que “es una ley en un país capitalista, muchos soñamos otra cosa, pero la coyuntura política en la que estamos sirve para solucionar los problemas del día a día” porque como lo señalan las estadísticas del Ministerio de Trabajo o de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los jóvenes sufren el desempleo entre tres y cuatro veces más que el resto de la población económicamente activa.

“Esta ley que la venimos debatiendo los jóvenes del año pasado, que tiene elementos del Seguro de Empleo y Formación de nuestra Central, sigue la línea de construcción de la CTA, busca barrer el trabajo en negro, la precarización, ya que sabemos que nuestra generación es la más golpeada”, explica.

Desde el Chaco

Vive a la ribera del Río Paraná, en Barranqueras, a mitad de camino entre las ciudades de Corrientes y Resistencia (Capital del Chaco): “Es como para los porteños ir de San Telmo a La Boca”, grafica.

“Tengo 26 años y nunca tuve un empleo de lo que se llama formal; jamás pasé por la experiencia de una relación de dependencia y esa una característica propia de nuestra generación y esto lleva a que siga viviendo con mis viejos, con mi papá, que es docente (se trata de Hugo Rodríguez, actual secretario general de la CTA Chaco) y mi vieja, que es la peluquera del barrio”, inicia Belén el relato de su historia.

“Ahora me dedico a hacer artesanías, antes estudié 4 años Ciencias de la Educación en la UNE (Universidad del Noreste), dejé, no voy a chamuyar de que dejé por la militancia porque no es así, fue porque no me contiene el tema universitario. Después hice changas, en subocupación, todo lo que se te ocurra, cocinar, hacer ñoquis; también trabajé muchos años en el Club del Trueque, antes de la revuelta popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, antes de la llegada de los planes, ahí me acerqué a lo que es la economía solidaria, en el Club era la encargada de capacitación y ahí producía comida y después reciclaba ropa, ese trabajo con las manos me dio la capacidad para hacer artesanías. Fue muy fuerte esa época, ver a la gente contenta, trocando sus cosas, y me costó mucho salir de la depresión cuando todo se terminó”, enumera.

“Y el Frenapo me levantó”

“Ahí -rememora- comienzo a militar en la Central, que para mi fue la experiencia militante más profunda y con más convencimiento de que esto se podía cambiar. Durante la semana de votación de esa consulta yo era la encargada en Barranquera de la urna ambulante, iba casa por casa, sacaba 4 o 5 votos por el si al Seguro de Empleo ¿por qué? Porque yo me quedaba dos horas en cada casa charlando con la familia, me invitaban a comer, a tomar mate y hoy los vecinos me siguen preguntando qué pasa con el Frenapo (Frente Nacional contra la Pobreza). Yo, con 18 años, salía con ese convencimiento a militar la calle”.

Acerca de su nuevo espacio de militancia, de su tarea en la Secretaría Nacional de la Juventud de la CTA, Belén Rodríguez, expresa: “Es extrañísimo entrar en la dinámica nacional, trabajar en la Capital Federal, termino cansada, encima me sacaron la siesta, termino muy cansada... además, es triste venir de la provincia que encabeza las estadísticas patas para arriba”.

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