
Son términos de última generación en el mundo del trabajo que tienen implicancias muy profundas.
![]() * Departamento de Salud Laboral de la CTA Nacional. |
El día 13 de noviembre de 2006, en la página 11 del diario Clarín, se leía que cerrarían los últimos convenios colectivos de trabajo (CCT) del año unos quince gremios y que acordaron un aumento de salarios entre 10 y 19 %; y surge una pregunta insidiosa con trabajo y con dolor ¿y las condiciones y medio ambiente del trabajo (CyMAT)?
La calidad de la discusión sobre ellos es totalmente diferente: discutir salarios es una cosa y promover CyMAT es otra. Cuando la controversia ocupa los dos temas la discusión tiene mucho más calidad y los que la disputan también.
El salario y las jornadas de trabajo se vienen peleando desde hace más de 100 años.
Las CyMAT son la calidad en el trabajo, que de algún modo se proyecta sobre la vida.
Es: instalar primero las comisiones mixtas de prevención, salud y seguridad en el lugar de trabajo, organismo paritario de trabajadores, patronos, técnicos y profesionales que analizan y deciden conjuntamente sobre la ergonomía, salud, seguridad, integración y adecuación de las personas a la organización del trabajo.
1) Ergonomía: “actividad realizada de acuerdo a normas naturales” ese es el sentido etimológico del término y la mejor definición a pesar de las muchas que se han agregado. La organización del trabajo es un capítulo de ella y tema de discusión del CCT. El organigrama de la producción debe ser tarea colectiva que involucre a todos y ,desde luego, las cosas se deben hacer bien y para que así sea el personal debe sentirse cómodo, trabajar sin miedos, sin riesgos, en espacios adecuados, realizando esfuerzos posibles, fisiológicos y limpios. Por los 1555 Agrícola (George Bauer) y Paracelso criticaban en sus escritos que niños y mujeres fueran elegidos, por su delgadez, para llegar a lugares de la mina donde ningún otro, con medio kilo más podría llegar. Eso era la “antiergonomía”, era adaptar el hombre al trabajo, hace 450 años. Esos tiempos han pasado; a pesar de Héctor Méndez.
Nadie conoce mejor las características de las tareas que el mismo trabajador, hay que conversar con él para ver como se puede aumentar y mejorar la producción; o en ciertos casos reducirla. ¿El sistema de trabajo es bueno o malo? Cargar bolsas de 50 kilos solo una persona es muy malo, hacerlo entre tres es bueno. Trabajar en el torno 8 horas por día es normal, hacer lo mismo en un ambiente donde hay otras 8 o 10 amoladoras que pulen y llenen el ambiente de cantidad de partículas de arena recientemente fracturada es pésimo, lleva a silicosis.
Y así la lista podría prolongarse indefinidamente. A veces conviene ganar un peso menos y trabajar mejor. La realidad es que todos ganamos más cuanto mejor trabajamos; en el sentido expresado de las CyMAT.
2) Salud y seguridad: nadie debe trabajar enfermo. Los exámenes preocupacionales y periódicos anuales son obligatorios y deben ser de buena calidad, realizarse en consultorios médicos, con tiempos adecuados, como si se tratara de una consulta común y corriente, no en esos carromatos más de circo que de exámenes médicos.
La medicina debe ser preventivista. Es estúpido pretender que un médico “asiste” a una persona cuando ésta se desempeña 8 a 10 horas por dia en un ambiente donde el amianto vuela por el aire y se deposita en el banco, en el piso, en el dorso de la nariz, en los hombros del mameluco. O polvo de sílice, pinturas, cromo, harina de trigo, detergente, arsénico, vapores de soldadura, plomo o plástico. Lo principal es eliminar esos tóxicos porque mientras los respire y aún mucho después, tiene la posibilidad de hacer: silicosis, cáncer, asma, insuficiencias respiratorias agudas y, o crónicas que pueden llegar a ser letales.
Las comisiones mixtas y el médico deben apuntar principalmente a la prevención y eliminar esos productos.
Todo trabajador que desempeñe sus tareas en posiciones forzadas terminará con afecciones músculo-esqueléticas-articulares que requeri-rán medicamentación y reposo.
Cuando un compañero sube en una silleta a 10 o 20 metros de altura sin un arnés que a su vez esté bien aferrado está ya enfermo, no es necesario que se caiga, si ello ocurriera sería mucho más grave, pero aunque no ocurra ese obrero necesita tratamiento psicológico para entender una idea lógica de la seguridad. Además da un ejemplo erróneo y peligroso a otros compañeros. Igual hay que pensar de electricistas, aserradores, ha- cheros, etc. Los medios de prevención y protección deben estar instalados y probados debidamente antes de su uso.
3) Integración y adecuación: La comisión mixta debe permanecer en funciones continuamente previniendo accidentes y enfermedades. Pero además hay que hacer asambleas para establecer el organigrama de la forma de función de la planta: cantidad y calidad de la producción, sistemas de trabajo, vacaciones, cambios, etc. de modo que todos sepamos a que atenernos en el futuro próximo y cada uno tenga un esquema personal “in mente” de donde está parado desde el punto de vista de su trabajo y de la pequeña sociedad que representa la fábrica, la obra, el campo, el mercado o cualquier otro lugar de trabajo. Con los empleados nuevos se procederá igual.
Hay que reivindicar la jornada de 8 horas por día, 40 por semana, porque los trabajadores somos seres humanos. El día tiene 24 hs., 8 para el trabajo, 8 para dormir y 8 para cada uno. Éstas últimas son el tiempo de la disponibilidad de la libertad, el tiempo de hablar con el cónyugue, con los chicos, con los vecinos. Es el período en el que se puede realizar un curso, jugar un truco, concurrir a una asamblea, discutir con la comunidad.
Y todo eso requiere tiempo, por eso no se puede permanecer en el trabajo 10, 12 o más horas por día. Las empresas mineras en Perú han llegado al colmo de la explotación con horarios de 14 horas por día, 14 días seguidos de trabajo por siete días en la casa, con lo que se han creado problemas nuevos e irreversibles como: desnutrición, infidelidad, intemperie, alcoholismo. Pero lo peor es el nivel de explotación y de desconocimiento de derechos humanos que la empresa aplica a los obreros. Los que trabajan ocho horas por día pueden vivir como tales, los otros no.
Por ello, ¡No más horas extras ni turnos extras! ocho horas por día como reivindicaban los héroes de Chicago.
Claro, esto viene muy relacionado con los salarios. Con una canasta familiar de 2000 pesos y a esta altura del neoliberalismo, tercerización y trabajo en negro, 30 años de hambrunas y desocupación, ¿Quién se pone duro en sus exigencias? Pero, hacer cuentas sin desesperación. Con 2000 pesos por mes una familia normal vive más o menos todo lo indispensable: comidas económicas, ropa precaria, viajes de necesidad estricta, nada de almuerzos o cenas familiares, cine, mucho menos teatro, ni hablar de vacaciones, lujos ni de gustos raros. Con ese sueldo la familia vive lo estipulado, lo justo, ni una libertad.
Entonces hay que elaborar una nueva cultura sobre el salario, la canasta familiar mide el nivel de necesidad, de necesidad precisa, ni un peso más para nada, para ninguna otra cosa y para que uno viva como un ser humano necesita ganar el doble o más. Nadie ha resuelto, ni piensa resolver el problema de la vivienda; de modo que todo aquel que gane lo que la canasta familiar está condenado a vivir siempre en un conventillo, en la villa, o en un PH que se cae a pedazos, apretado, frío e hipercaliente.
Los sueldos deben oscilar en torno de los 5000 pesos por mes para que un trabajador pueda a los 40 años comprar una vivienda útil y vivir una vida con alguna amplitud que le permita algo más que lo imprescindible.
Y que nadie suponga que hablamos tonterías, en el CUADRO N° 3 se anotan las ganancias de algunas empresas durante el año 2005, según lo declarado en la bolsa de comercio de Buenos Aires, publicadas en el diario Pagina 12 (Suplemento Cash, página 2, del 2 de abril de 2006). Son cifras en millones de dólares a sabiendas de que Repsol YPF y Telefónica ganan (proporcionalmente) en nuestro país más que en España, el suyo propio.
Otros datos, anotados en CTA el mensuario de la central, N° 35, de Agosto 2006 por Claudio Lozano, nuestro economista, cita que las 100 empresas que más ganaron en Argentina durante el año 2005, acu-mularon 271 pesos(US$ 90) por minuto.
El decil más rico de los habitantes del país toma del PBI el 36.4 % de los ingresos mientras que el más pobre toma el 1.3 %, o sea que 35 veces más el primero que los segundos. Desde el 2001 hasta el 2005 los gastos laborales se redujeron 36%.
Estos datos tienen importancia porque dan idea concreta de que las grandes empresas pueden, con holgura, mejorar las CyMAT y los salarios. No obstante continuamos con 44.1 % de los asalariados 5 millones de personas, en negro (Datos INDEC, Clarín, página 13, 20 de noviembre de 2006).
Para llegar a esta realidad se creó la ley de riesgos de trabajo en 1996, instrumento que destruyó toda la legislación laboral que normaba el trabajo hasta ese momento, que no era buena, pero sí mil veces mejor que la absurda y paranoica 24.557. Decía el doctor Luís Ramirez que ese mamarracho llegó al hecho mágico de desaparecer ,en nuestro país, las enfermedades profesionales y, quiérase o no “La Nación” (26 de junio de 2005) se hizo eco de ello con su artículo “Las enfermedades profesionales son casi invisibles” en el que el superintendente de Riesgos del Trabajo, Dr. Héctor Verón denunciaba que en el año 2005 arribaron a las ART 494.847 operarios con lesiones del trabajo de los que el 98.4 % fueron accidentes y agravaciones y solo 1.6 % enfermedades profesionales, exactamente al revés de lo que ocurre en todo el mundo donde la gran mayoría de las denuncias son por enfermedad y no por accidentes.
Una estadística de la OIT dada en el 2002, aterradora, donde se ve que las muertes por substancias laborales peligrosas son 1.500.000 por año casi tanto como las que hubo por enfermedades habituales, muchas más que las producidas por las guerras y a las que aún hay que agregar las 100.000 ocurridas por contaminación con amiantos. Primer trabajo estadístico serio que advierte la importancia y la magnitud de las enfermedades del trabajo en el mundo y por ende el peso imprescindible de la organización de la salud laboral en ocasión de la industria, la agricultura, tareas en el agua, y en todo lugar donde haya personas trabajando.
Por ello el resultado final de lo dicho, la prioridad de las demandas, se expone a continuación y se considera necesario llevarlo a la realidad a la brevedad posible
La pelea debe ser por ocupación, salarios, CyMAT, comisiones mixtas, democracia participativa.
Una cosa es sobrevivir, con sueldos menores a 3 o 4 mil pesos la vida se hace pequeña, acotada, apretada, sin ninguna libertad económica, que significa otras libertades. Así no se puede vivir.
En 2007 cada individua/o debe poder elegir entre una gama de posibilidades que le asevere que dispone de libertad por lo menos para deseos lógicos. Debemos sentirnos cómodos en la vida y en el trabajo, sin miedos, sin riesgos, en salud, con condiciones adecuadas incluso en la economía.
La inclusión en el vocabulario proletario del concepto de “vida y trabajo decente” dice que esas cosas son complementarias, indisolubles, y apuntan a un concepto de vida mejor para todos, a pesar de que la lucha, en todo lugar de trabajo, debe continuar.
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