
Campesinas paraguayas aprovecharon el día internacional de la mujer para dar a conocer su situación extrema de pobreza y desigualdad social. Le exigen al gobierno de Duarte Frutos soluciones concretas para la emigración de miles de paraguayas.
La celebración del día de la mujer mostró la situación desesperante de las mujeres campesinas e indígenas de Paraguay. Ese día, cientos de paraguayas marcharon hacia el centro de la ciudad de Asunción en reclamo de atención por parte del gobierno de Nicanor Duarte Frutos para obtener igual acceso que el resto de la sociedad a los sistemas de salud, educación y trabajo.
Ese día hubo varias movilizaciones convocadas por diferentes sectores sociales para expresar la disconformidad con la situación de miles de paraguayas en el país y en el extranjero.
Una de las movilizaciones llevada adelante por Mujeres del Movimiento Revolucionario Paraguay Pyahura, Federación Nacional Campesina y la Corriente Sindical Clasista, partió desde la céntrica plaza Italia y concluyó en la sede del Ministerio de Salud Pública. Allí, representantes de esas organizaciones se reunieron con el ministro Oscar Martínez, para denunciar la falta de asistencia sanitaria en sus comunidades.
La activista Dora Flecha sostuvo que durante la reunión con el ministro Martínez, se reivindicó “la atención inmediata, gratuita y de calidad en todos los centros asistenciales del país de todas las mujeres, sin discriminación alguna, y el acceso a medicamentos y análisis clínicos básicos sin costos adicionales”.
La respuesta del funcionario fue asegurar que desde la próxima semana la asistencia a las mujeres embarazadas sería totalmente gratuita. Los servicios sin cargo incluirían ecografía, estudios laboratoriales, parto normal, cesárea y medicamentos. Asimismo, a las madres se les proporcionaría una credencial identificación en la primera consulta prenatal.
En ese contexto, las manifestantes denunciaron que una mujer muere cada diez días por la violencia doméstica, y que 168 pierden la vida al año por falta de asistencia materno infantil, mientras que el 30 por ciento de la población femenina padece desnutrición.
En tanto, Maggi Balbuena de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI), expresó durante un foro sobre trabajo y derechos de las mujeres, realizado en la Plaza O’leary, que la situación social de las mujeres con los años se fue tornando cada vez más angustiante "Existe una realidad muy seria porque empeora las condiciones de vida, hay menos trabajo en el campo, no hay apoyo en la producción, existen pérdidas", comentó.
En ese sentido, aseguró que al gobierno de Duarte Frutos se beneficia con la migración de compatriotas hacia otros países, porque de ese modo se libra de un estallido social, en lugar de dar respuestas a sus conciudadanos.
“Existe un abandono total de parte del gobierno a las comunidades campesinas e indígenas -sostuvo- las familias se desintegran, ya no hay jóvenes ni mujeres en varias comunidades porque van a Asunción, Ciudad del Este, Encarnación, Buenos Aires y la que consigue algo de dinero va a España, van desesperadas y buscan respuestas a sus problemas económicos y dejan a sus familias”.
La migración provoca la desintegración de lazos familiares y culturales. La mayoría de los jóvenes campesinos, una vez cumplida la mayoría de edad abandonan su tierra para ir a trabajar a otros países, en ocasiones, como mano de obra barata y habitantes de villas miserias.
Según las activistas, esa situación se debe al total abandono por parte del Estado hacia las comunidades campesinas e indígenas. Como consecuencia, muchos compatriotas deben pasar por humillaciones y trabajar en condiciones infrahumanas al instalarse en un nación extraña con una cultura diferente.
Por otro lado, quienes también hicieron oír sus reclamos fueron las mujeres sureñas de la Organización de Trabajadores de la Educación y de la Federación Campesina. En una marcha orquestada en la plaza José Félix Bogado, de la ciudad de Coronel Bogado, denunciaron que gran parte de la población vive en una situación de extrema pobreza, sin alternativas de cambio en materia de salud y sin fuentes de trabajo.
Gloria Matiauda, perteneciente a esa corriente sindical, sostuvo que la movilización obedeció a las múltiples necesidades en salud “a partir de nuestros debates y análisis sobre la política de Estado, que no obedece a los intereses de la clase pobre y trabajadora y el campesinado, salimos hoy a las calles a luchar y conquistar un país mejor”.
Fuente: Agencia Periodística del Mercosur (APM)
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