
Pese a que en el ingenio La Trinidad se exhibieron dos filtros anticontaminantes recientemente adquiridos, los vecinos del sur alertaron que estos dispositivos son insuficientes para evitar el hollín que emanan las nueve chimeneas que posee la fábrica azucarera. Ayer, autoridades sanitarias y ambientales junto a vecinos inspeccionaron la industria. Optimismo con cautela.
Los vecinos de Concepción se dieron cuenta ayer que volverán a ser víctimas de la lluvia de cenizas que les “regalan” los industriales en cada zafra azucarera. Si bien en la inspección al ingenio La Trinidad que se realizó ayer, las autoridades del Siprosa y la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia aseguraron que con la colocación de dos nuevos filtros anticontaminantes se reducirá entre un 50 y un 60 por ciento el nivel de partículas, los vecinos alertaron que no será suficiente para eliminar el hollín que se hace presente en cada zafra.
“Nuestra exigencia es que no caiga ni un gramo de cenizas. Pero hemos visto un cambio de actitud empresarial que se dio por la presión no tan solo social sino de la Justicia Federal. Y teniendo en cuenta que esta situación no se cambia de un día para el otro, daremos una tregua social. Pero cuando caiga hollín vamos a seguir denunciando y reclamando a las autoridades”. Así expresó la conclusión de sus pares Gustavo Masmud, representante de la Unión de Vecinos del Sur (Univec), quien estuvo acompañado por otros vecinos y ONGs ecologistas.
Mientras los encargados del ingenio aprovecharon la presencia del secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván, para exhibir los dos filtros anticontaminantes tipo scrubber recientemente (y tardíamente) adquiridos, como contrapartida, los vecinos se encargaron que el funcionario tome un contacto más real con el peligroso grado de incumplimiento a las normas ambientales vigentes por parte de La Trinidad. “Ellos (los empresarios) prometieron que el año que viene instalarán otro filtro más”, comentó Masmud, quien alertó que se necesitan dos filtros más para frenar la lluvia de cenizas en su totalidad.
Incluso, lo que para los directivos de la firma titular del ingenio, Azucarera del Sur SA, pudo haber sido una oportunidad para mostrar su reciente inversión, para los ambientalistas la lectura del hecho es muy distinta. “Sólo a partir del avance de las causas judiciales por contaminación contra el ingenio es que se logró que se colocaran filtros. Esto significa que no se invierte porque no se quiere y no porque no se puede como aseguran los industriales”, sostuvo Corolario: sólo mediante la reacción social con implicancias judiciales moviliza a los empresarios a pensar un poco más en el medio ambiente y no tanto en sus bolsillos.
La Trinidad, situado a 10 kilómetros de Concepción, y con un total de nueve chimeneas, es el primer ingenio examinado de los 15 que hay en la provincia por parte de la Secretaría de Medio Ambiente. Sin embargo, más allá de las inspecciones y de las inversiones aisladas, desde la mencionada área de gobierno, hasta ahora, nunca se atrevieron a confirmar que sí se hará cumplir la ley que obliga a las fábricas azucareras a contar con dispositivos para mitigar la emanación de hollín en todas sus calderas y no sólo unas cuantas, como es el caso de La Trinidad.
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