Derechos humanos
Entregaron el cuerpo de Eduardo Juan Jensen a su hermano
Viernes 16 de marzo de 2007, por Katy Garcia *

Pasadas las 11 de la mañana del miércoles, en el juzgado federal nº 3, la jueza Cristina Garzón de Lascano junto la fiscal Graciela López de Filoñuk se reunieron con los familiares de Eduardo Juan Jensen quienes se trasladaron desde Santa Fe para retirar el cuerpo que será finalmente sepultado, el próximo viernes, en Posadas, Misiones.

En un breve acto, recibieron la resolución que da cuenta de los procedimientos que confirman que los restos pertenecen a Jensen, víctima del terrorismo de Estado. El paso siguiente los condujo a barrio General Paz donde se encuentra la morgue judicial, pegada al Hospital Tránsito Cáceres. En un acto íntimo, Darío Olmo entregó la urna que contiene el cuerpo de Eduardo. Fue cubierta por la Bandera Argentina y luego trasladada en una ambulancia hasta el local de Familiares e Hijos donde se realizó una ceremonia conmovedora.

Eduardo Jensen (29) militaba en la agrupación político militar Montoneros. Había sido secuestrado el 15 de octubre de 1975 por el Comando Libertadores de América y asesinado ese mismo año. Fue enterrado en una fosa común en el cementerio San Vicente, el 27 de abril de 1976. Se sabe que desapareció junto a Miguel Pietragalla, también militante, cuyo cuerpo ya fue entregado en 2003.

Héctor Pedro Vergez, miembro fundador de la organización parapolicial denominada Comando Libertadores de América, fue señalado como el autor del asesinato de Jensen.

Así lo revelan los testimonios de Fermín de los Santos, sobreviviente de La Perla, ante la Conadep y el entonces juez federal Gustavo Becerra Ferrer.

El ingreso de los cadáveres está registrado en los libros de la Morgue judicial con los números 1045 y 1046. El informe del perito oficial confirma que son los restos de Jensen en un 99,7% luego del estudio de ADN practicado en la sangre extraída a su hermano José Ezequiel.

Después de 31 años, José Ezequiel Jensen (65) hermano de quien fuera secuestrado, torturado y asesinado en 1975, puede cerrar una historia de dolor, incertidumbre y tristeza. “Creo que el que no ha vivido la experiencia, no sabe lo que significan los cuerpos. Haber conocido cómo sucedieron los hechos, conocer el fin que tuvo mi hermano, tener los restos para velarlos y hacer el duelo es algo fundamental para mí”, le confió a Prensared. Luego reconoció la labor desarrollada por todos los organismos de derechos humanos, la justicia y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). “Hicieron un trabajo excepcional, involucrados no solo técnicamente sino emocionalmente. Porque cuando uno ha perdido la esperanza, ellos seguían trabajando”, manifestó.

Reencuentro y despedida

En la casa de familiares e Hijos, en el barrio Quinta Santa Ana, militantes y funcionarios de derechos humanos reivindicaron en la figura de Eduardo a los 30 mil desaparecidos. Congregados alrededor de la urna rescataron su militancia política y abogaron por la pronta aplicación de juicio y castigo a los culpables ante su único hermano, acompañado por su esposa.

Así, fue leído un mensaje enviado por Mirta, amiga y compañera de militancia de La Plata. Uno de cuyos párrafos expresa: “Hemos recordado a Jhony, su paso por la facultad de ingeniería de la universidad de la Plata y su pasión por la transformación de la dependencia del país en una nación liberada. Mi hijo nació en la dictadura, en prisión, secuestrado y después recuperado y lleva tu nombre. Mi reconocimiento a quien fuera consecuente, coherente y combativo hasta sus últimos días junto a Horacio Pietragalla y a todos. Mi abrazo cálido y personal y familiar y a quien recuerdo y quiero mucho para todos los presentes”.

Silvia Di Toffino, integrante de la Agrupación Hijos dijo que “En cada compañero que es identificado, nosotros recuperamos la memoria de todos nuestros compañeros, los 30 mil desaparecidos. Vamos a continuar la lucha hasta que el último compañero sea identificado”.

En nombre de Montoneros Córdoba, David Lanuscou se dirigió a Eduardo para reafirmarle el compromiso de continuar con sus ideales de lucha. “Te reconocemos junto a tu pueblo, como un héroe de la resistencia y por la justicia social”.

Luego fue el turno de Luis Miguel Baronetto, secretario adjunto de la CTA Córdoba y Director de Derechos Humanos de la Municipalidad de la ciudad de Córdoba, quien analizó que las historias compartidas y los proyectos inconclusos de ayer son los mismos desafíos que la realidad presenta hoy. En ese sentido subrayó “La permanencia de la injusticia, de la desigualdad social, de la dependencia en todos los niveles y el reinado prolongado del neoliberalismo”. Dijo que la recuperación de los restos desde una mirada cristiana son “una resurrección que nos devuelve a la vida en el sentido de prolongar lo proyectos, continuar las luchas. Los restos de cada compañero son una interpelación, un decirnos: no se achiquen aunque vengan amenazas, porque los genocidas van a terminar en una cárcel común”. Más adelante consideró que la sociedad organizada debe recuperar el rol del Estado.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos de Santa Fe, Domingo Pochettino, recuperado del momento emotivo que le produjo el encuentro con José, hijo de Ricardo Haidar, destacó que “este es un acto de vida. Porque en los compañeros que vamos recuperando, recuperamos la vida de todos los argentinos. Por un país justo, libre y solidario como el que ellos lucharon y dieron su vida y que todavía estamos lejos de concretar”.

Claudio Orosz, uno de los abogados que lleva adelante las causas ante la justicia, expresó que los resultados que hoy se están viendo se deben al trabajo de 30 años de lucha de los organismos. En este sentido recalcó que “también estamos festejando la detención de la patota del D2 de la policía de la provincia, quienes seguramente intervinieron en el secuestro del compañero que recuperamos hoy”. Para luego agregar que más allá de cualquier diferencia “seguiremos buscando la verdad y el juicio y castigo a los culpables. Es el mejor homenaje que le estamos haciendo a nuestros desaparecidos y a las generaciones que nos siguen”.

Darío Olmo, miembro del EAAF que lleva realizadas 14 identificaciones, fue el encargado de cerrar el acto. El antropólogo manifestó que los estudios realizados les permitieron tener “la convicción de que Eduardo podía estar allí”. Al mismo tiempo afirmó que “Este trabajo no podría haberse realizado sin el apoyo y la comprensión de los familiares organizados en los organismos”. Y les pidió a los presentes que “Sigan aguijoneándonos, empujándonos y ayudándonos a avanzar para poder establecer nuevas identificaciones”.


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Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba.

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