
Los agentes públicos del Ministerio de Relaciones Exteriores, agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA), realizaron ayer un "Acto por la Memoria" en esa cartera para solidarizarse con "los perseguidos y cesanteados" por la dictadura militar a partir del 24 de marzo de 1976.
El emotivo encuentro tuvo lugar en el edificio de la Cancillería, en el primer piso de Esmeralda al 1200, para repudiar un nuevo aniversario del golpe de Estado.
"El objetivo es repudiar los 31 años del golpe castrense y reivindicar historias poco conocidas que por aquellos días ocurrieron en la Cancillería ", sostuvo Pablo Méndez, presidente de la Junta Interna de ATE-Cancillería minutos antes de iniciar el acto. En 1976 fueron cesanteados y perseguidos por su participación política y gremial cuatro delegados de la ATE metropolitana, quienes continúan reclamando su inmediata reincorporación a sus respectivos puestos de trabajo.
Los trabajadores cesanteados fueron reincorporados a través de la modalidad de los contratos chatarra en 2004 y, desde entonces, vienen bregando para ser nombrados en planta permanente en el marco de la reparación histórica de los militantes políticos y sindicales que sufrieron en carne propia los efectos de la represión y la discriminación. Se trata de Elise Galarza, Oscar Ríos, Juan Carlos Scarensi y Carlos Rodríguez Baigorria.
El panel estuvo integrado por Méndez, Ríos, Scarensi, Dora Martínez, secretaria de Organización de la CTA Capital, y Juan Carlos Giuliani, secretario de Comunicación y Difusión de la CTA Nacional.
Ríos y Scarensi reivindicaron su condición de militantes políticos y gremiales al momento de su despido por parte del gobierno militar y reclamaron la necesidad de ser reincorporados a planta permanente para reparar el perjuicio cometido por la dictadura con los trabajadores que luchaban por sus ideales. Dora Martínez, a su turno, dio lectura a una nota de Pablo Micheli, secretario General de ATE y Adjunto de la CTA Nacional, quien no pudo concurrir al acto debido al fallecimiento de su padre en la ciudad de Junín. En la misiva, Micheli insistió en cuestionar los argumentos políticos, ideológicos y económicos que dieron soporte al Golpe de Estado y reclamó que las autoridades de la Cancillería cumplan con la reincorporación plena de los cuatro trabajadores cesanteados.
Giuliani, por último, sostuvo: “Tuvieron que matar a nuestros mejores compañeros para implantar a sangre y fuego el modelo neoliberal de saqueo y dominación”, para reclamar luego la creación de “una Conadep que juzgue a los grupos económicos que fueron los autores ideológicos del Terrorismo de Estado” y señalar que la matriz de desigualdad social y concentración económica impuesta por la tiranía oligárquico-militar “perdura hasta nuestros días”.
Indicó que en épocas de la dictadura “la Marina se había apropiado de la Cancillería como un coto de caza. Desde acá montó el Centro Piloto de París para seguir, espiar y secuestrar militantes en el exterior”, y durante el menemismo “en esta misma casa se dijo que había que mantener relaciones carnales con el imperialismo, en un gesto tan repudiable como el mismo Golpe de Estado”.
Por último, Giuliani, quien se reivindicó un “sobreviviente de la década del 70 que estuvo detenido durante más de siete años en las cárceles del régimen militar”, le pidió a “mis compañeros y amigos Jorge Taiana, Rodolfo Ojea Quintana, Ernesto Villanueva y el “Pájaro” Franganillo que se dejen de joder con el doble discurso y reincorporen efectivamente y de una vez por todas a los trabajadores arbitrariamente cesanteados por los genocidas”.
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