Un conflicto que deja varias enseñanzas
Jueves 22 de marzo de 2007, por Roberto Baradel *

El último conflicto docente en la provincia de Buenos Aires nos dejó varias enseñanzas y un gremio absolutamente fortalecido.



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Secretario general del Suteba y Adjunto de la CTA Buenos Aires.

Sin duda es un conflicto en el cual los trabajadores de la Educación hemos podido avanzar. No era fácil por el contexto en el que se desarrollaba, el déficit que registra la provincia, la tensión con la Nación por los fondos de coparticipación federal, y un esquema político institucional en la provincia por lo menos debilitado, luego de la renuncia del gobernador a la posibilidad de una nueva reelección.

En este contexto los trabajadores de la educación dimos batalla por nuestro salario. Primero dándonos una estrategia acertada para que se sancionara la primera Ley de Paritarias Docentes, y luego decidiendo y ejecutando un plan de acción fuerte y sostenido ante la negativa del gobierno provincial de dar cumplimiento al compromiso asumido en marzo del año pasado de continuar discutiendo salarios, fundamentalmente en lo que se refiere a la mejora del básico. Fue por esta razón que llevamos adelante 7 paros con un nivel de acatamiento prácticamente total y ante la falta de respuestas decidimos en diciembre no iniciar el ciclo lectivo 2007 en caso que no obtuviéramos una respuesta a nuestras demandas. No es menor señalar que este plan de acción se desarrolló en una fuerte confrontación con el gobierno provincial, descuentos por medio, que luego fuimos capaces de revertir con una estrategia judicial correcta. En ese marco discutimos públicamente con las autoridades, presentando nuestras demandas de cara a la sociedad, defendiendo lo justo del reclamo, desandando la línea argumental del gobierno de hacernos quedar como intolerantes en un caso o que los docentes éramos masa de maniobra de internas políticas gremiales, intentando con estas afirmaciones, deslegitimarnos.

No pudieron, en primer lugar por la firmeza y la contundencia de las medidas de fuerza que fue una expresión indubitable del grado de cohesión que hoy se registra en términos de unidad al interior del colectivo docente, en segundo lugar porque el SUTEBA accionó fuertemente con el Frente Gremial, para consolidar el mayor grado de unidad posible entre las organizaciones gremiales docentes de la provincia.

De esta manera llegamos a la discusión paritaria, absolutamente fortalecidos, pero en un contexto de dificultades objetivas. La provincia registraba un déficit de 1600 millones y había previsto en el presupuesto sólo 600 millones de pesos de masa salarial para todos los trabajadores estatales, incluyéndonos a los docentes.

En este escenario fue estratégico el accionar de CTERA para lograr que el gobierno nacional estableciera un piso salarial docente en todo el país de $ 1040 que representaba una aumento del 24% del salario inicial. Este anuncio del gobierno nacional hecho el día 19 de febrero generó mejores condiciones para la disputa en cada una de las provincias. Además, el logro de los $1040 echó por tierra el intento de la provincia de Bs. As. de lide-rar en el Consejo Federal de ministros un acuerdo de todos los gobernadores para que el piso salarial nacional no fuera superior a $960.

La provincia de Buenos Aires había hecho una propuesta de salario inicial de $900, otorgando un aumento de $30 en marzo y $30 en agosto y la incorporación de $30 pesos al básico en marzo y $30 en agosto. Esto representaba sólo $300 millones de pesos de masa salarial. Lo previsto por las autoridades. Luego hicieron otra propuesta que alcanzaba sólo a $590 millones de masa salarial, propuesta que fue rechazada por el Frente Gremial y motivó la decisión de avanzar con la modalidad del no inicio. Ante la firmeza que mostrábamos los docentes el gobierno provincial hace una "ultima propuesta" en palabras del ministro de Economía, Gerardo Otero, que significaban $ 980 millones de masa salarial, con solicitada de por medio en una fuerte campaña para intentar enfrentarnos con la comunidad educativa.

La misma también fue rechazada. Lo que sucedió después, es una verdad a gritos: finalmente el gobierno provincial se vio obligado a ceder haciendo una nueva propuesta que implica una masa salarial de $1148 millones de pesos y el gobierno nacional a destinar fondos para nuestra provincia. Si alguno le hubiera quedado alguna duda de la firmeza y la fortaleza que esgrimimos los trabajadores de la educación en este conflicto, la renuncia del ministro de economía provincial, es lo suficientemente elocuente para despejarlas. A tal punto es así, que todavía a la salida de esta publicación, el resto de los trabajadores estatales, los auxiliares de la educación, los médicos, los judiciales todavía no habían recibido propuesta alguna y están desarrollando planes de acción con los que por supuesto nos solidarizamos y acompañamos esa disputa en el marco de la CTA.

Si aún a alguno todavía le quedara alguna duda al respecto, sólo debería preguntarle a los trabajadores de otros gremios qué significa para ellos que los docentes hayamos sido capaces de perforar el porcentaje del 15 % de aumento que se nos quería imponer como techo. Hay que decir que esto sólo fue posible por la unidad de los docentes, la fortaleza de la organización y la toma de decisiones absolutamente democrática al interior de la misma. No fuimos los dirigentes los que resolvimos finalmente aceptar la propuesta, sino que por mandato de asambleas se decidió suspender las medidas y consultar a los docentes en cada una de las escuelas, que fueron en definitiva los que resolvieron, mayoritariamente, la aceptación de la misma.

Se dio y se está dando un debate muy rico en las escuelas. Con matices, con diferencias, fuimos y somos capaces de priorizar la construcción colectiva, priorizar la unidad por sobre la división, defender la decisión legitima de los trabajadores de la educación. Tenemos un camino largo todavía por recorrer, en conquista de derechos, en continuar recomponiendo y aumentando nuestro salario, en mejorar la situación de las escuelas, en lograr una verdadera inclusión social y educativa, y en transformar la escuela pública para que aporte a un proyecto nacional, liberador de nuestro pueblo.

Condiciones necesarias para esto, son fortalecer aún más la unidad entre los trabajadores de la educación, con el conjunto de los trabajadores y con la comunidad educativa, profundizar la democracia interna y tener la firme convicción que la suerte y el destino de los docentes y de la escuela pública está íntimamente ligado a la suerte del conjunto de nuestro pueblo. Condiciones que estuvieron muy presentes en desarrollo y en la resolución del último conflicto. Podemos afirmar que dimos un paso muy importante, que nos deja muy fortalecidos para transitar el camino que nos falta recorrer.

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