Abuso patronal de la firma norteamericana
Para Wal Mart la Constitución Nacional es papel higiénico
Martes 27 de marzo de 2007, por Mariano Vazquez *

Bajos salarios, prácticas antisindicales, discriminación de género. Y sigue la lista. Esta es la política habitual del gigante del mercado minorista mundial Wal Mart, que en 2004 integró la lista de las “diez peores corporaciones” que anualmente elabora la prestigiosa revista estadounidense Multinational Monitor. La coherencia de la empresa en esta línea sumó un nuevo capítulo: hace dos semanas despidieron sin causa a Gustavo Córdoba del Wal Mart Avellaneda. El motivo real: organizarse gremialmente.

“Ya somos 10 compañeros despedidos, víctimas de Wal Mart que no quiere la organización sindical de los trabajadores”. El que habla es Gustavo Córdoba, de 31 años, quien trabajaba en la sección de venta de electrodomésticos en la enorme sede de la firma en el partido bonaerense de Avellaneda. Trabajaba allí desde hacía 8 años, pero fue despedido, por segunda vez, el 14 de marzo pasado. ¿Despedido dos veces? La pregunta surge naturalmente perpleja: “Si, en agosto de 2006 nos despiden a cinco compañeros, entre ellos a mi, por participación gremial, pero me vuelven a reincorporar por la pelea de la Junta Interna de delegados y el 14 de marzo me vuelven a despedir sin causa, pero lo que pasa es que había una vacante en el cuerpo de delegados y se iba a llamar a elecciones para completarlo, la empresa seguramente supuso que yo podría participar en esa elecciones. Las dos veces me despiden sin causa”, explica a ACTA, luego de reunirse con integrantes de la Secretaría Nacional de la Juventud en la sede nacional de la CTA.

En aquellas jornadas de agosto del año pasado, los trabajadores presentaron un recurso por discriminación sindical en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi); también hicieron una exposición en la Comisión de Legislación Laboral en la Cámara de Diputados. Allí mostraron la problemática de la precarización, además de “la total falta de respeto por la idiosincrasia de los trabajadores argentinos porque en Wal Mart nos hace cantar el himno de la empresa, se trata de un acto denigrante, es un vejamen”, argumenta Córdoba y da como ejemplo “la contaminación lingüística que sufren los trabajadores en empresas como Wal Mart, Mc Donald o Bruger King, donde contaminan el idioma, por eso pedimos que estas compañías trasladen los términos de habla extranjera al español y que haya una ley para esto”.

Córdoba cuenta que “estamos en la lucha por la reincorporación, pero sobre todo por la libertad y la democracia sindical porque está claro que en Wal Mart no permiten agruparse a los trabajadores para defender sus derechos”; señala que a pesar de estar encuadrados en un Convenio Colectivo de Trabajo (CCT), el 130/75, de empleados de comercio, “la empresa nunca lo respetó, ahí está lucha nuestra lucha, nuestro reclamo, pero los que no teníamos fueros gremiales empezamos a ser mutilados en ese proceso de lucha”.

En Wal Mart Avellaneda trabajaban unas 550 personas, la mayoría entre 18 y 22 años: “350 están bajo el CCT, el resto precarizados, tercerizados, por agencia”, abunda Córdoba y agrega que la lucha que estaba dando la Junta Interna “apuntaba a representar a esos trabajadores, que puedan entrar al Convenio y que no sean explotados”.

El joven despedido concede la importancia de proteger las fuentes de trabajo y lograr la reincorporación, pero “lo que más buscamos es que haya un proceso de cambio, que respeten los derechos incluidos en la Constitución nacional, que cese la persecución sindical y la violación a los Convenios Internacionales”; por eso, subraya que “estamos buscando el apoyo de la CTA que no tuvimos en nuestros sindicato (el sindicato de empleados de comercio en la CGT) pero sí en el cuerpo de delegados”. “Esto -comenta Córdoba- no lo tolera la empresa que esta acostumbrada a delegados serviles, en estado vegetativo, que se ocupan de cualquier cosa menos garantizar los derechos del trabajador y cuando un cuerpo de delegados rompe ese molde, aparecen los despidos, las persecuciones”.

Un combo abusivo

La publicación estadounidense Multinational Monitor elabora este ranking de las peores empresas multinacionales de cualquier parte del mundo contabilizando hechos por la extrema gravedad ética o por la masividad del perjuicio ocasionado. La única restricción es no repetir dos años seguidos a una compañía. Así, Wal Mart estuvo entre las 10 peores en 2004.

Sus prácticas antisindicales han sido denunciadas hasta en los Estados Unidos. Por ejemplo la ONG Global Exchange la ubicó entre las “catorce empresas globales más malignas del planeta”; la Organización Nacional de Mujeres aseguró que Wal Mart es “mercader de la vergüenza”; y el renombrado economista Paul Krugman calificó como “brutal” la política de la cadena. Salarios irrisorios, discriminación de género, régimen cuasi carcelario para sus empleados, etcétera.

En la Argentina, además del caso citado en esta nota, en 2003, la Asamblea Popular de Villa Pueyrredón promovió un boicot contra el Wal Mart que se levantó en la ex fábrica Grafa porque tapó con pintura un mural que recordaba a los detenidos-desaparecidos y que fuera declarado de interés por la Legislatura porteña. Al año siguiente, en el hipermercado de La Plata, el fletero Germán Oscar Brufani, de 52 años, denunció a la empresa por discriminación: por su notable parecido físico con Bin Laden le prohibieron la entrada a ese Wal Mart.

La fundamentación dada por Multinational Monitor explicó que uno de los motivos para colocarlo en la lista ignominiosa fue “el inicio de una demanda judicial por parte de 1,6 millón de trabajadoras, que acusaron a la empresa por discriminación de género”. Para colmo, sus actitudes antisindicales “provocaron el anuncio realizado por el Service Employees International Union de que va a destinar 25 millones de dólares para promover la afiliación de los trabajadores de la corporación, el mayor empleador privado de los Estados Unidos, que vende nada menos que el 20 por ciento de los alimentos que se consumen en ese país”.

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