Conflicto bélico en el Atlántico Sur
Los ex combatientes piden atención médica y pensiones dignas
Martes 3 de abril de 2007, por Katy Garcia *

A 25 años del desembarco en las Islas Malvinas, un nutrido grupo de ex combatientes cordobeses, desfiló por las calles de una ciudad desierta. Los sobrevivientes de la guerra no piden que los consideren héroes. Siguen clamando por reivindicaciones básicas: pensiones dignas y atención médica.

Una mañana luminosa acompañó el acto que en conmemoración del desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas, se realizó en el centro de la ciudad. Pese a ser un día feriado, la sociedad no se movilizó. Tal vez prefirió escuchar por radio o ver por televisión lo que estaba ocurriendo a lo largo y ancho del país. En Córdoba hubo dos actos. Uno en el interior de la provincia, en la ciudad de Oliva, y el otro en la capital, realizado en la esquina de 27 de abril y Obispo Trejo.

Aunque parezca irreal, tras 25 años de gobiernos democráticos el reconocimiento no llega. Y la satisfacción de necesidades básicas como la atención médica, especialmente psiquiátrica, no está extendida. Tampoco disponen de pensiones dignas que les permitan vivir.

Hombres que pasaron la barrera de los cuarenta y aún conservan unas ropas color verde oliva raídas por el paso del tiempo, exhibieron con orgullo su existencia. Aquí estamos, regístrennos, parecían decir. Tras el paso de tropas de diferentes fuerzas, recorrieron dos cuadras recibiendo los aplausos cálidos de los que se acercaron al lugar.

Antonio Castro, es uno de los abanderados que encabezó el desfile. Formó parte del regimiento de infantería nº 8, en Bahía Fox. Para este ex soldado, “pese a todo lo que significó la guerra, guardo recuerdos imborrables”. Hoy está feliz porque lleva la bandera en alto, en representación de sus compañeros.

En tanto, a Oscar Alberto Ponce la emoción no le impide analizar con crudeza la realidad que enfrentan. “Estamos acá porque queremos recordar a los compañeros que quedaron en las Islas. Sus padres están sufriendo por eso. Y nosotros, seguimos sufriendo porque no tenemos atención médica”. Precisamente recordó que en estos 25 años “llevamos más de 380 muertos porque no tenemos atención psiquiátrica ni psicológica para nosotros ni para nuestros familiares”.

El ex combatiente, confiesa que lo vivió en carne propia. “Mi vida está embromada, porque tengo cinco operaciones en las piernas por las arterias tapadas”. La falta de trabajo y los problemas de salud lo llevaron a intentar suicidarse en dos oportunidades. Sin embargo pudo formar una familia que lo sostiene y cuida. “Tengo una esposa y dos hijos y eso es lo que me da fuerzas para seguir”, afirmó.

“Este es un año más, porque seguimos padeciendo”, dispara Gustavo Alberto Cagiere, quien estuvo en el Batallón nº 5, Río Grande, en Puerto Argentino y en la Isla Soledad. Para él celebrar los 25 años, no representa algo especial. Porque todos los años reclaman por la falta de reconocimiento por parte del Estado a las históricas demandas de pensiones y seguridad social.

En cambio, valora que la sociedad ha madurado, los respeta y no les tiene lástima. “Cuando nos ven en la calle, se acercan, nos saludan y se sacan fotos con nosotros”, ejemplifica. Sin embargo se queja de la actitud del gobierno provincial. En ese sentido manifestó que “el doctor De la Sota, jamás se acordó de nosotros”.

Otro testimonio lo aporta Mario Fabián, quien fuera miembro del Grupo de Artillería Aerotransportada nº4, bateria “A”, Pelotón de Comando. Pasó por Monte Wolf, Puerto Argentino, Darwin y Pradera del Ganso. Evalúa que hubo un avance en la toma de conciencia de la sociedad “Nuestro objetivo es mantener viva la causa Malvinas, porque el mayor porcentaje de veteranos de guerra están en la capital - uno 700- y la única unidad de combate que participó es el grupo de artillería a la que yo pertenecí”.

Para este ex combatiente las autoridades lo primero que deben considerar es “no hacer política con estos actos. El gobierno provincial tendría que haber convocado a los veteranos de guerra y preguntarnos, en estas bodas de plata, dónde queríamos hacer el acto, y no lo hizo”, se quejó.

El intendente no pudo asistir por que está de duelo (falleció su madre). Un palco colmado de legisladores y funcionarios le dio el marco de formalidad institucional. No hubo discursos. Solo la lectura de unas glosas a cargo del presentador oficial de la municipalidad de Córdoba. Una cabalgata de entidades gauchescas al grito de ¡Viva la patria!, cerró el desfile.


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Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba.

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