Presentación de organismos de derechos humanos
Grave denuncia judicial contra un ex fiscal federal
Martes 3 de abril de 2007, por Redacción *

Una presentación realizada por organismos de derechos humanos en la Fiscalía Federal de Mar del Plata carga contra el ex funcionario judicial Gustavo Demarchi, quien pretendió hacerse pasar “como víctima del Terrorismo de Estado” cuando, en realidad, había formado parte de la Corriente Nacionalista Universitaria (CNU), una organización vinculada a la Triple A.

El escrito, que fue presentado por los Organismos de Derechos Humanos de la ciudad de Mar del Plata, señala que el ex fiscal federal Gustavo Demarchi, “nunca fue victima del Terrorismo de Estado, sino todo lo contrario. Este delincuente invocaba la `condición de víctima’, y quería ser parte en el Juicio por la Verdad para eludir sus responsabilidades y las del CNU”. Esto ocurrió durante una de las audiencias judiciales que comenzaron en marzo para investigar la relación de la CNU con el crimen de una estrecha colaboradora de Eduardo Pironio, por entonces obispo de Mar del Plata y a raíz de esto se hizo el escrito judicial que lleva la firma de los abogados Gloria León, Juan Carlos Wlasik, y Cesar Sivo y piden la intervención en el caso del Ministerio Público.

Gustavo Demarchi.

En la presentación los organismos demandaron que se “giren las actuaciones al señor Fiscal de Cámara de la Justicia Federal a fin de que tome debida intervención”, ya que “Demarchi ha sido uno de los principales denostadores del Juicio por la Verdad”. También endilgaron igual actitud infame a Pedro Federico Hooft, titular del Juzgado Correccional N° 4 de Mar del Plata, quien recientemente fue denunciado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación ante la Justicia federal de Mar del Plata por participar como juez durante la dictadura en el secuestro de once personas, la mayoría abogados, en la Noche de las Corbatas. Según los organismos, Hooft “contribuyó intencionalmente con el terrorismo de Estado, permitiendo que pudiesen cometerse delitos de lesa humanidad”. Por eso exigen su indagatoria, procesamiento y detención como presunto responsable por acción u omisión de los delitos de “tormentos seguidos de muerte, tormentos cometidos en forma reiterada, violación reiterada”, y como “autor penalmente responsable del delito de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público, denegación de justicia y supresión de objetos destinados a servir como prueba reiterada”.

Al respecto, expresaron en relación a Demarchi que este “es casi un hilo conductor que nos lleva a entender como funcionó o como se armó el aparato represivo en la ciudad desde antes mismo del 24 de marzo de 1976”. De igual manera se refirieron a Hooft.

Los organismos recordaron que el ex fiscal federal “fue uno de los miembros mas importantes del grupo parapolicial CNU, afín a la nefasta Triple A, destinados a la persecución, secuestro y asesinato de opositores políticos”.

La lógica de funcionamiento de estos grupos la expone claramente la declarante Julia Giacaglia en el marco del Juicio por la Verdad: “En la puerta de la facultad existían milicos con listas negras, se llevaban a los que estaban marcados con rojo. Todos los días desaparecían compañeros como Roberto Evangelista y Hugo Baleri. Además a la hora de inscribirse en las carreras universitarias se llenaba en formulario triplicado uno de los cuales iba para la SIDE” (Acta Declaración Testimonial, fs. 1426- 1428 del Cuerpo 8 del Juicio por la Verdad).

“La sociedad marplatense -agregan- comienza a conocer en el año 1971 el funcionamiento de la CNU, cuando Silvia Filler es asesinada en la Asamblea que se desarrollaba en la Universidad Nacional de Mar del Plata en la cual Demarchi tuvo una amplia participación”. Eduardo Soarez, secuestrado y torturado, asistió a dicha jornada, señalando a quienes formaron parte de esa organización en dicha oportunidad: “El Jefe de la CNU era Piantoni, a esa organización pertenecían Gustavo Demarchi, Gómez, Ullua, Delgado, Arenasa y el Tano Nicola a quienes le apodaban “Killer”, los hermanos Gómez ligados al sindicato del pescado” (Acta de la Declaración Testimonial del Juicio por la Verdad, fs. 1260, 1260 vta., Cuerpo 7).

El abogado laboralista Alfredo Battaglia, quien fuera también privado ilegalmente de su libertad, y alojado en diferentes centros clandestinos de detención, denunció que la CNU, junto a otra organización parapolicial denominada CDO (Comando de Organización) fueron los encargados del secuestro y asesinato de Jorge Candeloro en la denominada “Noche de las Corbatas”.

A su vez Battaglia, “en la misma oportunidad, señaló a los integrantes de la CNU como los responsables del secuestro de Eduardo Adolfo Soárez, quien fuera encontrado asesinado con más de 30 tiros sobre su cuerpo, debido a que fue secuestrado por un grupo que utilizaba camperas negras”. En ese sentido, dan cuenta que “Eduardo Soárez, hijo de Eduardo Adolfo, al narrar las circunstancias de la desaparición de su padre también coincide con la descripción del grupo de tareas señalando a su vez que sus integrantes no tendrían más de 30 años”.

A su vez la CNU participó de la desaparición y asesinato de Nora “Coca” Maggi, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Julio Cesar D`Auro señaló que el secuestro habría sido realizado por un grupo de ultraderecha. El declarante manifestó que es evidente que “el secuestro lo hicieron gente de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica”, ámbito académico donde se desempeñaban sus tareas varios integrantes de la CNU, entre ellos Gustavo Demarchi y Eduardo Ullua.

Desde 1974, Demarchi se desempeñó como fiscal federal. Allí nombró como auxiliar a Eduardo Ullúa, activo miembro de la CNU, quien tuvo una amplia participación en el asesinato de Silvia Filler en la Asamblea que se desarrollaba en la Universidad de Mar del Plata en el año 1971, así como también en el secuestro de personas que actualmente se encuentran desaparecidas, amplia el escrito y añade que Demarchi, también tenía reuniones frecuentes con el entonces coronel Pedro Barda, máxima autoridad de la Sub Zona Militar N° 15, y autor mediato de todos los delitos de lesa humanidad acontecidos en la ciudad.

Finalmente, advierte Battaglia que la Justicia Federal cajoneó los informes del secuestro de un joven de apellido Soárez, quien fuera ilegalmente detenido por un grupo de tareas que vestían camperas negras (Acta de la declaración testimonial del Dr. Alfredo Battaglia, fs. 13-14 del Cuerpo Nro. 1 del Incidente Nro. 4 del Juicio por la Verdad de la Ciudad de Mar del Plata).

Otro testimonio escalofriante es el del abogado Eduardo Salerno -socio de Jorge Candelero, desaparecido en la denominada Noche de las Corbatas y posteriormente asesinado en su lugar de cautiverio- quien manifestó que ante su desaparición, su familia intentó obtener una respuesta judicial y su hermano presentó el habeas corpus ante el Fiscal Federal Gustavo Demarchi.

Al ser liberado Salerno, su hermano le narró la experiencia: “La cosa mas impactante que me pasó en mi vida fue cuando lleve tu habeas corpus a Tribunales y me atendió Gustavo Demarchi, que era el Secretario y me conocía. (....) Nunca sentí tanto terror porque no me trató mal, me trató bien, él te conocía, pero lo agarró, no lo leyó, lo metió en un cajón y me dijo `bueno’”.

El habeas corpus no fue resuelto nunca y tal como manifiesta Salerno: “Jamás se dio ninguna información y mi familia nunca supo adonde estaba por esta circunstancia que yo a ustedes le he relatado. Esto muestra y no quiero ofender a los señores de la justicia, que por lo menos un sector de ella tenía una opción clarísima por la ilegalidad” (Declaración del Juicio por la Verdad de Mar del Plata, Fs. 1413 vta. del Cuerpo 7 de la Causa Principal).

Los organismos también denunciaron que “Gustavo Demarchi no solo utilizó el poder que le brindaba formar parte de una de las organizaciones parapoliciales de aquella época para aniquilar a los opositores políticos de la dictadura militar, sino que también lo utilizó para poder realizar negocios personales, mediante el uso indiscriminado de la fuerza policial sino también mediante la impunidad que tenía en aquel momento ante la sociedad marplatense al ser nada mas ni nada menos que el Fiscal Federal de la ciudad”.

En otro de los párrafos del escrito indican que “en una de las declaraciones testimoniales más impactantes llevadas a cabo en el marco del Juicio de la Verdad, Julia Giacaglia no sólo narró la traumática experiencia de haber sufrido la desaparición forzada y asesinato de su marido Carlos José Guillermo Berdini - militante del PST -, de señalar al Jockey Club como un lugar donde se realizaban las sesiones de torturas mas aberrantes que se haya tenido conocimiento sino que también manifestó como algunos personajes que formaban parte de la represión ilegal también se beneficiaban económicamente a través del despojo a las víctimas y sus familiares, tal es el caso del ex Fiscal Federal que nos ocupa”.

Como último dato, el escrito da cuenta que sobre las diferentes “maniobras e inconductas llevadas a cabo por Demarchi para evitar el normal desarrollo del Juicio por la Verdad de la ciudad de Mar del Plata”. En primer lugar, porque se dedicó a recusar indiscriminadamente a los jueces, denunciándolos en forma infundada; insultó a uno de los jueces integrantes del Tribunal Oral Federal (lo que le valió la imposición de una multa de 1.000 pesos); retrasó el tramite de las actuaciones del Juicio por la Verdad mediante revocatorias y apelaciones sin fundamento; coaccioó testigos; e intentó desviar la causa y embarrar el juicio.

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