
Vecinos de Lules explicaron a autoridades ambientales nacionales y provinciales los padecimientos que sufren, aparentemente causados por la papelera. La magnitud de la contaminación se determinará dentro de dos semanas cuando arriben técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La empresa tiene hasta el 5 de mayo para instalar filtros en sus chimeneas. Niños rechazaron cuadernos donados por la papelera.
Durante algo más de dos horas, funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación y de la Provincia escucharon los relatos de vecinos sobre las consecuencias que generaría la contaminación causada por la Papelera Tucumán. Por este motivo, en aproximadamente dos semanas un grupo de técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica comenzarán a realizar un monitoreo para determinar a ciencia cierta cuánto es el daño que causa la empresa al medio ambiente.
Este fue el compromiso que ratificaron ante un grupo de vecinos la coordinadora del área técnica de la Dirección Nacional de Residuos Peligrosos, Magui Videla, y el secretario de Medio Ambiente provincial, Alfredo Montalván, en el marco de un encuentro realizado durante la tarde de ayer en un bar situado frente a la plaza principal de Lules.
Con pancartas con leyendas como “Queremos un ambiente sano” o “¿Por qué ya no se puede ver el cerro?”, los vecinos expusieron a los funcionarios sus quejas y vivencias en cuanto a la forma en que la papelera afectó la vida de la comunidad. Así, Luis Ignacio Porriciello, relató cómo uno a uno los cisnes que nadaban en un lago donde se arroja sus efluentes de la fábrica terminaron muriéndose, aparentemente, por no soportar la contaminación de ese espejo de agua.
Una docente de una escuela de la ciudad también exteriorizó los posibles daños a la salud de la población a causa de los desechos que se emanan. Según la mujer, es constante la aparición de enfermedades de piel, irritación de ojos y problemas respiratorios que afectan a los habitantes de la zona.
El grado de preocupación y bronca que la gente siente para con Papelera Tucumán tampoco escapa a los niños. Un grupo de alumnos de la escuela Cabo Méndez manifestó su público rechazo a la entrega de hojas y cuadernos escolares que hizo la firma a los habitantes de las localidades aledañas. “No queremos nada de una empresa que fabrica a costa de nuestra salud”, exclamó una estudiante frente a los funcionarios.
Por lo pronto, la Nación ya confirmó que en dos semanas comenzarían a trabajar los técnicos de la CNEA para corroborar el grado del daño ambiental que produce la papelera. En paralelo, la provincia ya fijó como plazo máximo el 5 de mayo para que la empresa del ex diputado menemista, Alberto Pierri, instale un nuevo filtro en una de sus chimeneas.
La paciencia de la población para con la empresa terminó de agotarse cuando aproximadamente seis meses atrás el dispositivo contaminante de una chimenea de la fábrica comenzó a deteriorarse. La emanación de partículas, supuestamente dañinas a la salud, causó la reacción vecinal ya cansada de los abusos de la empresa. Incluso, la empresa está en la mira de la Justicia Federal por el vertido de desechos contaminantes al arroyo Calimayo, afluente del Salí.
Los vecinos sostienen que desde una de las chimeneas se emana una densa nube de contaminantes que, se presume, contendría carbonato de calcio, restos de óxido de sodio, cloruros, dióxido de nitrógeno y azufre, entre otros elementos contaminantes. Todos estos compuestos provendrían de la quema de licor negro que es un efluente que se forma al tratar el bagazo con hidróxido de sodio.
Informe: Primerafuente, portal de noticias de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA).
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