
Familiares y amigos de David Gómez, asesinado en Puerto Iguazú, Misiones, el 7 de diciembre pasado, marcharon ayer a la casa de la Provincia en la Capital Federal para reclamar verdad y justicia por este nuevo caso testigo del accionar represivo de la policía.
Calixto Gómez, padre del joven asesinado, y su hija, acompañados por familiares, amigos y la CTA de Misiones; por Laura Bonaparte, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Luis Borsi, de Hijos; Raquel Witis, madre de Mariano, víctima de la brutalidad policial, el diputado nacional Edgardo Depetri; referentes del Frente Transversal, entre ellos Oscar Laborde y Pasiano Ocampo, y más de 500 militantes sociales y de organismos de derechos humanos se manifestaron frente a la representación misionera para acompañar la entrega de un petitorio.
"Es imprescindible que obliguemos a los jueces a que impartan una justicia real y no una parodia, porque un pueblo en el que los jueces se confunden con los genocidas no existe" dijo Laura Bonaparte al sumarse al reclamo de Raquel Witis: "Señores del Poder Judicial, trabajen, y esto no es injerencia, los asesinos y torturadores deben estar en cárceles comunes".
A su turno, Depetri recordó la historia de militancia de la familia Gómez -Julio, tío de la víctima fue secretario general de ATE Misiones- y reclamó "terminar con los jueces cómplices del poder político y del poder económico" para aclarar luego que el caso está en conocimiento del Ministro del Interior, Aníbal Fernández, y del propio Presidente Kirchner, "pero -dijo- es evidente que las gestiones por sí solas no alcanzan, por eso tenemos que tomar las calles y exigir que los asesinos estén en las cárceles comunes como todos los que delinquen".
La última vez que se vio con vida a David Gómez, de 18 años, fue en una fiesta de egresados. Hay un video donde se lo ve bailando a las dos de la madrugada, pero después nada se supo hasta tres días después, cuando apareció ahorcado en un pinar a 60 kilómetros de Puerto Iguazú, su ciudad.
La policía se había negado a tomar la denuncia el mismo día de la desaparición y desde que encontraron el cuerpo, supuestamente ahorcado con su mismo cinturón, la familia de David tuvo que sortear un sinnúmero de irregularidades. En síntesis, le negaron a la familia ver el cuerpo de su hijo, le hicieron recorrer toda la provincia con el pretexto de que habían trasladado el cuerpo para la autopsia (cuando en realidad nunca salió de Puerto Iguazú), desapareció la ropa que llevaba puesta, se cortó la rama donde apareció, se desconoce el paradero de una testigo directa que vio cuando la policía se llevaba al joven golpeándolo y otros dos testigos sufrieron accidentes de tránsito. Sin embargo, nada de esto llama la atención de la Justicia ni del Poder político de Misiones.
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