Algunas conclusiones del encuentro de la JUPALC
Más allá de las fronteras
Miércoles 4 de abril de 2007

Empezaba el fin de semana largo en Buenos Aires, calles inusualmente vacías bajo un manto de nubes negras. En un refugio de la ciudad de Buenos Aires ese sábado 31 de marzo se habló de política; un refugio fastuoso, frente a la Casa Rosada, en el Auditorio central de la Subsecretaría de Gestión Pública. La excusa era el III Encuentro Internacional de Juventudes Políticas de América Latina y el Caribe (JUPALC).

En ese marco acartonado, hubo un panel que dio la nota distintiva, que aportó la mirada crítica y la necesidad de debate y de apertura.

“Las luchas sociales más allá de las fronteras”, se había titulado esa mesa de las cuatro de la tarde. Victor De Gennaro, secretario de Relaciones Institucionales de la CTA y Julio Piumato de la CGT por Argentina, Lilian Celiberti de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos por el Uruguay pincharon la modorra institucional del evento. Intervino también en esa actividad Tomás Requena, uno de los únicos 15 mexicanos que asistieron, todos del PRI.

De Gennaro intervino, en primer lugar, trazando los lineamientos del escenario actual fruto de un largo camino de sometimiento y de luchas. Con énfasis y sin dudas en la voz desató los nudos de la historia para caer en el presente. Este presente que se encuentra, para el interlocutor, signado por la oportunidad y el desafío.

La crónica de la memoria latinoamericana empezó de la mano de Simón Bolívar. De Gennaro, invitó a hacer renacer la idea fundamental de la necesidad de que los pueblos latinoamericanos se unan para no ser devorados por el gigante del norte. De esta manera, había que seguir el hilo del recuerdo y encontrar el pasado que se hace presente día a día. En este sentido, la referencia a las manifestaciones que se realizaron en repudio al Golpe Militar genocida del 76, se vuelven inevitables.

Describía la igualdad en el horror que habían vivido todos los pueblos latinoamericanos, como la "Noche negra en nuestros países. La Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil. Dictaduras que pretendieron instalar un modelo económico, político, social y cultural de la dependencia frente a las luchas de las liberaciones de nuestros pueblos”, y continuaba dando pasos cada vez mas cerca del presente que nos interpela y nos vuelve puntos cardinales en las luchas de la actualidad.

Para el dirigente ceteatista a las dictaduras le siguieron las democracias formales, que desembocaron en la década del ’90, “donde tan agrandados estaban estos señores que nos llegaron a hablar del fin de la lucha de las ideologías, el fin de la historia. Tratando de desculturizarnos definitivamente. Hablando del fin del trabajo como si se pudiera construir y generar riqueza sin trabajo humano.”

Para finalizar emergieron las claves desde una voz potente mezcla de entusiasmo y convencimiento que declaraba que: "Para vivir necesitamos saber a dónde vamos, necesitamos que ese a dónde vamos sea producto de la integración de todos nosotros, de esta mezcla que es necesario realizar, de este mestizaje que es necesario recuperar por orgullo, es necesario que el adónde vamos sea parte de cada uno de nosotros".

Y en el mismo sentido advertía: "Basta de utilizar la diferencia como excusa para la fractura, la diferencia es lo que nos permite construir una verdad colectiva”. Con respecto a ello vuelve a insistir en describir estos tiempos como “tiempos de desafío”, donde los jóvenes y la sociedad en general tienen que elegir si se construye una salida individual del “sálvese quien pueda” o se apuesta a una construcción colectiva en donde se pueda ser “auténticamente felices”.

El secreto para desarrollar un movimiento diferente para las sociedades y América, es para De Gennaro la inminente toma de conciencia sobre la necesidad de construcción de un proyecto latinoamericano y Caribeño. De esta manera, para el interclocutor, se lograría “crecer en identidad nacional y latinoamericana. Una identidad indu-ibero-afro-americana, mestizaje que nos potencializa para darle una pelea, con una humanidad diferente, a ese genocida del norte que es capaz de asesinar impunemente y que, como demuestra después de la invasión de Irak, también está en juego el planeta y la humanidad”.

Pensar, asumir y desafiar

La mesa continuó con sus expositores, quienes desarrollaron a su entender los puntos de encuentro y los caminos a tomar en este desafío latinoamericano. Fue la uruguaya Lilian Celiberti, quien aportó puntos para una reflexión, siempre necesaria, para llegar a la construcción de la que hablaba De Gennaro. En tal sentido, la expositora advertía que “si hay algo que hemos perdido es la capacidad de debate político y como creo en la centralidad de la política en el sentido de definir la agenda, las cosas que se hacen, los destinos. Creo que en ese debate es importante reflexionar, más aun en este tema de los movimientos sociales en América Latina en el contexto actual”.

En esa línea, Celiberti describía a los movimientos sociales como aquellos que no nacen solamente con un espíritu de justicia abstracto, sino que la justicia se encarna en luchas y disputas concretas que tienen que ver con el ambiente, con el modelo de desarrollo y con la construcción del futuro.

La expositora narró desde su experiencia signada por la vivencia de muchos años en movimientos sociales donde pasaron derrotas, dictaduras, miedo, silenciamiento, la cárcel y el exilio. El presente la encuentra junto a una nueva esperanza que supone el desarrollo del pensamiento crítico y la destrucción de la idea de los “caminos únicos”.

La exposición finalizó con la afirmación de Lilian de que “Los gobiernos progresistas podrán derrotar todo este sistema de multinacionales, si tienen una sociedad crítica, unos movimientos sociales cuestionadores. Movimientos que democraticen, que hagan el debate no que lo cierren y ese es el gran desafío para los jóvenes, las jóvenes, para todos los que soñamos un mundo diferente. No lo podemos construir si no lo enfrentamos”.

Este cierre reforzaba lo antes expuesto por De Gennaro, haciendo sentir que de un lado de la mesa las palabras se volvían actos concretos de hermandad latinoamericana. De Genaro, había retomado en el final la frase de San Martín quien decía que “el enemigo siempre parece más grande cuando se lo mira de rodillas”. Y con respecto ello exclamó: "El desafío de hoy es estar a la altura de nuestros pueblos y ser capaces de pararnos todos y de encaminarnos hacia construir esa unidad definitiva, se llamará ALBA, se llamará Comunidad Sudamericana de Naciones, o como se llame lo más importante es que sea capaz de parir la felicidad que merecen nuestros pueblos."

Fuentes: Inés Barboza, Lucia Martin, y Tatiana Saltar.

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