
Los gremios docentes acompañados por la CTA y la CGT lograron una gran convocatoria. La marcha se extendió hasta las 19,30. No hubo incidentes. “Las tizas no se manchan con sangre”. Detrás de esa frase pintada en una extensa bandera blanca, que llevaba impresa la mirada de Carlos Fuentealba, más de 3.500 personas marcharon ayer por las calles céntricas de esa ciudad del sur cordobés.
Fue cuando el sol se escondía en el horizonte. “Hoy todos somos Carlos Fuentealba”, se escuchó antes de los tres gritos de “Fuentealba, presente”, que cortaron el silencio. Los aplausos, nacidos en la esquina de Buenos Aires y Constitución, llenaron la plaza Roca. También la gente que caminaba por el lugar se detenía para acompañar, como una pareja que desde las escalinatas de la Catedral siguió con atención el paso de la columna que comenzó a circular poco antes de las 19. A su lado, una mujer de lentes aplaudía junto a su nieto. Había pasado la lectura de un documento único de todos los sectores, el Himno Nacional y un minuto de silencio.
Los pocos docentes que habían llegado a la plaza a las 18, ya eran más de 500 media hora más tarde. Poco después eran más de un millar, integrado por docentes primarios, secundarios, técnicos y universitarios. También hubo estudiantes y referentes sindicales de distintas ramas. Autoridades de la universidad y concejales. Por último, con un grupo importante de riocuartenses que se fueron plegando a la marcha conformaron una movilización de más de cuatro cuadras.
Casi en silencio y con aplausos repentinos en las esquinas, la movilización avanzó por Constitución, Colón, Rivadavia, Yrigoyen, 25 de Mayo y nuevamente Constitución hasta llegar al punto de partida.
“El conflicto no es nuevo en el país ni privativo de una región. Alcanza a todos los niveles y está directamente vinculado al sistemático desfinanciamiento de la educación por parte del Estado y que se refleja con bajos salarios, montos en negro y condiciones laborales precarias”, decía el documento. “No hay un compromiso del Estado para revertir la profunda desigualdad social que existe. Cada vez hay mayor recaudación, mayor superávit fiscal y peor distribución de la riqueza”, decía en otro párrafo.
“Podrán matar a uno, a muchos, pero difícilmente acaben con el espíritu rebelde de un pueblo. No podrán matar la razón y la justicia de las luchas”, explicó Patricia Molina, dirigente del gremio de los docentes universitarios y de la CTA al leer la carta.
Por último, señalaron que el Gobierno Nacional debe decidirse. “Los docentes exigimos saber a qué proyecto de país adhiere, si a un modelo educativo fragmentado provincia por provincia o a uno integrado a nivel nacional e insertado a una realidad latinoamericana”, explicaron.
Los actos que en todo el país se realizaron en repudio a la represión que ocasionó la muerte de Carlos Alberto Fuentealba (40) en la ruta 22, tuvieron su correlato en la ciudad cordobesa de Villa María. Más de 800 personas se acercaron para gritar que la tiza no se mancha de sangre. Hacía mucho tiempo que las diferentes corrientes no consensuaban una acción con el único interés de manifestar el apoyo a la democracia y reiterar que el pueblo ya ha dicho “Nunca Más”.
A medida que los ciudadanos se acercaban las cintas negras eran colocadas en su pecho en señal de duelo.
Documentos emitidos por los distintos grupos que integraron la gran mesa organizadora que incluyó a gremios afiliados a CTA y CGT, y a UEPC que finalmente optó por no viajar a Córdoba y reclamar en su ciudad, fueron leidos en una sucesión de reclamos de justicia, de castigo a los responsables materiales e ideológicos y principalmente un enérgico “Nunca Más”.
La comisión organizadora leyó el documento consensuado: “Los hechos sucedidos en Santa Cruz, Salta y Neuquén, que han llevado al asesinato de Carlos Fuentealba, sumados a la lucha docente en otras siete juridiscciones, dan cuenta de que el derecho a la educación en nuestro país no está garantizado”.
En otro pasaje indicaron que la situación de precariedad que el Estado en todos sus estamentos permite y concibe es parte de violaciones a las leyes que desde el mismo Estado se establecen.
“¿Cómo es posible que se reprima a quienes reclaman por sus derechos? Resulta necesario que el peso de la Ley caiga sobre cada uno de los responsables (...) Resulta intolerable que, estando en vigencia el Estado de Derecho, existan sectores que no sólo consideran legal la represión sino que también piensan como exceso el ejercicio del derecho a protesta asegurado por la Constitución Nacional y los pactos internacionales”.
Los docentes de la Escuela Especial Nº 20 se solidarizaron con los reclamos y solicitaron que sus pares se pleguen a la movilización que realizarán hoy hacia la Medioteca con concentración en el viejo edificio a las 18.30.
Las figuras de Jorge Julio López, cuya aparición con vida se sigue exigiendo, y de la docente Teresa Rodríguez también estuvieron en los reclamos.
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