
En principio uno siente dolor. Fusilaron a un compañero trabajador, con el que seguramente habremos estado juntos en tantas marchas.
![]() * Secretario Adjunto de ATE Neuquén. |
Al trazar el perfil de los gobernantes neuquinos, es evidente concluir que no se trató de una represión aislada, no hubo casualidad, hubo durante muchos años una actitud represiva planificada.
La actitud de reprimir salvajemente a los trabajadores es constante. Pareciera que gobernar en Neuquén implica violencia para abajo y sometimiento para arriba. Sus nombres se repiten y son los mismos que hoy se ofrecen en nombre de un “cambio” tan poco creíble como cínico. Jorge Sapag (actual candidato a gobernador por el MPN) estaba también a cargo del gobierno cuando ordenó reprimir a los trabajadores. Quiroga (actual candidato a gobernador por UCR-PJ) estuvo al frente del operativo de desalojo que terminó con la vida de Guillermo Pili. Pidió mano dura para los docentes el martes cuando dijo que si era él el gobernador en dos horas despejaba la ruta. Ahora dicta un asueto que es pura especulación electoral. Hemos tenido gobernantes que han elegido la represión para resolver los conflictos sociales, cuando podrían haber elegido solucionarlos.
El neoliberalismo trajo, con sus políticas antipopulares, una forma de gobernar en donde se potenciaron las fuerzas represivas. La gente llega a las rutas porque no la escuchan.
En la provincia de Neuquén y en el resto del país prácticamente no hay sector social que no haya recurrido a la ruta: las comunidades de Cutral Co, Plaza Huincul, Picún Leufú, Andacollo, Las Lajas, Chos Malal, etc.
Floristas de Escobar, ambientalistas de Gualeguaychú, ganaderos de Buenos Aires, mineros de Rio Turbio. El problema para todos es igual: la falta de respuestas.
La actitud de los gobernantes es ganar. Ganarle a los mapuches, a los maestros, a los de salud, a los chiveros, a los chacareros. La actitud de confrontanción no está en los que salen a reclamar, está en los que no dan respuestas.
Si gobierna la corrupción, la ineficacia, la sordera, la soberbia y la actitud criminal, se llega indefectiblemente a la violencia del Estado.
“Llamemos a las partes”, dicen algunos. Pero no es igual el sindicato que el gobierno. El sindicato no tiene ninguna posibilidad de solucionar el conflicto. ¿Qué hace un sindicato? Ante una necesidad del conjunto de sus representados, lo que hace es expresar esa necesidad. El sindicato no genera el conflicto ni lo puede solucionar, lo que hace es expresarlo.
La Constitución neuquina prohíbe expresamente en su artículo 73 a los grupos especiales de la policía. Un grupo especial para reprimir es una herramienta desarrollada para cumplir políticas perfectamente claras. En Neuquén no disminuyeron los delitos contra particulares luego de la formación de estos cuerpos, sólo aumentó la represión, aunque suene tremendo pensar en matar a alguien porque su único delito es reclamar un mejor salario. Consecuente con esta idea y en una gran demostración de incapacidad política, no se crean ámbitos para discutir, se crean grupos para reprimir. Estos grupos deben ser disueltos de inmediato, cualquiera que quiera gobernar la provincia con honradez debe hacerlo con urgencia.
La solución para estos problemas pasa por la construcción de una democracia real con auténtica participación popular. Los neuquinos tenemos que demostrar que no es ésta la forma en que queremos vivir. Merecemos vivir mejor.
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