“No nos vamos y si nos van, volvemos”
Poder latinoamericano
Jueves 4 de mayo de 2006, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Mariano Vázquez. Más 2 millones de inmigrantes se movilizaron el 1º de mayo en más de 60 ciudades de los Estados Unidos para exigir que se respeten sus derechos, que los dejen trabajar en paz y para rechazar las leyes que los criminalizan por no tener documentos. Sus masivas manifestaciones han acaparado la atención mundial. La nación que no conmemora el Día Internacional de los Trabajadoras vivió el lunes una jornada histórica.

Portando banderas de los Estados Unidos y de sus países de origen, los manifestantes gritaron consignas como: “No somos criminales, somos trabajadores”, “Legalización ahora”, “No somos pocos somos millones”, “Nos quedamos, no nos vamos y si nos van, volvemos” en la marcha denominada “Un día sin inmigrantes” y es que suman 12 millones los inmigrantes, que según las leyes de aquel país, podrían ser expulsados. Por eso banderas, tonadas y rasgos de todo el mundo se sintieron este 1º de mayo.

Multitudes, latitudes

Fueron 500 mil los que marcharon a principios de abril en una decena de ciudades. Luego, el lunes 10 de abril, en una Jornada Nacional de Acción convocada por sindicatos, iglesias, grupos barriales, medios de comunicación alternativos, estudiantes, los que salieron a las calles fueron más de un millón. Multitudes latinas, caribeñas, africanas, asiáticas, árabes, pero también de Europa del Este ya empezaban a exteriorizar su reclamo en estas primeras grandes movilizaciones, que muchos compararon con las demandas de la década de 1960 cuando la lucha era por los derechos civiles de los negros.

“Si me echan cuál es la patria de mis hijos que nacieron aquí”, son las declaraciones más comunes que reproducen los medios locales. Es una de las incertidumbres que más plantean los inmigrantes, quienes, además de las marchas, también tomaron otras medidas como la de “un día sin consumo”: no compraron comida, ropa, nafta, herramientas, libros, nada. Y ese boicot, para demostrar la importancia económica de los inmigrantes, se hizo sentir con fuerza el 1º de mayo.

Por otra parte, la central sindical estadounidense (AFL-CIO) ha apoyado fuertemente estas iniciativas. Hoy menos del 13% está afiliada a un gremio y el 70% trabaja en dependencias del Gobierno. Su influencia en el sector privado es ínfima. Otro dato es que en los últimos años los sindicatos de servicios -hotelería, limpieza, construcción- se han fortalecido con la afiliación de inmigrantes, que en su mayoría provienen de países con larga tradición sindical y encuentran en los gremios una estructura que les resulta familiar. La AFL-CIO -que una década atrás tenía una posición antinmigrante y decía que los recién llegado quitaban empleo y hacían que cayeran lo sueldos- cuenta hoy con un departamento de dedicado a los inmigrantes y ha apoyado activamente las marchas, afirma el corresponsal en Washington del Semanario Brecha (edición 13 de abril de 2006).

Demostración nacional de fuerza

El país que no conmemora el 1° de mayo, fue el epicentro en la segunda mitad del siglo XIX de masivas manifestaciones por los derechos laborales. El 11 de noviembre de 1887 cuatros líderes anarquistas fueron ejecutados en la ciudad de Chicago. La justicia y el poder político-económico de los Estados Unidos decidió escarmentar a la clase trabajadora y estigmatizar a sus líderes y montó un escenario para terminar con las revueltas. Las condiciones de extrema pobreza en la que la mayoría de su población vivía hizo que se convirtiera en la médula espinal de la movilización obrera en los Estados Unidos. Tres años antes, en Chicago, se había celebrado el IV Congreso de la American Federation of Labor que definió el 1 de mayo de 1886 como fecha límite para que la patronal respete la jornada de 8 horas y termine con la sobreexplotación. De lo contrario, se declararía la huelga general.

La presión obrera arrancó esta reivindicación de manos del propio presidente Andrew Johnson, quien promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo el tope horario. La decisión patronal de continuar con la explotación derivó en movilizaciones en todo el país. Estados Unidos se paralizó, literalmente. Las fábricas se vaciaron. Más cinco mil huelgas y medio millón de trabajadores reclamaron en las calles: “¡Ocho horas de trabajo!, ¡ocho horas de reposo!, !ocho horas de recreación!”. Dos organizaciones dirigían la huelga: la Asociación de Trabajadores y Artesanos y la Unión Obrera Central. Los periódicos obreros daban cuenta de la situación de miserabilidad de los trabajadores y exigían y reclamaban por sus legítimos derechos. De aquellas jornadas históricas nació el 1º de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores y la historia bautizó a los líderes ejecutados como los “Mártires de Chicago”.

Y un primero de mayo de 2006 no hubo indiferencia. Ese día los inmigrantes realizaron la gran jornada de movilización por sus derechos. No fue casualidad.

“Millones de inmigrantes, principalmente hispanos, faltaron al trabajo y salieron a la calle, en una demostración nacional de fuerza”, consignó El diario la Prensa de Nueva York y explicó que “los participantes de la marcha lograron recuperarse del miedo provocado por varias redadas que Inmigración había realizado en las pasadas dos semanas”.

Por su parte el periódico La Opinión de Los Angeles señaló que “cientos de miles de personas se lanzaron a las calles, restaurantes y mercados habitualmente concurridos estaban desiertos y los camioneros evitaban el puerto de cargas más grande del país. En el centro de la ciudad, uno de cada tres pequeños comercios estaba cerrado”.

“En Chicago, la bandera estadounidense fue el símbolo que predominó. Según los organizadores, alrededor de 700,000 manifestantes salieron a la calle”, sostuvo La Raza de Chicago, otro de los tantos diarios en español que se editan en los Estados Unidos.

Los tradicionales diarios estadounidenses tampoco fueron ajenos a la jornada del lunes. “El mensaje, apuntado a Washington pero que también debería atender el resto del país es claro: `Somos también EE.UU. Queremos unirnos al país`”, afirmó en su editorial The New York Times. Por su parte, él editorial del “Daily News” neoyorquino sostiene, por su parte, que “tan obvio y amplio es el impacto de la inmigración en Nueva York que es imposible dejar que pase un día aquí sin reconocer lo vitales que son los recién llegados para el futuro de la ciudad".

El diario “Chicago Tribune”, de la ciudad del mismo nombre en la que se concentraron casi medio millón de personas, señala en su editorial que “en todo el país las marchas de los inmigrantes constituyeron una muestra poderosa del deseo de muchas, muchas personas, de tener un sitio más estable en Estados Unidos”.“Este país no ha hecho un buen trabajo para conciliar la situación ilegal de muchos de los manifestantes con sus aspiraciones más profundas”, añadió.


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