I Cumbre Energética Sudamericana
Camino a la autonomía energética
Miércoles 18 de abril de 2007

Quedó conformada la Unión de Naciones Sudamericanas. El presidente Chávez propuso un Tratado Energético Sudamericano, con ejes en petróleo, gas natural, energías alternativas y eficiencia. El objetivo es que la energía se consuma en la región.

Los análisis que se puedan hacer de este tipo de cónclaves son tan diversos como los analistas encargados en redactarlos. La prensa hegemónica destaca, en general, la falta de avances concretos en los reiterados encuentros presidenciales, y -a veces en forma velada, otras no tanto- la necesidad de encolumnarnos detrás de la potencia mundial sin miramientos y sin tiempo que perder. En esta línea argumentativa, la I Cumbre Energética Sudamericana que culminó ayer en Porlamar, en la isla Margarita (Venezuela) fue un fracaso. Pero si analizamos profundamente lo que dejó este encuentro, veremos que fue muy auspicioso. Sobre todo si tomamos real dimensión de lo que significa que el mayor productor de petróleo de nuestro hemisferio lo ponga a disposición de los países de América del Sur. Eso significaría ni más ni menos que lograr la autonomía energética.

La reunión que se llevó a cabo por la mañana, tras la foto de protocolo con los ocho presidentes, el vice y los dos primeros ministros presente, tuvo un inicio trascendente. El dueño de casa, Hugo Chávez, informó que la Comunidad Sudamericana de Naciones (conformada por los doce países de América del Sur) daba paso a la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), que va a disponer de una Secretaría Permanente con sede en Quito, y un Consejo Energético Suramericano.

En el plano energético -objetivo de la Cumbre- Chávez puso a disposición de los países de la región el potencial energético de su país. Esta afirmación no es menor. Es cierto que tanto el petróleo como el gas natural van a ser vendidos por esa nación, pero también es cierto que Venezuela no necesita de sus vecinos para colocar sus hidrocarburos: China, la Unión Europea (UE), Estados Unidos, Japón están ávidos del oro negro proveniente de los yacimientos de la faja del Orinoco. Para las once naciones referidas, obtener este compromiso debe ser de vital importancia, en momentos en los cuales se invaden naciones para arrebatarles los recursos. La demanda petrolera en América Latina será de 22 por ciento en los 14 años próximos, según estudios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El presidente venezolano, concretamente planteó la constitución de un Tratado Energético Sudamericano, con cuatro ejes a seguir: petróleo, gas natural, energías alternativas y ahorro energético. Sobre el tema agrocombustibles, la discusión fina pasó al ámbito técnico, aunque las declaraciones políticas le quitaron el dramatismo que la derecha mediática pretendía imprimir.

“Queremos darle prioridad al suministro seguro y a largo plazo para los planes de cada país de Sudamérica. Queremos que todos los pueblos, independientemente de sus ideologías, tengamos la certeza de que en este siglo no habrá crisis energética en nuestros países si sumamos las reservas de todos y hacemos un plan estratégico”, expresó el mandatario caraqueño durante la apertura del cónclave presidencial.

En nuestro subcontinente, el 44 por ciento del consumo se basa en el crudo, mientras que la energía hidroeléctrica ocupa 33 por ciento; el gas, 17 por ciento; el carbón, 4 puntos; y la energía nuclear el 1 por ciento. A la luz de estas cifras, que dan cuenta de que más de 60 por ciento del consumo energético de la región se basa en combustibles fósiles, Chávez agregó que “es importante ir diversificando las fuentes de energía y evaluar hasta dónde es viable o posible hacerlo”.

Venezuela dispone de las mayores reservas mundiales certificadas de petróleo crudo y las octavas en cuanto a gas natural. Produce tres millones y medio de barriles diarios, y planea llegar a los cinco millones y medio para 2010. Además, Sudamérica tiene importantes reservas de carbón, y un gran potencial para energía alternativas como la eólica, solar e hidroeléctrica.

Aunque no se lo mencionó como un tema central, los agrocombustibles fueron aceptados como una alternativa para aquellos países que tengan potencial, pero en ningún caso debe significar el desplazamiento de tierra que hoy está dedicada a la producción de alimentos para obtener etanol o biodiésel. Este tema había producido algún contrapunto entre el dueño de casa y el brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva, debido a que Brasil lleva adelante una política de Estado hace treinta años de estímulo a la producción de etanol a partir de la caña de azúcar.

La cuestión se enrareció a partir de la gira del presidente estadounidense George Bush por la región, donde “casi” firma una alianza estratégica con Brasil para que este último comparta su experiencia con el resto de las naciones latinoamericanas con potencial para la producción de etanol. Decimos “casi”, porque no hubieron más que declaraciones de buena voluntad: Estados Unidos no va a reducir los aranceles al combustible brasileño. Esto es lo concreto.

Al respecto, Chávez aclaró que “Nosotros importamos etanol desde Brasil, lo usamos para hacer nuestra gasolina menos dañina, pero esa es una discusión que debemos hacer con tiempo y analizando todos los aspectos involucrados. Debemos considerar todas las opciones posibles en la materia de los biocombustibles”. Este tema va a volver a surgir en otros encuentros del más alto nivel, debido a que tanto Brasilia como Caracas son gobiernos soberanos, y a los cuales no se les debe decir lo que deben hacer, pero sí se les puede sugerir.

Donde hubo importantes avances fue en el terreno bilateral, con acuerdos cruzados entre prácticamente todos los participantes. Entre ellos, avances en lo referido al Gasoducto del Sur, con la posibilidad de la concreción del anillo energético. Hasta ahora, el proyecto consta en una serie de ductos que, saliendo de Venezuela, atraviesan Brasil para culminar en Uruguay y Argentina. Ahora, se baraja la posibilidad de cerrar el circuito, con el Gasoducto Trasandino, que partiendo del mismo origen, pasan por Colombia y llegan hasta Ecuador. La idea es continuar hasta Perú, y quizás, hasta Chile.

También se produjeron avances en la creación de un cártel de productores de gas natural, la Organización de Países Productores y Exportadores de Gas del Sur (OPPEGASUR), una idea del presidente argentino Néstor Kirchner y Chávez. Esta iniciativa es sólo embrionaria, habrá que ver cómo se desarrolla.

Lo destacable de la I Cumbre Energética Sudamericana fue la disposición de Venezuela y Bolivia de poner sus recursos energéticos a disposición de la región. Para la derecha mediática, esto no significa demasiado. Pero los especialistas pronostican que los conflictos futuros van a estar relacionados con el acceso a los recursos naturales. Y poder asegurarse hoy el acceso a esos recursos mañana para asegurarse la autonomía energética, es todo un avance.

Fuente: Pablo Ramos, Agencia Periodística del MERCOSUR (APM)

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