
Fue el sábado 6 de mayo, en el Club Sokol y, como se esperaba, contó con gran cantidad de viejos militantes de esa agrupación campesina, que surgió en la década del 70. Las emociones estuvieron a flor de piel. Se debatió sobre la necesidad de edificar un Chaco para todos.
El reencuentro de las Ligas Agrarias con la comunidad se produjo el sábado pasado, en Sáenz Peña, en un acto realizado en el Club Sokol, colmado de profundas emociones y un sentido homenaje desde la dignidad recuperada, a todos los dirigentes que ofrendaron sus vidas y los que fueron perseguidos por la última dictadura militar. El movimiento gremial campesino más importante de los años 70 volvió a “gritar lo que siente”, ahora con el lema “Un Chaco para todos”, donde los problemas de hoy son una nueva bandera campesina que ya tiene quien la porte y sin temor a pronunciar sus quejas, reclamando sus derechos en paz en pleno Estado de Derecho.
En la oportunidad, estuvieron presentes la diputada nacional Gladys Soto, y los legisladores provinciales Gustavo Martínez y Ricardo Sánchez. Además, estuvo presente el obispo de la Diócesis de San Roque, monseñor José Lorenzo Sartori, quien tuvo a su cargo una misa en memoria de los dirigentes desaparecidos en esta lucha para obtener la reivindicación de los derechos del campesinado, y en la persona de quien se recordó también a monseñor Italo Severino Di Stefano, religioso que estuvo muy ligado a la organización de las Ligas Agrarias, a quienes acompañó en sus reclamos.
Sartori, en su breve discurso, dijo que “las Ligas Agrarias fueron una voz que expresó sus ideales e intentó resolver sus interrogantes de cómo hacer para que los gobernantes se pongan al servicio de los trabajadores del campo, siendo sensibles a los problemas de los distintos sectores”, asegurando que “los jóvenes idealistas de aquel entonces salieron a buscar con el mismo empeño lo que se necesita buscar y lograr hoy”. También participaron delegaciones de movimientos del norte santafesino, de Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y Formosa.
El encuentro se inició con una exposición de historias personales de dirigentes perseguidos, torturados y asesinados por la última dictadura militar. Y también los recortes históricos sobre los reclamos de este movimiento, a través de las publicaciones que en su época se hicieron en el periódico El Campesino, órgano oficial de esta agrupación.
El acto se inició con las palabras de unos de los fundadores del movimiento, Eloy "Coco" Eger, quien aseguró que "aquello que reclamábamos hace treinta años, cobra hoy estricta actualidad". Frase con la que sentó las bases del porqué se resolvió la necesidad del relanzamiento de las Ligas Agrarias.
A continuación, se entregaron distinciones y reconocimientos a familiares de dirigentes de este movimiento que fueron perseguidos y desaparecidos durante la última dictadura militar. En este sentido, el momento más emotivo se dio cuando se entregaron plaquetas recordatorias a familiares de los dirigentes asesinados Héctor Oriansky, y Carlos Pícoli. En nombre de ellos recibieron, respectivamente, su esposa y su hermano, quienes no pudieron contener las lágrimas de emoción, mientras que al mismo tiempo recibieron el aplauso de todos los presentes en el club en reconocimiento de la entrega del bien más preciado del ser humano que es la vida, en el reclamo de las reivindicaciones del hombre del campo.
"Solamente tu hermano y yo sabemos lo que tuvimos que vivir. Pero lo que nunca sabrán quienes lo mataron es que ni las balas ni la pólvora que lo abatieron no podrán nunca acallar la lucha que él representó", le dijo "Coco" Eger, a Mario Pícoli, quien recibió en nombre de su hermano la plaqueta en homenaje como militante de este movimiento.
Formó parte de este reencuentro de Ligas Agrarias, la presentación del libro Monte madre, escrito por Jorge Miceli, con prólogo de Ricardo Monner Sans. Se trata de una conmovedora historia de dignidad y sacrificio de los dirigentes de Ligas Agrarias Irmina Kleiner y Remo Venica, quienes pasaron cuatro años de sus vidas huyendo de la barbarie por montes de Chaco y cañaverales del norte santafesino dando una impactante muestra de apuesta a la vida, con el nacimiento de dos hijos en esas condiciones. Con testimonios de los protagonistas de esta historia y de quienes solidariamente los ayudaron a sobrevivir.
La tierra sigue esperando
El Club Sokol de Sáenz Peña fue testigo de un reencuentro que permitió a las Ligas Agrarias demostrar que 30 años no es nada. Actual como el día fundacional, la lucha por la tierra adquiere nueva relevancia ante la impune venta de campos a precio vil en El Impenetrable chaqueño. Testigo de esa lucha, Coco Valdéz, de Corzuela, tuvo que soportar cárcel y tortura en Sáenz Peña, en la alcaidía de Resistencia y en la U-7.
Con 57 años, Coco recordó que a los 2 años llegó con su padre a la tierra que hoy es de su propiedad. Otrora tierra fiscal, soportó la persecución, pero hoy puede decir orgulloso que es dueño de 100 hectáreas de tierra, que codician los terrateniente foráneos, dispuestos a pagar $ 3.000 la hectárea.
La emoción y el recuerdo se conjugaron en el Club Sokol. Viejos militantes que se reencontraron. Jóvenes hijos de los aguerridos integrantes de Ligas Agrarias, que se encontraron con la historia de sus mayores. El épico 1972 volvió al recuerdo: unos 10 mil militantes de las Ligas Agrarias, reunidos en el ex Cometro (hoy funciona allí un supermercado) colmaron las instalaciones para discutir sobre política agraria. El ex presidente Agustín Lanusse estuvo allí y nadie se olvida del gesto: Píccoli, uno de los conductores de la organización, se negó a darle la mano al militar fuerte de esa etapa argentina.
El gran recordado fue Héctor Oriansky, desaparecido en la zona rural de Santa Sylvina donde fue subido en un helicóptero en el que lo esperaba Jorge Larrateguy, conocido genocida (hoy fallecido) protagonista de la Masacre de Margarita Belén. Reunidos allí, viejos (que se reencontraron emocionados al comprobar que sus compañeros de militancia aún estaban vivos) y jóvenes se comprometieron a volver a la lucha por una política agraria acorde con los tiempos que corren.
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