
Luego del papelón que protagonizara el gobierno de la provincia de Santa Cruz el pasado sábado, al desestimar la conciliación obligatoria dictada por quien fuera hasta ese momento la Subsecretaria de Trabajo y Seguridad Social, Elsa Capuchinelli, el termómetro del conflicto dejó de ser propiedad exclusiva de los docentes y los gremios en conflicto para pasar a formar parte de buena parte de la ciudadanía de Río Gallegos.
Es que el fin de semana, el gobierno provincial fue embestido por dos cacerolazos contundentes; el primero que se desarrolló el sábado a las 22 y que contó con la participación de aproximadamente 6 mil personas, fue la génesis de una pelea que tuvo su máxima expresión en el día de ayer, cuando 8 mil vecinos volvieron manifestarse por las calles céntricas y efectuaron el tradicional escrache a la casa del Vicegobernador a cargo del Ejecutivo Carlos Sancho, aunque esta vez la protesta sobrepasó las requisitorias de la Mesa de Unidad Sindical, para transformarse en una sola voz de una comunidad que mientras golpeaba ollas pedía “que se vayan todos”.
Casi como una metáfora, el pedido de dialogo de la Mesa de Unidad Sindical fue “vallado” dos veces el mismo día. En primer lugar el sábado por la mañana, cuando efectivos policiales colocaron un amplio cordón de metal (construido por una empresa con fuertes vinculaciones con el poder) que dividió a “La Rosadita” (casa de gobierno) de la carpa blanca por la dignidad que desde el jueves habían emplazado los docentes en lucha. En segundo término, con la remoción del cargo de la Subsecretaria de Trabajo, Elsa Capuchinelli (reemplazada por al Subsecretario de Interior, Fernando Mangione) después de que la funcionaria decretara la conciliación obligatoria para A.Do.Sa.C, tras 7 semanas de conflicto con el sindicato de los educandos.
Esta sumatoria de acontecimientos trajo consecuencias obvias: la localidad hizo propia la protesta y se sumó a los dos cacerolazos (el sábado y el domingo) que con diferencia de sólo horas, colmaron no sólo las arterias de nuestra ciudad, sino también la paciencia de un panorama que más allá de no vislumbrar solución alguna coincidió en una sola prerrogativa: el desbanco de los funcionarios provinciales que no garantizan la gobernabilidad.
Ayer a partir de las 19:00 tanto mujeres, niños y estudiantes realizaron una marcha que lejos estuvo de caracterizarse por la mera presencia de docentes o agremiados a cualquiera de las cuatro organizaciones que conforman la Mesa de Unidad.
El ruidoso pero categórico recorrido que comenzó por la Avenida Roca, tuvo una parada de 30 minutos afuera de la residencia del responsable del Ejecutivo Provincial, Carlos Sancho. La casa, que tuvo una fuerte custodia de policías y gendarmes, fue testigo, minutos antes de que la movilización se presentara en el lugar, de la sorpresiva aparición del Ministro de Gobierno Daniel Varizat.
Al momento en que la multitud se agolpó en este domicilio, se entonaron cánticos de todo talante en alusión al desgobierno y al pedido de destitución de Sancho al frente de la provincia.
El sábado por la tarde cuando todo parecía encausarse hacia el diálogo tras la disposición de la entonces Subsecretaria de Trabajo, Elsa Capuchinelli, que había llamado a conciliación obligatoria al gremio docente, finalmente terminó en papelón. Debido que, a las pocas horas de emitido el documento se conoció la noticia de la cesantía de la funcionaria y la llegada Fernando Mangione a Trabajo.
La conducción de ADOSAC Provincial una vez enterada de la bochornosa medida, convocó a una conferencia de prensa en las instalaciones de la EGB N°47. Tiempo Sur dialogó con Pedro Muñoz, titular del gremio, quien señaló que “La verdad no salgo de mi asombro con esta decisión del gobierno, bueno esto último entre comillas, porque ya a esta altura el desgobierno que hay en nuestra provincia es increíble.”
El docente planteo la desprolijidad con la que se mueve “un gobierno que se cae a pedazos” y preguntó “¿Que respeto hay?, ya sea para esta organización, para los docentes, para los padres, para los alumnos, porque la noticia de la conciliación obligatoria seguramente ya recorrió la provincia. Quizás los padres ya estaban expectantes de que iba a ver un mecanismo de discusión y de golpe y porrazo no vemos nuevamente sometidos a la interna de este gobierno, porque somos rehenes todos los sectores.”
El dirigente también insistió que a raíz de todo esto, que marco de credibilidad tiene una institución como la Subsecretaría de Trabajo.
Contundentemente Muñoz afirmó “Que podemos esperar estimados padres, en que marco hablamos seriamente con un gobierno que no sabe, no entiende de compromisos, es desesperante el estado de ingobernabilidad en que vivimos. Es más, una subsecretaria de trabajo manda una indicación y al rato le están anulando la medida. Papás y esto se lo digo a ustedes, evidentemente hay una sector del gobierno, que morbosamente pretende seguir extendiendo el conflicto, no le interesa si hay o no clases. Piensan en solamente, como se dice en el barrio, hacer sonar a los docentes y nada más. Es tremendo que un gobierno con la responsabilidad que tiene, este jugando a la guerra, poniendo en riesgo a todo una provincia.”
Por último Pedro Muñoz expresó que es más que evidente quien es el que no quiere, ni le interesa dialogar. También confirmó la continuidad de la carpa docente frente a la enjaulada Casa de Gobierno.
Finalmente sobre el final de la tarde de ayer la Asamblea Docente definió profundizar las medidas de fuerzas. Para esta semana el paro será de cinco días (Hoy hasta el viernes). De esta manera el conflicto entra su séptima semana, agravando aún más la situación, como así también aumentando el riesgo de no poder recuperar los días de clases perdidos o lo que es peor aún, perder el ciclo lectivo 2007.
Fuente: Diario Tiempo Sur de Río Gallegos, Santa Cruz
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