
La empresa Wal Mart es conocida en el mundo por su persecución a todo trabajador y trabajadora que tenga actividad sindical, se encuentre afiliado al sindicato o, simplemente, manifieste cualquier tipo de compromiso: desde participar en algún reclamo o aceptar un folleto proveniente de manos sindicales hasta la sola lectura de una línea que figure en la cartelera sindical de la sucursal.
Mantener la empresa “libre de sindicatos” es una actividad de tiempo completo para sus directivos. Para lograrlo recurren a numerosos métodos que abarcan: sanciones salariales, el aislamiento, la imposibilidad de ascenso laboral, la estigmatización a través de la “cultura del rumor”, la amenaza y el despido de trabajadores. Asimismo, “presiones” a sindicatos con el objeto de acordar ausencia de delegados en los lugares de trabajo; éste es el caso del Sindicato de Empleados de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires en Wal Mart, sucursal Constituyentes.
Colaboradores, simpatizantes, indiferentes y hasta tímidos son transformados en sospechosos por esta empresa que recuerda las más lamentables prácticas totalitarias de nuestra historia.
Ese pasado de terrorismo y dictadura se infiltra en esas geografías laborales por las trayectorias de muchos de sus directivos de la Casa Central y de los mercados: militares retirados que reproducen la cultura totalitaria y antidemocrática en la cual se formaron.
Alfredo Oscar Saint Jean (h) nada menos que el Director General de la Seguridad de Wal Mart Argentina es un militar retirado que egresó del Colegio Militar de la Nación en 1975 como subteniente. En el año 1976 se desempeñó en Tucumán bajo las órdenes de Antonio Domingo Bussi, posteriormente en Bahía Blanca. Desde principios de 1979 fue destinado a Tandil y Azul, localidades ambas donde funcionaron centros clandestinos de detención, que formaban parte de la subzona 12, que tenía como jefe a su padre el General Alfredo Oscar Saint Jean; procesado por la comisión de 33 delitos durante la dictadura militar; quien luego de su paso genocida por aquella subzona, se desempeñó como Ministro del Interior de Leopoldo Fortunato Galtieri y finalmente como presidente de facto de nuestro país por un breve lapso. Azul y Tandil forman parte de la provincia de Buenos Aires, que gobernó con métodos criminales su tío, Ibérico Saint Jean, de quien recordamos su incitación y su apología al genocidio.
Puertas adentros Wal-Mart deroga el artículo 14 Bis de la Constitución Nacional y la remplaza por estas consignas: “La orden que menos me gusta, es la que mejor la cumplo”, es la frase repetida de un gerente de Wal-Mart, militar egresado de la ESMA, un eco aún sonoro de ese pasado que muchos trabajadores jóvenes reiteran imitando las “consignas clásicas” de sus jefes sin comprender un trasfondo adoctrinario.
En la misma línea, semanas atrás el Presidente de Wal-Mart Argentina Ezequiel Gomez Berard tomó conocimiento de un meil que el Director del Centro de Distribución que la empresa posee en la localidad de General Rodríguez, le envió a jefes y gerentes del establecimiento ordenándoles le armaran un “listado” con los nombres de los empleados que se habían plegado "a favor" de la lucha combativa por reivindicaciones salariales. Y concluía diciendo: ”Recuerden que el criterio es identificar aquellas personas que aprovecharon la situación para generar conflicto”.
Pero la cara más dura de esta “cultura antisindical” logra su mayor expresión antidemocrática en la sucursal de Avellaneda, en los últimos meses más de 10 trabajadores fueron echados “sin causa” por causas gremiales. Para citar un caso emblemático: en el mes de Julio de 2006 un Delegado de la Sucursal Avellaneda presentó un reclamo ante el Ministerio de Trabajo, porque Wal-Mart vulneraba numerosos derechos laborales, esa misma tarde la empresa despidió al hermano y a la cuñada del delegado que trabajaban en la misma sucursal pero el caso no terminó allí, al día siguiente el Director de la tienda reunió a todos los empleados para decirles “el hermano del delegado es un ladrón”.
Lo cierto es que la empresa nunca presentó pruebas de los hechos y el Ministerio reconoció que el reclamo era legítimo y multó a Wal-Mart por la suma de 300.000 dólares.
En este día del trabajador justo es repudiar profundamente que se siga negando y vulnerando nuestra dignidad social.
Porque esa dignidad es una conquista histórica que sólo puede ser ejercitada cuando se garantiza nuestro acceso al trabajo, cuando se nos reconoce jurídicamente como trabajadores, cuando obtenemos salarios y condiciones de trabajo justas, cuando se respetan nuestros derechos y cuando las luchas colectivas, la organización sindical, barrial y/o política de los trabajadores pueden realizarse libremente.
Partiendo del concepto de que al no disponer del libre acceso a la sindicalización es otra forma de exclusión social, reiteramos el reclamo a las autoridades correspondientes para que intervengan con el fin de terminar con estas prácticas y para que impere la libertad y democracia sindical.
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