
La Pulseada, revista de la Obra del Padre Cajade, cumplió sus primeros cinco años. Para celebrarlo, el miércoles 9 inauguró una muestra. En ella se pueden ver sus 48 tapas y leer cómo se concibieron cada una de ellas. La presentación fue a sala llena en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA) del Pasaje Dardo Rocha, ciudad de La Plata.
Graciela, la “vendedora estrella” de La Pulseada, estaba parapetada en su stand cubierto con una trajinada bandera, escrita por ella con pintura a mano: “La revista del Padre Cajade, a 4 pesos”.
Junto a Graciela peregrinaban, por la sala 7 del MACLA en el Pasaje Dardo Rocha, Ayelén y Emanuel, sus hijos ya adolescentes. Se movían con destreza entre las más de 200 personas presentes que recorrían la muestra. Graciela y sus hijos se sostienen con la venta de la revista de la cual reciben un porcentaje del precio de tapa. Esas tapas que ahora estaban expuestas una a una en la sala.
“Como tantos desocupados de la ciudad, nosotros vivimos de la revista. Así que si la compran, no sólo ayudan al Hogar de Cajade”, dice Graciela micrófono en mano. Y marca la parábola de una revista que se soñó fuente de trabajo, en un país desierto de pleno empleo: “Yo iba a dejar a mis hijos en el hogar, estaba con deudas, desocupada pero ahora mis hijos comen conmigo en mi mesa”.
La mejor vendedora de la revista del cura, fue prueba inapelable de que una jefa de familia sin trabajo podría no sólo pagar sus deudas, sino la educación, y “hasta una computadora para mis hijos”.
Y La Pulseada, no fue metáfora para ella. Tampoco para quienes la pensaron y la llevaron adelante todo este tiempo y ahora estaban allí presentes: Los curas amigos del padre Cajade; los pibes del hogar; el staff de la revista y el ex staff, los que pasaron, los que se fueron los que están; las organizaciones amigas, las Madres, las Abuelas, la Comisión por la Memoria, La Grieta, La Cantora; los fotógrafos, artistas, plásticos, educadores, colegas, y por supuesto, la familia de Carlitos que lo recordó.
“Para mi hermano la revista era un sueño”, dijo Mario Cajade, el hermano periodista y colaborador desde los inicios de la revista. “Y era un sueño porque con ella, transmitiría los ideales de la obra. Esos ideales que hoy están marchando en la Marcha Nacional del Movimiento de los Chicos del Pueblo, es por eso que no están todos los pibes del hogar hoy, muchos están recorriendo el país”, comentó a los presentes tras la música de Fulanas Trío y su “Arenitas Sur”, y otras joyas musicales latinoamericanas.
No fue casualidad que La Pulseada, antes siquiera de pensarse su nombre, fuera concebida en la primera marcha de los Chicos del Pueblo, movimiento del cual Carlos Cajade fue co-fundador. Allá por el 2001, año clave para nuestra historia contemporánea.
Y se pensó su nacimiento para fines de ese año, pero la devaluación obligó a posponerla. En abril de 2002, su creación sonaba a locura. Pero este proyecto periodístico-social pulseaba por existir, a cuatro colores, con tapa ilustración y todo.
Para el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable de Cajade, que llevaba adelante hacía 20 años, significaba todo lo contrario: sería una locura dar marcha atrás.
Aquel abril, hace ya cinco años, el primer número de La Pulseada comenzaba a recorrer las calles de La Plata, Berisso y Ensenada. Era un hecho inédito en la zona: además de dar trabajo a decenas de desocupados y ayudar a sostener a instituciones solidarias, era y es impresa por pibes que ganaron un oficio en la Imprenta Grafitos (otro emprendimiento del Hogar) y representa la mayor tirada y mejor calidad en la región.
La publicación tiene un doble objetivo. El primero es reinsertar en la cultura del trabajo a desocupados, y ayudar a comedores y copas de leche de la zona. El segundo, es instalar temáticas en la agenda periodística que los grandes medios no tratan. Dan testimonio de ello las 48 tapas expuestas: Desnutrición en La Plata, salud pública, historias de vida, entrevistas que costaron el retiro de ciertas publicidades, ferrocarriles diezmados, movimientos sociales, emprendimientos, la realidad de los adolescentes en la provincia, la sección que hacen los pibes del Hogar “Baruyo”, y tantos temas más que pueden verse y leerse en la muestra que continuará en el Pasaje Dardo Rocha, y en la web de la revista (www.lapulseada.com.ar).
“Es un orgullo esta revista. Sentí mucha emoción cuando los pibes lograron sacarla del ’horno’, caliente como pan. Es un disfrute porque trabajaron día y noche para que hoy pudiese estar en la calle", señaló el padre Cajade cuando la revista salió al ruedo.
En su primer número, La Pulseada mostró en su tapa la foto de una niña que era la “debilidad” de Carlitos. La Negri, ya está grande, creció con la revista y se muestra en la tapa del quinto año sosteniendo su propia imagen que presenta el primer número.
Por aquella época alguien en la revista dijo que quizás diera pérdidas, y se preguntó “¿nos podemos dar el lujo de gastar dinero en esto?”. “No es un lujo”, intervino el cura, “es una necesidad. Nosotros con el hogar nos limitamos a tirar salvavidas. La revista tiene que ayudarnos a tratar de parar la inundación”. Carlos Fanjul, director de la revista, y Carlos Sahade, Secretario de Redacción siempre lo recuerdan. Ahora la revista se sostiene sola.
Dicen que, en general, uno entiende a posteriori la razón de las cosas. Cuando la estela voraginosa de los hechos deja paso a las palabras que los explican. Quizás fue por eso que entre decenas de nombres elegimos La Pulseada: esa estela que todavía entre todos, seguimos dando.
*Integrante del Foro de Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada.
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