
Por Juan Carlos Giuliani*. "Nos sumamos a todos los periodistas del mundo que resisten y desde la reflexión y la acción intentan nuevas experiencias por la construcción de un periodismo que no quede condenado a ser la polea de transmisión del modelo informativo y comunicacional impuesto por los dueños del dinero. Queremos compartir, pues, sin exclusiones, el desafío de recuperar enteramente el lugar de las utopías negadas por quienes procuran homogeneizar para siempre el campo de las ideas". Manifiesto "Por un Nuevo Periodismo". Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap). (La Habana, noviembre de 1999).
La prepotencia e impunidad del águila imperial, la inmoralidad del hambre en el país de las vacas y las mieses, la soberbia de los verdugos y tanto desamparo exigen de los trabajadores de prensa y comunicación un compromiso irrenunciable: Volver al principio de las cosas. A nuestros orígenes. A nuestra razón de ser. Beber del cántaro de la historia para repasar de donde venimos y no titubear hacia donde vamos.
Así como el periodismo es la primera versión de la historia, sólo la voluntad política del pueblo organizado es capaz de transformar la desazón en esperanza.
La concentración de la riqueza, la enajenación del patrimonio nacional, la desigualdad social y el colonialismo cultural, retratan -como una fotografía desoladora- la injusticia social de la Argentina Siglo XXI. Un dato revelador: No se advierten medidas concretas que testimonien alguna perspectiva de avance contra los grupos económicos de la oligarquía sencillamente porqué no está en debate un cuestionamiento profundo del modelo de exclusión social.
Frente a esta realidad no hay espacio ni tiempo para ser neutrales. La neutralidad no existe. Existe, en cambio, la necesidad ética de identificarnos con las causas justas que abrazan millones de patriotas en cada rincón del Tercer Mundo. Que tienen memoria. Que luchan y se organizan para cambiar la historia. Para demostrar que otra cultura, otra sociedad, otra comunicación, otro mundo es posible.
La información es un derecho social. La verdad es plural y la construimos entre todos: Un coro de voces múltiples y diversas para enfrentar el determinismo histórico del pensamiento único.
La decisión del Gobierno nacional de sostener el monopolio mediático actual ampliando, a través del Decreto 527, las licencias a los grandes grupos concentrados de la comunicación, cancela, en la práctica, el impostergable debate por una nueva Ley de Radiodifusión que reemplace a la norma heredada de la dictadura. Es oportuno, entonces, reiterar la exigencia de participación de las organizaciones y los trabajadores de los medios y la cultura en la discusión sobre qué tipo de comunicación queremos para el país. No permitiremos que resoluciones que afectan a miles de trabajadores de la comunicación y al conjunto de la sociedad la tomen algunos "iluminados" encerrados entre cuatro paredes.
A más de veinte años del retorno de la democracia, seguimos sin una Ley de Acceso a la Información, la precarización laboral y los salarios basura infectan la actividad, prevalece una política errática en el Sistema Nacional de Medios Públicos y tanto a nivel nacional como provincial y municipal, los gobiernos de turno utilizan de modo discriminatorio la pauta publicitaria oficial.
El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. "¿Por qué se han de ocultar a las Provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península?... Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de la Gazeta de Buenos Ayres", escribió de su puño y letra.
A propósito de cuál debe ser nuestra misión aquí y ahora: ¿Acaso Moreno fundó La Gazeta para congraciarse con los poderosos? ¿Su verbo fue tímido, genuflexo, cómplice de los que mandan? ¿Estaba a sueldo de alguna potencia extranjera o de los cipayos que conspiraban contra la Revolución? ¿Le temían los desposeídos? ¿Lo admiraban los grandes señores que complotaban para seguir siendo una colonia? ¿No es su "Plan de Operaciones" una pieza magistral de la Revolución en este lado de América? ¿Por qué la historia oficial se empecinó en difundir una imagen edulcorada de quien fue un revolucionario apasionado e intransigente?¿Por qué lo arrojaron al destierro? ¿Quien lo mató, quien lo mandó a envenenar en alta mar?
El 7 de junio de 1810 una Buenos Aires convulsionada leía por vez primera La Gazeta, portavoz de la emancipación nacional. Casi 200 años después, nuestro mejor homenaje consiste en rescatar su ejemplo.
El poder coloca -a una velocidad y dinámica contundentes- su agenda de temas, sus valores, sus preocupaciones, su ideología. Nosotros debemos afianzar nuestra propia comunicación, nuestra propia producción cultural, nuestra pertenencia de clase, nuestras organizaciones.
Son tiempos de compromisos, de tomar posiciones ante los problemas, de luchar contra aquello que no se quiere. Sin doble discurso. Para romper el cerco informativo y dotar de un sentido trascendente al oficio terrestre más apasionante del mundo.
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