
En una mañana con mucho sol, en día del himno, de aquella canción libertaria que promete vivir con gloria siempre y cuando la noble igualdad esté en el trono de la vida cotidiana; recordando la fecha en que nos arrebataron a nuestro entrañable Padre Carlos Mugica, en un día con el calor que viene creciendo desde las almas purretas del casi medio millar de Chicos del Pueblo; la marcha, la caravana de la vida que sigue su viaje al centro de la conciencia argentina, llegó al norte santafesino, a Villa Ocampo, tierra de algodón, caña de azúcar y decenas de nenes que ganan un peso diario a cambio de trabajar entre el amanecer y el crepúsculo.
Los recibieron las familias de la Asociación de Productores de Villa Ocampo, adherida a la Federación Agraria Argentina, hecho que le dio un color distinto a la caravana al sumarse estos vehículos de ruedas grandes sobre los cuales iban chacareros, mientras las valientes integrantes del Movimiento de Mujeres en Lucha abrían la bandera de sus sonrisas y brazos para mimar a los pequeños peregrinos.
En Reconquista, los militantes de CTERA, CTA, CCC, ANTA, ATE, INCUPO -en cuyo local se pasará la noche- y de la Mesa de Encuentro Barrial, entre otros, construyeron la recepción que, por ahora, se gana el privilegio de haber tenido la mayor cantidad de escuelas presentes -una buena mojada de oreja para los que vienen, un hermoso desafío a superar- que llenaron de regalos y cartitas a los pibes trashumantes.
Dijo una nena de Reconquista: “Queremos que las plazas sean para jugar y no para dormir, que los diarios sean usados por los padres para leer y no el colchón de nuestras camas... por estos sueños les damos nuestro incondicional apoyo a la Marcha ”.
Un chico de Intiyaco, pueblo que soportó el peso del latifundio de La Forestal y su secuela de hambre y rebeldía y que está a noventa kilómetros de Reconquista, pidió: “Queremos educación, salud, trabajo y salario digno para nuestros padres”.
Llegó un momento especial. Un artista plástico del pueblo les regaló a los chicos un mural en donde se veían pibas y pibes marchando.
Por su parte, Diego Chichizola, referente del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, sostuvo: “Esta marcha es la maqueta en chiquito del país que soñamos donde cuidamos a nuestros niños y no una sociedad que se cuida de ellos. Este país en chiquito al que le pusimos ruedas va a llegar a la Plaza de Mayo el 18 de mayo con el mandato de los chicos de Puerto Iguazú, Posadas, Corrientes, Resistencia y de los productores de Villa Ocampo que nos recordaron la gesta heroica y popular del Grito de Alcorta”, afirmó el militante incansable. Uno de los carteles hechos por los pibes de Reconquista decía: “La realidad no ES así, la realidad ESTÁ así. Luchemos juntos para cambiar esta realidad y no acomodarnos a ella”. También entre el pueblo reconquistense se podía leer otra consigna: “El hambre es violencia”.
El lunes, la Marcha de los Chicos del Pueblo, con sus consignas “El hambre es un crimen” y “Ni un pibe menos en la Argentina ”, llegará a la capital del segundo Estado argentino, Santa Fe de la Vera Cruz. Y allí si, estarán las chicas y chicos tatengues y sabaleros a los que se sumará el coordinador poeta, Alberto Morlachetti.
La cita será el lunes a partir de las 9.30 en la Plaza Alberdi , en el Palomar y luego el acto tendrá lugar en la Plaza de Mayo. Así seguirá el viaje al centro de la conciencia argentina, para hacer realidad el grito sagrado de libertad y que es urgente que las mayorías vivan con gloria, como decía la canción que un día como hoy fue presentada en sociedad hace mucho tiempo atrás.
Norte profundo de la provincia de Santa Fe, huellas de La Forestal.
Ciudad de Reconquista, lugar de grandes industrias. Pero también, un sitio estragado por las políticas a favor de los que son pocos. A principios del tercer milenio, una encuesta realizada por el mismo Arzobispado de la ciudad daba cuenta de las consecuencias del desprecio. Sobre 5.191 familias encuestadas, la desocupación supera el 40 por ciento; el alcoholismo alcanza al 30 por ciento; la falta de asistencia sanitaria está en el orden del 60 por ciento, y hay problemas de alimentación en un 30 por ciento de los grupos relevados. Los niños van a la escuela con dificultades de aprendizaje debido a la falta de nutrientes. En la ciudad de Reconquista, los Chicos del Pueblo se encuentran con pibas y pibes desesperados que se trepan a la pelea por recuperar la alegría y los sueños. Ellos quieren convertir el nombre de su ciudad en una consigna existencial.
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