Entrevista a Ricardo Peidro
"Los visitadores médicos apostamos a organizarnos y vamos por más CTA"
Lunes 14 de mayo de 2007, por Gonzalo Basile *

En medio de turbulentos años, en 1944, nacía la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina (AAPM-CTA), hoy el gremio mayoritario de visitadores médicos integrante de la Central de Trabajadores de la Argentina. Actualmente AAPM representa más de 6000 afiliados en todo el país.

En su historia, allá por 1947 fue el estimado sanitarista Ramón Carrillo, padre de la salud pública en Argentina, quien considero un rol sumamente importante para los trabajadores de propaganda médica como auxiliares de la salud. Este es un año especial ya que el próximo 23 de junio se realizará la Elección Nacional para elegir a los representates gremiales tanto nacionales como zonales, aunque tiene características particulares: habrá una única Lista identificada bajo el actual proyecto que impulsa el sindicato desde la Agrupación "Azul Frente Federal".

Quien será el próximo flamante secretario general de AAPM, es el hoy secretario adjunto de la conducción nacional de los visitadores y actual Secretario de Derechos Humanos de la Mesa Nacional de la CTA, Ricardo Peidro. Uno de los fundadores a partir del grito de Burzaco por el ’91 de lo que luego fue la CTA, Ricardo Peidro en un dialogo con ACTA recuerda sus años de militancia en los `70 como sus inicios en la industria farmacéutica por el año 1979, la lucha por limitar la discrecionalidad y poder de los laboratorios, la necesidad de una regulación desde el Estado, la apuesta de construcción para la clase trabajadora desde la CTA, los avances en estos 4 años de gestión como las perspectivas en el sector.

¿Cómo llegas al sindicalismo?

En realidad provengo de una militancia política durante los ’70, de la JUP-Tendencia Revolucionaria del peronismo que obviamente uno reivindica por el grado de compromiso que asumieron los compañeros que dejaron la vida por ese proyecto de construir un país más justo. En ese contexto, en mayo de 1977 fuimos secuestrados conjuntamente con mi compañera pasando por el campo de concentración Club Atlético, y fuimos liberados en ese mismo año. Luego tuvimos que salir del país por obvias razones, pero a los pocos meses volvimos desde Brasil. En este camino llego a ser visitador médico allá por el ’79, en plena dictadura con terrorismo de Estado y genocidio mediante. Allí empiezo a tener contacto con los compañeros que intentaban actuar gremialmente en un ámbito tan dificultoso como es la industria farmacéutica. Todas estas experiencias me llevaron a militar fuertemente también conjuntamente desde la clase trabajadora en el movimiento de los derechos humanos en Argentina.

¿Qué importancia tiene este proceso de elecciones en AAPM?

Lo primero que hay que señalar es que este proceso en AAPM tiene ejes de continuidad y de reafirmación de una identidad. Hace 4 años recuperamos el gremio con compañeros que provenimos de distintas experiencias pero fundamentalmente opuestos al gremialismo empresario que intentaba imponerse desde la década de los ’90 y que tuvo su correlato en nuestro gremio AAPM. Se recupero con muchos que proveníamos de la militancia en CTA desde Burzaco y que ya conducíamos algunas seccionales importantes. Hoy nuevamente bajo la Lista Azul Frente Federal se logra la unidad de los trabajadores de agentes de propaganda médica con representación de todo el país. Este es un proyecto federal, que incluye a todos. Hay que resaltar una continuidad ya que seguirán siendo parte de esta conducción nacional de AAPM, Salvador Agliano que hoy es Secretario General y en la próxima etapa será Adjunto, quien además es Secretario Adjunto de CTA Tucumán. Por otro lado, también la Secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA Nacional, Alejandra Angriman, será la próxima Secretaria de Cultura y Capacitación de AAPM. Entre otros, también seguirá Julio Gutiérrez conduciendo la Seccional Sudoeste de AAPM, quien fuera fundador de la CTA Lomas de Zamora, así como se incorporan muchas seccionales AAPM a las conducciones de las CTA regionales. Es decir, fundamentalmente se reafirma la identidad CTA dentro de nuestro proceso de lucha de los visitadores médicos.

También hay que destacar que recuperamos en esta elección la Seccional Capital de AAPM, una de las más importantes del país por cantidad y ubicación de trabajadores, que será conducida por visitadores también militantes de la CTA. En definitiva, es importante remarcar que la unidad de clase busca fortalecer nuestra herramienta que es el gremio, dentro del conjunto de la clase trabajadora en la Argentina. No podemos pensarnos aislados de lo que les pasa a otros trabajadores, si no que somos parte de una misma lucha obviamente fortaleciendo los ejes que se plantean desde nuestra CTA. A su vez, seguimos trabajando dentro de la FAAPROME (Federación de Agentes de Propaganda Médica), quienes suman 1100 trabajadores más a los 6000 nucleados en AAPM.

¿Aunque estos cuatro años de gestión no deben haber sido fáciles?

Estos cuatro años nos tocó un trabajo muy complejo. Tuvimos que gestionar y administrar un gremio quebrado. Ni que hablar de nuestra Obra Social que había sido destruida. Creo que en estos años lo más importante que logramos fue volver a recuperar la presencia del sindicato como herramienta de defensa de los trabajadores. Salvamos la Obra Social y hoy esta funcionando realmente bien tanto desde la prevención como atención de la salud de los compañeros. El compañero José Charreau seguirá teniendo la responsabilidad de esta área clave. Logramos una Ley (1713) de AAPM en Capital Federal, inspirados bajo el mandato y papel que nos dio Ramón Carrillo dentro de la salud pública, en defensa de la salud de nuestro pueblo realizando una promoción científica y ética de los medicamentos. Se profundizó una real democracia sindical. A su vez, se incorporó AAPM a la Central a través de un Congreso Nacional, en una de las primeras medidas hace 4 años. Las luchas contra la patronal de la industria farmacéutica fueron variadas y fuertes, entre ellas frenar despidos, firma de la paritaria, recuperar condiciones de trabajo.

Los laboratorios se manejan con total unilateralidad sin siquiera percatarse que existe legislación laboral vigente.

Siempre buscan la unilateralidad y los convenios individuales, les duele y molesta la organización colectiva de los trabajadores. En realidad sabemos que esta negativa constante a nuestros reclamos junto con despidos injustificados también es parte de las represalias de los laboratorios frente a la política de esta conducción de AAPM por hacer cumplir las leyes de la actividad a través de las normas de la OMS(Organización Mundial de la Salud). Ya que claramente nosotros hemos asumido, bajo los preceptos de la OMS, que la promoción de medicamentos debe realizarse desde normas y disposiciones éticas, sanitarias y científicas; y no a través de mecanismos de marketing o publicidad falsa como si los medicamentos fueran bienes de consumo masivo o una mercancía como cualquier otra a vender en el mercado.

Hemos estado denunciando la utilización de mecanismos o metodologías reñidas con la ética donde a través de supuestos trabajos o investigaciones científicas, prebendas y publicidad engañosa se busca fomentar la venta de determinados medicamentos. A estas prácticas desde AAPM nos oponemos cotidianamente y obviamente recibimos como respuesta represalias de las 3 Cámaras empresarias del sector(CAEME, CILFA y Cooperala). Pero las luchas que llevamos adelante en estos años fueron varias como las carpas en el laboratorio Abbot, o las marchas y escraches contra los 16 despidos en Schering Plough que logramos frenar, las peleas cotidianas en los lugares de trabajo por hacer respetar nuestros derechos.

Es una lucha importante contra los abusos de los laboratorios.

En 1975 la AAPM firmó su última paritaria considerada como tal, incluyendo los rubros salariales y de condiciones de trabajo, disponiendo de la categoría de salarios complejos (integrados por diferentes variables). Entre 1989 y 1992 hubo paritarias en las que sólo se logró acordar mejoras en la grilla salarial a los efectos indemnizatorios. Desde entonces la industria farmacéutica se negaba a poner en discusión salarios y condiciones de trabajo. En este contexto la Asociación de Agentes de Propaganda Médica R.A. (AAPM- CTA) durante el 2006 dispuso mediante su Plenario de Delegados un plan de lucha nacional buscando respuesta en paritarias a las necesarias reivindicaciones de los visitadores. Las medidas de acción contaron con coloridos escraches, marchas y protestas ante la intransigente negativa en paritarias de las tres Cámaras empresarias del sector CILFA y Cooperala(Laboratorias nacionales) y CAEME(Extranjeros). Finalmente las acciones de los trabajadores en todo el país dieron los resultados esperados e históricos: un básico convencional de 2400 pesos (al anterior era de 600 pesos), aumento de la antigüedad, incremento de los rubros Comercialización y Tenencia que pasaron a ser obligatorios, y otros importantes puntos convencionales.

Las paritarias del 2006 fueron un punto de quiebre.

Se abrió un nuevo camino de discusión y avance de los derechos de los trabajadores de propaganda médica que podríamos decir que fue histórico por los años que llevábamos sin lograr una negociación de este tipo. La patronal nunca quiere ceder, y menos en la industria farmacéutica. Un sector que busca por todos los medios y bajo cualquier estrategia maximizar sus ganancias y rentabilidad a cualquier costo. Con este acuerdo se rompió con la unilateralidad de las empresas para fijar los salarios de los AAPM y tuvieron que reconocer que las negociaciones deben ser colectivas. Por eso el gremio funcionó como una herramienta colectiva para luchar frente a estas compañías farmacéuticas super-poderosas que se apropian de ganancias extraordinarias. Hay que resaltar algo más: todos los artículos del Convenio se negociaron para mejorarlos. Sólo hay mejoras sin ningún condicionamiento o entrega. Este también marca un quiebre de lo que son las prácticas recurrentes de las empresas privadas con otros gremios-empresarios sumisos por conveniencia y negocios. Cualquier trabajador que ingresa a la actividad tiene como piso 2400 pesos, o sea el acceso a la canasta familiar como venimos bregando desde la CTA desde hace algunos años en el Consejo del Salario.

En segundo lugar, porque a raíz que teníamos un salario básico de 600 pesos, en realidad funcionaba como el principal mecanismo para despidos baratos bajando los costos laborales. Pero además era una perfecta arma de disciplinamiento para atemorizar a los trabajadores AAPM para que no luchen por sus derechos, ya que su despido no le costaba nada a los grandes laboratorios de la industria farmacéutica.

En tercer lugar, como decía antes, se corta la fijación unilateral del salario por parte de las empresas, estrategia que también buscaba debilitar al gremio. Logramos que no se le quite poder a los trabajadores y su gremio, ya que nosotros como AAPM nunca renunciamos a defender y luchar por los derechos de los visitadores médicos. Trataron de disciplinarnos atacándonos por las denuncias que venimos realizando como política oficial de esta conducción sobre la promoción ética de los medicamentos, el respeto a la normativa de la OMS, la defensa del derecho a la salud como derecho humano esencial. Disciplinarnos para que no se rompan las leyes del mercado de prebendas, irregularidades, precios exorbitantes, entre millones de otros puntos. En eso estamos.

Aunque a veces esta defensa de la salud pública, el discurso empresario pretende contraponerlo a los intereses de los propios visitadores médicos.

No hay contradicción entre la defensa de la salud de la población y los intereses de los trabajadores del sector. Hay un discurso empresarial que plantea que defender la salud de nuestro pueblo va en contradicción con la defensa de los trabajadores AAPM que representamos. Pero incluso desde un punto de vista netamente sectorial, aceptar las prebendas de las industria hacia los profesionales de la salud o la discrecionalidad en los precios de los medicamentos van en contra de los trabajadores, de nuestras fuentes de trabajo. Voy a poner un ejemplo: cuando la industria aumenta exponencialmente los precios de los medicamentos hay zonas del país o de provincias que le resultan inviables, o sea no rentables (típico del neoliberalismo que declara países o provincias inviables de acuerdo a su interés económico)... Con lo cual ¿qué pasa? Se pierden fuentes de trabajo, que solamente subsisten en las zonas privilegiadas o de poder adquisitivo alto. Nosotros bregamos por el acceso de los medicamentos para toda la población, porque nosotros vivimos del mercado interno si querés plantearlo de ese modo. Esto hay que comprenderlo, o acaso mañana no nos podrían reemplazar si seguimos dejando que la industria se maneje con prebendas e incluso coimas hacia los profesionales de la salud para que estos receten como golosinas tal o cual fármaco.

Esa no es nuestra labor, ahí no hay respaldo científico ni sanitario, esto va en contra de la Promoción Ética por la que luchamos, por eso estamos impulsando un proyecto de Ley que ya fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados de la Nación. Otra cuestión es el traspaso cada vez más frecuente de medicamentos a venta libre como si se tratara de vender chicles en el kiosko. Esto además de afectar nuestra actividad, es perjudicial para la salud de la población. Porque esto pasa en nuestro país y mucho, y el Ministerio de Salud de la Nación tanto como el ANMAT miran para otro lado. Aunque es comprensible, porque el propio ANMAT que debe controlar esta financiado por la industria farmacéutica de algún modo. En todo esto confrontamos con la industria desde lo teórico y desde la práctica cotidiana.

Incluso AAPM en este año impulsó...

... El medicamento caro está dirigido a una clase social, que tiene un médico que se lo receta en su clínica privada para esa misma clase social. No es verdad que el precio del medicamento no incide en la determinación de nuestras fuentes de trabajo. Todo lo contrario. No hay destino para los trabajadores de AAPM si no hay destino para el resto de la clase trabajadora.

Se está trabajando sobre varias iniciativas sobre el precio del medicamento.

Claro, venimos visualizando como pauta en la industria los sobreprecios, discrecionalidad en la promoción y las ganancias extraordinarias. No cabe dudas de que el tipo de comportamiento vigente de las empresas productoras de medicamentos es el resultado de la ausencia de un marco regulatorio del Estado que imponga condiciones que atiendan el interés público en un área estratégica para la salud de la población y para gestar condiciones de desarrollo tecnológico de punta. Más aún, es esta ausencia de regulación la que permite comportamientos empresarios en los límites de la legalidad, como son los numerosos casos denunciados por la Asociación de Agentes de Propaganda Médica, de corrupción, prebendas, sobreprecios y publicidad engañosas que han desarrollado importantes laboratorios. No es posible que esto siga ocurriendo en nuestro país.

Necesitamos una acción férrea sobre la fiscalización del mercado de los medicamentos y la industria farmacéutica. A su vez, proponemos una gran Audiencia Pública para debatir el presente y futuro de un tema tan importante como delicado: el acceso al medicamento y el derecho a la salud pensando en el vacío legal con la carencia de una Ley Nacional de Medicamentos. Creemos importante la participación de todos los sectores involucrados en la salud: médicos, farmacéuticos, universidades, Conicet, superintendencia salud y por supuesto los visitadores médicos quienes vemos con profunda preocupación la violación permanente de los criterios éticos y el uso racional de los medicamentos que emana de la Organización Mundial de la Salud. Dentro de este esfuerzo, nos seguimos sumando a iniciativas para luchar por la salud como fue el Encuentro Nacional de Salud, Seguridad Social y Medio Ambiente que se llevo adelante hace pocos días.

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