
A las tradicionales formas de discriminación que se registran en los ámbitos laborales; esto es por raza, sexo o género; se le sumaron en las últimas décadas las destinadas a las personas discapacitadas, portadoras de Sida o las que tienen predisposición genética a enfermar.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó sobre estos nuevos mecanismos de discriminación en el marco de la presentación de un informe global sobre las desigualdades en el mundo del empleo.
En el texto se explica que "la discriminación puede manifestarse de muchas formas, unas más evidentes que otras".
"Hoy en día hay una creciente preocupación por el trato injusto que reciben los jóvenes y las personas mayores con discapacidades, así como los que sufren de Virus de Inmuno Deficiencia Humana y Sida", subraya la OIT.
Destaca, además, que otro tipo de discriminación que surgió "es la que padecen las personas con una predisposición genética a desarrollar ciertas enfermedades o aquellos que llevan estilos de vida considerados insalubres".
En este último caso se encuadran los fumadores, cuya dependencia al tabaco es fácil de detectar.
En Estados Unidos, por ejemplo, algunas empresas no contratan a fumadores u multan a los antiguos fumadores a realizar una cotización más elevada al seguro médico.
El informe revela también que "unas 470 millones de personas en edad laboral sufren alguna forma de discapacidad" que experimentan "formas comunes de discriminación".
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