
Los accidentes en medios de transporte son una constante en nuestro país. No sólo se presenta un incremento cuantitativo de accidentes en el transporte automotor de índole privado, sino que se manifiesta también en los servicios públicos de traslado.
Juan Carlos Cena es miembro fundador del MoNaReFA (Movimiento Nacional de Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos) y del Instituto Argentino de Estudios Ferroviarios y del Transporte. Su experiencia como ferroviario contribuye a la dilucidación de cuestiones técnicas sobre las causantes de los accidentes, así como su práctica como periodista y autor de investigaciones simplifica y hace accesible la información a quienes no somos expertos en el tema. El autor realiza una reflexión sobre las motivaciones profundas del estado actual del transporte en la Argentina, enfatizando el rol del ferrocarril y su decadencia posterior a las privatizaciones.
Según Cena, en estos meses que transcurrieron del año 2007, se han registrado más 880 muertos y 2.200 heridos en accidentes viales dentro del ámbito de la República Argentina, representado un incremento del alrededor del 30% respecto al año pasado.
¿Qué causantes considera usted que contribuyen al incremento de los accidentes viales en la Argentina?
El Sistema Nacional de Transporte privado en la Argentina sufre una de sus peores crisis. Mientras los medios de comunicación comerciales atribuyen culpabilidades a la alcoholemia y a la falta de educación vial, omiten intencionalmente la falta de control técnico en las unidades y la superexplotación de su personal a través de la flexibilización laboral vigente, la anarquía del tránsito y la saturación de las rutas, y nada más y nada menos que la ausencia del ferrocarril en todo el territorio. En el transporte levantaron la bandera de la competitividad y no de la complementariedad, en función del beneficio público.
¿Usted piensa que haciendo hincapié en el rol del ferrocarril se reducirán los accidentes viales?
Efectivamente. Yo formo parte del Mo.Na.Re.FA y desde ese espacio siempre hemos afirmado que el tren es el medio de transporte mas seguro. Tomamos como ejemplo la Comunidad Económica Europea, dónde murieron en las rutas (54.000 en 1989), mientras que no hubo más que 41 muertos en accidentes del ferrocarril por colisión o descarrilamiento. En el mismo período, 1.550.000 personas fueron heridas en las rutas, contra 250 por causa de un accidente ferroviario. Elegimos la Comunidad Económica Europea porque es el lugar donde la densidad del transporte es más apretada. En nuestro país, las vidas humanas no tienen valor, ni interesa ser tenidos en cuenta en los libros de la contabilidad capitalista.
Cena rescata el valor del ferrocarril como un servicio social, que contribuya al bienestar general de todos y no al lucro privado de unos pocos. Al mismo tiempo, mientras Cena recuerda los tiempos en que el ferrocarril era un bien público nacional, barato, que unificaba el territorio y hacía accesibles agua, medicamentos, vacunas y mercaderías a pueblos del interior; luego de las privatizaciones el servicio empeoró: cierre de ramales, pueblos fantasma, despido de trabajadores e incremento de accidentes.
Con la privatización de los ferrocarriles, ¿aumentaron los accidentes?
Sí. En el Sistema de Transporte Ferroviario Concesionado (privados) padece una de las peores crisis, casi de catástrofe, de la mano del eficientismo privado. Los rieles arden, los trenes se incendian y los pasajeros corren despavoridos, la ira ciudadana crece y crece, y el gobierno calla y calla, y los concesionarios mienten y mienten. Desde el Mo.Na.Re.FA alertamos en forma reiterada que ineluctablemente el Cromañón ferroviario se haría presente. Pocos escucharon nuestro grito preventivo.
¿Cuáles son las motivaciones de este estado inminente de cromañón ferroviario?
La falta de inversión de las empresas en mantenimiento e infraestructura, a lo que se suma la falta del control por parte del Estado sobre estos empresarios ’nacionales’ polifuncionales, que los transforma en cómplices. No hay otra explicación. No hay explicación por todos los cromañones que estallan acá y allá. La crisis en el universo ferroviario era y es integral. Abarca todo. No hay rincón donde ella, la crisis, no este presente. Hay crisis de finitud, en este caso, el de prescripción de un sistema perverso de las concesiones ferroviarias. Nosotros jamás utilizamos el consignismo, en nuestras filas se encuentran los mejores técnicos e idóneos conocedores del sistema ferroviario en particular y del transporte en general. Por eso jamás utilizamos la consigna sino la argumentación técnica cuando correspondió; la política del transporte en todo instante y la solvencia que dan las cifras y estadísticas oficiales para refrendar y ejemplificar lo que sostenemos. Nosotros batallamos por el ferrocarril porque es un bien nacional. El fenómeno argentino sobre la destrucción de los ferrocarriles y la continuación de esa política anti nacional ha cruzado las fronteras. En ningún país del mundo se ha destrozado una propiedad nacional como en este territorio, en ningún país del mundo se siente tanto desprecio, en este caso, por los pasajeros y los pequeños y medianos usuarios de carga en Argentina.
El Gobierno otorga subsidios millonarios a las empresas concesionadas, los cuales son destinados, según la versión oficial, para contener el aumento de las tarifas y no contribuir al encarecimiento del servicio para el usuario. "Esta es la política que Kirchner ha decidido para el sector. Mantener los costos con subsidios como una forma de que el Estado pague una tarifa social", afirmó una alta fuente del Ministerio de Planificación Federal. Sin embargo Cena replica "a confesión de partes relevo de pruebas" y sostiene que estas ostentosas sumas de dinero son destinadas a las ganancias empresarias en complicidad con el Estado que las protege.
¿Qué papel juega el Estado en el sistema ferroviario?
El Estado no está ausente, como muchos afirman cuando hablan del estado mínimo neoliberal. Debo reafirmar que el Estado ha intervenido siempre en el problema ferroviario desde que se asentaron los primeros metros de rieles sobre el territorio nacional, a través de la exención de impuestos aduaneros, condonación de deudas, y así, la prebenda llamada de las maneras más diferentes, hoy concesiones subsidiadas. El Estado no se ha retirado, es consciente del comportamiento de los empresarios privados y además los premia en forma permanente con el aumento de los montos de los subsidios. El gobierno subsidia los accidentes ferroviarios. Sino analicémoslo sucintamente. En el primer bimestre del 2006 los ferrocarriles recibieron subsidios por 13, 7 millones de pesos. En el mismo período de este año la suma trepó a 38,18 millones de pesos.
¿Y a pesar de los subsidios estatales los accidentes aumentaron?
Sí, a pesar de la canonjía estatal, los accidentes continuaron. Nadie desde el gobierno o los organismos de control como la CNRT o La Secretaría de Transporte, o el Ministerio de Planificación o de Presidencia atinaron a tomar las riendas para poner en caja a los concesionarios. No pueden. Hoy los rieles están en llamas...veamos algunos antecedentes que nos demostrarán que los accidentes no son obra de atentados, saboteadores, terroristas, vándalos, boicot obrero, que lo que hay son causales verdaderas que tienen que ver con la falta de mantenimiento, inversión, incumplimiento de los contratos de adjudicación de la concesión, denunciados por el Mo.Na.Re.FA, Defensoria del Pueblo de la Nación, Auditoria General de la Nación, asociaciones de usuarios como el FUDESA - Sarmiento, Roca Pasajeros del Roca, Mejoremos el Tren, Grupo SUER - Sufridos Usuarios del ex Roca, Unidos en Recuperemos el Tren, entre otros. El eficientismo va camino al colapso.
Fuente: ANRed.
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