
Cruz del Eje. Linotipos por el piso. Durante una siesta de esas en que ni las iguanas coloradas -que las hay, se parecen a dinosaurios pequeños- no salen ni con ojotas a la calle, me arriesgué a ir hasta la vieja casona para ver si ya había salido el periódico “La Idea”.
Al entrar, siempre la puerta está abierta, no había luz, ni ruidos, el silencio era sepulcral. Miré a la izquierda y veo al linotipista hacedor del periódico, Ubelino Castro Cuello, recostado en la cama. La misma cama que fuera de Don Temístocles Pedernera que falleció a los 93 años.
Sólo estaba la “Lina”, la perra de la casa, que no hacía más que buscar la puerta para salir del lugar y callejear un poco. Nadie más, las máquinas estaban paralizadas.
Ubelino Castro Cuello, trabaja desde los 14 años en el periódico La Idea. Se imprime con la misma técnica que se usaba a principios del siglo pasado, con linotipos de plomo. Las letras deben colocarse una al lado de la otra, al revés, y algunas de tan gastadas están “redondeadas”. Los moldes con consonantes y vocales se hallan desparramadas por doquier: en el piso, en armarios, sobre muebles viejos, pero sólo él conoce el oficio.
Hasta hace poco, Ubelino compartía sus conocimientos con su ayudante, "El Flaco” Aybar quien falleció en abril.
Manuel Angel "El Flaco" Aybar, era jubilado. Había sido linotipista toda la vida y ayudaba a diagramar el periódico. A llenarlo de letras para luego distribuirlo por la ciudad, aún con frío, lluvia o con calor sofocantes. Un buen día quedó “mudo”de golpe. Los facultativos que lo revisaron lo derivaron a Córdoba, le diagnosticaron una enfermedad terminal que acabó con su vida en pocos meses.
El compañero de tareas de Ubelino Castro Cuello, quién cebaba mates mientras llenaba de letras el periódico “leyendo al revés” y con mucha velocidad, fue policía pasado a retiro porque en la época del gobernador Ramón Bautista Mestre, una bomba de estruendo le explotó cerca de su rostro y lo dejó sordo para siemrpe. Fue en una manifestación frente a la “Casa de las Tejas” en Córdoba.
Por las noches, un encargado cuida el lugar “por si las moscas”. Es que aunque no haya nada de valor, en varias ocasiones personas dañinas han entrado al diario aunque no haya dinero, ni máquinas de escribir, mucho menos computadoras, ni lámparas de luz a veces.
Sólo el “Archivo Histórico” de “La Idea”, que interesó a la propia Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y que se deteriora día a día, porque la vieja casona de “La Idea” tiene clima intensivo: cuando llueve, adentro llueve más; cuando afuera hace frío, adentro más. De más está decir que lo mismo pasa con el calor.
Las ratas, cucarachas, hormigas, etc. , asaltan a los viejos diarios, que contienen noticias e información desde principios del siglo pasado hasta la fecha, apilados sobre una pared.
Ubelino Castro, se pasa las horas sólo en el diario. Cuando llega el momento del cierre, no duerme casi, apenas se tira unas horitas en la cama de don Temístocles. Allí, donde descansaba esa tórrida siesta de este verano.
Sigilosamente, extraje un ejemplar de la pila de diarios que estaban sobre el mostador, recién dobladitos, tarea en la suelen colaborar la esposa, el hijo y hasta el Kevin, el nieto del Ubelino. Retrocedí despacito sobre mis pasos, cerré la puerta y me retiré de la vieja casona, dejando al Gran Hacedor en su merecido descanso.
Afuera el sol apretaba fuerte. Me fui orillando el paredón de los Talleres Ferroviarios, leyendo los nuevos titulares de “La Idea de Cruz del Eje”. “Después le alcanzo el peso”, pensé.
No sé por donde andaría la Lina, seguro coqueteando con sus amigovios perrunos.
Fuente: José Luis Planas Osorio, nota publicada en www.sosperiodista.com.ar
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