
Por Nancy Hidalgo*. La Agencia FeTERA-CTA conversó el 6 de junio con los compañeros Gonzalo Sánchez y Faustino Lencina, miembros de la comunidad Toba del Chaco, quienes se concentraron hace dos semanas frente a la Casa de la provincia del Chaco, para protestar contra las autoridades provinciales por la falta de respuestas ante sus reclamos.
En el marco de las protestas que se realizaron en Capital Federal y el Chaco, se establecieron varias demandas. Según Gonzalo Sánchez, dirigente indígena, del Movimiento MTL Evita, presentaron un petitorio donde reclaman la renuncia del intendente de Villa Río Bermejito, Lorenzo Heffner, a quien acusan de realizar “...actos de discriminación contra la raza Toba y por la mala distribución de la ayuda social enviada para asistir a las familias afectadas por la inundación del río Teuco”, ocurrida en abril de 2006.
Gonzalo nos decía que pensaban que había pasado “un tiempo más que prudencial, y ahora esperaban respuestas concretas de parte del gobierno y si no, sería como una tregua, donde habría que repensar un poco para reforzar la lucha”.
Por su parte, Faustino Lencina, explicaba que desde 1994 vienen luchando por la regularización de la propiedad de las tierras que habitan ancestralmente y agregaba que “el Impenetrable es una mansión de oro para nosotros, pero ¿qué pasa?, el actual gobierno, y también el que se fue del doctor Angel Rozas, vendieron las tierras que nos pertenecen, convirtieron esto en un mercado político, por eso queremos que se devuelva lo que se robaron, porque en la provincia del Chaco tenemos mucha riqueza pero se está deforestando. Queremos que se pare la venta de la tierra y también les pedimos a estos gringos que vinieron y compraron la tierra, que devuelvan la tierra. La tierra no se vende, la tierra es de los Toba”.
Ante la pregunta de ¿quiénes están comprando las tierras? Faustino respondió que hay un nombre, una persona, Victorio Américo Gualtieri. Recordemos que se trata de un empresario de la construcción que se enriqueció durante los ‘90 gracias a las obras públicas adjudicadas de forma directa por Eduardo Duhalde. Fue uno de los responsables de la virtual quiebra del Banco Provincia a fines de la década de los ‘90. Hoy es uno de los beneficiados por la política de venta de tierras fiscales de la gobernación chaqueña.
No cabe duda de que las palabras de Lencina y de los pueblos originarios denunciando la venta de las tierras y lo que sucede dentro del “mercado político”, nos abre la puerta a todo un entramado económico-político-jurídico. Nos preguntamos ¿quiénes podrían ser los grandes beneficiarios en este negocio de la compra-venta de tierras? Y ¿para qué necesitan tantas hectáreas? La respuesta surge de manera inmediata, los únicos beneficiarios serían los grandes “inversores extranjeros”, quienes por falta de leyes claras y en complicidad con políticos y gobernantes corruptos, explotan al más desvalido. Y ante el ¿para qué?, sólo tenemos que mirar qué tipo de cultivo impera en la provincia del Chaco.
Por supuesto, la soja y también la soja “transgénica”. Volvemos a preguntarnos ¿por qué? La respuesta vuelve a surgir cuando comprendemos que la era del combustible fósil “el petróleo” está llegando a su fin, por tal razón están realizando intentos irracionales de generar sustitutos del petróleo con productos de origen vegetal.
Félix Herrero, experto en hidrocarburos e integrante del MORENO, en varios de sus artículos ha anticipado que al ritmo que actualmente se extrae y exporta el petróleo, entraremos en un colapso energético en los próximos 8 ó 9 años. Esto, sumado a la demanda de consumo de energía que se requiere, ni la producción de energía hidráulica, ni la nuclear serán suficientes para abastecer la demanda de un mercado cada vez más sediento.
Paralelamente, la demanda de terrenos para la producción de soja se incrementó, sobre todo en América Latina. Los más entusiastas consideran que la soja será el reemplazo del combustible fósil y se transformará en el gran biocombustible, capaz de cubrir la demanda mundial.
Vemos sin lugar a dudas, que lo que impera es la política de las multinacionales, a quienes lo único que los moviliza es el incremento de sus ganancias sin importarles las consecuencias socio-ambientales de la implantación de modelos de producción no aptas en todo tipo de terreno, por eso ahora la pretensión es apostar a la globalización de la soja, remplazando las formas de cultivar que mantenían el equilibrio de la tierra por mega agronegocios. La tragedia del Chaco les es ajena, como les son ajenas las consecuencias de su avaricia desmedida.
El momento de reivindicar los derechos de los pueblos originarios ha llegado y es necesario que se les reconozca la propiedad de la tierra, tierra que ha estado con su pueblo ancestralmente. Si permitimos que desaparezcan, perderemos las raíces culturales de América Latina.
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