
Con motivo de lanzarse recientemente la Campaña Nacional de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA-CTA) “No a la impunidad”, que consiste en la recolección de firmas para lograr el juicio y castigo a los responsables de la represión y el asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba, el Equipo de comunicación de CTERA entrevistó a la esposa del maestro fusilado por la policía.
¿En qué consiste esta Campaña Nacional que ustedes han impulsado hace unos días desde Neuquén?
Esta Campaña básicamente tiene dos objetivos, uno es basta de impunidad y por supuesto juicio y castigo a los responsables materiales e ideológicos del fusilamiento público de mi compañero Carlos Fuentealba el papá de mis hijas y bueno impulsarlo desde la CTERA desde los organismos, las organizaciones sociales, políticas y también desde las organizaciones populares.
¿Cómo empezó la idea de Carlos y tuya de elegir la carrera de maestros?
Carlos primero, como lo dije una vez, era un hombre de campo, por que nació en el campo, en Junín de los Andes, en las montañas y desde muy chiquito se fue a Neuquén a estudiar becado como mejor alumno, estudió en una escuela técnica se recibió de Técnico Químico. Después trabajó en diversos lugares de empleado, después empezó a volcarse a un trabajó mas sindical que fue el trabajo en el sindicato de los obreros de la construcción, la UOCRA. El en ese momento me conoce a mí como maestra que recién llegaba a Neuquén y ahí nos enamoramos.
Una de las cosas que Carlos dijo que le gustaba mucho de mi es que yo era maestra. Y yo siempre le decía que si le gustaba tanto la docencia por qué no estudiaba y empezamos a caminar juntos. Porque él me acompañaba siempre en esto de mi carrera docente, pero con ese ser docente que como ya lo dije una vez, para mi tanto como para Carlos era un honor ser docente. El como obrero de la construcción también trabaja dentro del sindicato tratando que los obreros levantaran el sindicato por ellos mismos y sostuvieran una organización querida y apoyada monetariamente desde ellos.
Una cosa que yo admiré mucho cuando lo conocí a Carlos. El admiraba el ser docente y yo admiraba que él tuviera la entereza a los 23 años de tener esta participación en el campo popular y sindical. Yo aprendí mucho de él y él de mi por que yo también participé, desde que llegué a Neuquén, en ATEN, nuestro sindicato de trabajadores de la educación. Siempre sabíamos lo que pensábamos el uno del otro y lo compartíamos.
Principalmente éramos una pareja ideológicamente compatible. Por eso está situación; muchas veces cuando hablo lo hago desde el corazón y desde las ideas e ideales que compartimos juntos.
¿Cuáles eran esos ideales que tenían juntos por los cuales Carlos luchaba?
Luchábamos por un mundo más equitativo, valorando el esfuerzo del día a día, de pelear el mango como lo digo siempre, como militante de la vida por que él no dejaba de hablar con nadie en función de que un trabajador no se tiene que resignar a cobrar algo que no es digno sino valorar su trabajo. No por nada esas ideas de él, en relación a que la escuela tenía que ir a los obreros, no los obreros a la escuela, sino la escuela a los obreros, por las mismas situaciones que viven estos trabajadores. La mayoría de sus escuelas estaban eran vespertina, es decir nocturna; por eso tenía alumnos adultos y trabajaba en toda la zona oeste que allá en Neuquén es una zona bastante carenciada y que tiene sus limitaciones en relación a horarios escolares y a un gran esfuerzo.
Por eso muchos de sus alumnos valoraban que muchas de sus alumnas fueran con sus hijos a recibir clase, era muy humano y muy considerado y no por eso dejaba de decirles que había que estudiar para que la conciencia de todos los trabajadores tuviera, digamos, sus frutos, enseñándoles un poco de todo desde el valor de la vida, la dignidad, la honestidad, de la ubicación que tenemos todos los trabajadores. El era un científico en el sentido de analizar la realidad, un químico donde combinaba el esfuerzo con el cariño y el amor. Les dio mucho amor a sus alumnos como me lo dio a mí, como a sus hijas y, bueno, yo siempre hablo que él tenía un contacto muy grande con la naturaleza, no por nada el quería que sus cenizas fueran al lago Huechulafquen en Junín de los Andes.
¿Qué mensajes le transmite a aquellos maestros de la Argentina que tanto han repudiado y que tanto se han manifestado por este fusilamiento, por este asesinato de Carlos y por esta campaña que hoy todos vamos a tener en nuestras manos?
Para mí es muy importante como lo hacemos todos los docentes pelear desde cada lugar que tenemos por nuestra dignidad y el ponerle un valor a nuestro trabajo. Esto es importante desde un valor social y desde un valor salarial también. Nosotros no cumplimos una función de horas nada más frente al grado, sino que cumplimos una función social muy importante que dentro de la sociedad no es valorada, pero que nosotros tenemos que hacerla valer explicándoles a los papás y convenciéndolos de que realmente no solamente nuestros lugares son importantes sino el cada trabajador y que podemos caminar juntos para resistir ciertas cosas y para luchar por otras tantas.
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