
Como en los viejos tiempos, estudiantes y trabajadores se reunieron en la Escuela de Ciencias de la Información (ECI) para debatir.Taurino Atensio, dirigente sindical jubilado de Luz y Fuerza y Guido Dreizik de la CTA, analizaron los avances y retrocesos de la clase trabajadora. A la vez, propusieron alternativas de construcción colectiva que le permitan avanzar. Interesante debate con el público.
Taurino Atensio, fue protagonista de la experiencia del Cordobazo, está jubilado y forma parte de la lista blanca opositora a la conducción actual del Sindicato de Luz y Fuerza. En 1969, trabajaba en la fábrica Transax y pertenecía a las huestes del Smata conducido por Elpidio Torres. En 1970, ingresa a Epec y luego integra el consejo directivo de Luz y Fuerza, liderado por Agustín Tosco.
El sindicalista comenzó su exposición diciendo que todos los años es convocado por la prensa para hablar sobre la gesta popular del ‘69. Pero “te preguntan anécdotas, si te peleaste con la cana o si quemaste un auto, cuestiones que pueden ser importantes pero que son secundarias. Tenemos que conocer la esencia de esta reacción social masiva que se produjo el 29 de mayo del 1969”, afirmó.
Recordó la importancia que asume la irrupción de la clase trabajadora como un sujeto histórico de cambio y el rol que jugaron las organizaciones gremiales en la puja por la distribución y consideró que “este es un momento ideal para hablar de esta parte de la historia de la clase trabajadora argentina y en particular de la de Córdoba, porque no está en los planes de estudio”.
La “temperatura de la olla popular” se fue gestando en el tiempo, afirmó. Y en un tono vibrante describió pormenorizadamente los hechos que luego serían determinantes en la explosión. Además fue narrando cómo los trabajadores definían estrategias de resistencia. Arrancó con el derrocamiento del peronismo en 1955 y los fusilamientos de trabajadores en 1956 y continuó con los sucesivos golpes de Estado alternados con periodos cortos de democracia. “La impotencia va generando un clima de bronca y de protesta”, evaluó.
Por otra parte, aludió a los documentos de La Falda y Huerta Grande. “Había compañeros que estaban pensando en cómo enfrentar a los enemigos del pueblo" que si uno los lee hoy, se asombra y dice: ¡la fresca, che! Se hablaba de la nacionalización de la banca y de distribución de la riqueza”. Todo ello en un contexto de ebullición en Latinoamérica.
La revolución cubana, la teología de la liberación y la aparición de las primeras organizaciones armadas en Argentina. “Eso también nos da la pauta de cómo iba avanzando el concepto de lucha de clases. Había que enfrentar necesariamente a la clase poderosa, al establishment, a los dueños de la pampa húmeda, del grano y de la carne”, detalló.
“La clase trabajadora toma como herramienta de organización al gremio. A pesar de que la dirección de esas organizaciones comulgaban con la posición de la alianza de clases; sin embargo, por debajo bullía un nuevo concepto y en toda esta historia los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) cumplen un rol de suma importancia en el esclarecimiento y en la toma de conciencia nuestra”, reconoció. Por caso recordó que conceptos como plusvalía, lucha de clases, socialismo, organizaciones guerrilleras, eran aprendidos de los estudiantes.
Relató las luchas estudiantiles que enfrentaron en distintos puntos del país a la dictadura de Juan Carlos Onganía. Y puso énfasis en la ferocidad con que atacó a los trabajadores y sus heroicas respuestas en la calle, pasando por arriba a la burocracia sindical y rescató el papel de quienes estaban enrolados en la CGT de los Argentinos.
La gota que colmó el vaso -expresó- fue la pretensión de arrasar con derechos adquiridos - sábado inglés y quitas zonales- y la reacción no se hizo esperar. Ambas CGT de Córdoba, resuelven en asamblea un paro activo por 36 horas.
“Todo el mundo se preparaba, hablaba de los trabajadores, los estudiantes, los curas del tercer mundo, de compañeros que pertenecían a los partidos mayoritarios disueltos, pero que no buscaban encabezar las protestas. Había miedo entre nosotros. Te temblaba la pera, porque sabíamos que habría enfrentamientos".
"Barricadas con aserrín o viruta, con querosén, porque no había cubiertas como ahora. Ese día, en un momento dado, los distintos grupos que van llegando al centro se van ubicando en distintos lugares. Los compañeros de comercio se suman. Corríamos de una esquina a otra donde también había barricadas y los milicos empiezan a retroceder hasta el cabildo”, evocó.
Para sintetizar qué fue el Cordobazo eligió una frase de Agustín Tosco cuando dijo que “es la expresión militante de más elevado nivel, sea cualitativo, sea cuantitativo, en la conciencia de un pueblo que sabe que es oprimido y que quiere liberarse para construir un mundo mejor”.
Para concluir se refirió a la situación actual: “Hoy existen dos países, uno opulento en manos de los dueños del poder y otro marginado, tirado a la orilla como una cosa que no sirve. Y eso, compañeros, produce dolor, angustia, miseria”. Para luego señalar que, en esto, mucho tenían que ver los partidos políticos mayoritarios que “están formando un hombre pedigüeño, pordiosero y eso tiene que llamarnos la atención porque el futuro no es una cuestión abstracta”. Por eso -dijo- había que transformarse “en poleas de transmisión para que toda esta preocupación y este conocimiento llegue al pueblo, porque solo así podremos crear poder popular”.
El dirigente de prensa Guido Dreizik explicó cómo a lo largo de la historia se fue construyendo un sujeto plural de cambio que incluye a la clase trabajadora; y trajo a la memoria otros hechos como la huelga de inquilinos (1907), la movilización del 1º de mayo de 1909, reprimida por Ramón J. Falcón, creador de la Policía Federal y lugarteniente del General Julio Argentino Roca en la campaña del desierto y los hechos ocurridos durante la llamada Semana Trágica (1920). “Propongo que la llamemos semana gloriosa”, dijo “porque estos hechos provocaron luego la unidad de los trabajadores que venían separados frente al Golpe de Estado del 1930, el 27 de septiembre fundan la CGT para enfrentarlo”.
Tras cartón centró su discurso en la idea de proyecto de país y la articulación del sujeto plural. En ese sentido manifestó que “ni los compañeros del Cordobazo, los de antes y los que venimos después tenemos absoluta unidad y claridad acerca de qué sociedad queremos, pero lo intuimos. No hay una identidad política que lo resuma. Son muchas las que están en el campo popular. Y esto lleva tiempo pero hay que hacer el esfuerzo”.
En relación al sujeto plural indicó que está integrado por trabajadores ocupados y desocupados, los jubilados, las mujeres jefas de hogar, entre otros.
Y que se identifica en quien “observa y se reconoce víctima de la enajenación de la fuerza de trabajo, del robo de su capital cultural, del capital acumulado histórico de sus abuelos y padres, de ese saqueo, y en la lucha se reconoce víctima en el ejercicio de la pelea y se transforma en sujeto de cambio de las condiciones”.
En ese sentido reveló que “nos planteamos la imperiosa necesidad de crear experiencias colectivas positivas que aporten al armado, a la conciencia de la experiencia del poder, de la capacidad de transformación. Algunos compañeros entendimos con peleas y reflexiones que el poder no es una cosa que se toma. El poder es una capacidad y esa capacidad se construye”.
Entonces el 29 de mayo “estaban los trabadores, los estudiantes, y una experiencia de poder. El pueblo se empoderó. Estaba en condiciones de hacerlo, en una Córdoba industrial”, interpretó. Citó que en ese momento había 150 talleres de autopartes -hoy hay dos de esa envergadura- y “esa generación gloriosa, puso en jaque a la dictadura de Onganía y disputaba la renta, palmo a palmo, en la calle que era el escenario en el que se construía ese proyecto colectivo”.
Entre los hechos más relevantes de los setenta, destacó el periodo democrático de 1973 y puntualizó cómo el golpe de Estado de 1976 , además de asesinar y desaparecer destruyó un proyecto industrial. Por caso, recordó el cierre del área material Córdoba que fabricaba automóviles, tractores Pampa y aviones Pulqui y que además contaba con una escuela que formaba técnicos. “Martínez de Hoz a través de la ley de entidades financieras puso al capital en la especulación, y garantizó la propaganda del modelo a través de la Ley de Radiodifusión aún vigentes”, precisó.
Hacia finales de los ochenta, “un grupo de compañeros accedemos a los textos de la carta de intención del Consenso de Washington firmada por personalidades de América Latina en donde asumen - dirigentes como (Jorge) Triacca y (Ramón) Baldasini-, incorporar capital privado en todas aquellas empresas y cajas de ahorro y jubilaciones estatales, porque el capital del Estado era ocioso y sus trabajadores vagos. Porque el Estado era incapaz de garantizar el petróleo y el gas en América Latina”, ironizó. Fue la política que Carlos Menem impuso durante los noventa.
Dreizik reflexionó que “esos dirigentes destruyeron aquél capital histórico acumulado de nuestro país”. Advirtiendo esa connivencia, un sector sindical empezó a pensar en una central de trabajadores diferente. Se refiere al nacimiento de la CTA.
En el plano internacional se habían producido hechos trascendentales -se explayó-como la disolución de la Unión Soviética y las experiencias socialistas, la caída del muro de Berlín y de paradigmas que estaban instalados en la clase obrera y el pueblo. “Se nos vino el mundo abajo” graficó. “En nombre de la revolución productiva, del salariazo, en nombre de Perón, un peronista encabezaba la destrucción del país. Era de locos” agregó, pero - analiza- la reacción no se hizo esperar y aparecen los trabajadores desocupados con una herramienta de lucha: el piquete.
Dreizik sostuvo que la tesis de acumulación de la CTA aspira a la recomposición del movimiento popular nacional y democrático, cuya identidad está en construcción. “Decimos movimiento porque entendemos que la identidad es plural. Algunos se adelantan y le ponen nombre: le dicen frente. Pero ni el nombre, ni el color, ni la bandera lo definen. Popular, porque entendemos que ése sujeto plural impone políticas de alianzas con otros sectores sociales. Nacional, por que el ámbito, es la nación Argentina donde nos planteamos desarrollarnos como sociedad. Y democrático, porque los trabajadores somos profundamente democráticos a la hora de dirimir nuestras diferencias y construir nuestras propuestas”.
Para el final contó el cuento del boyerito que le pide al patrón materiales para ampliar la vivienda que habitaba junto a su familia numerosa. El patrón sin más le dice "meté el chivo en el rancho". Lo hace, y por supuesto las dificultades aumentan. Al cabo de un tiempo retorna y le comenta que "es imposible vivir con el chivo adentro". "Sacalo", fue la repuesta del ganadero. Días después, el pobre boyero le dice ahora se vive mejor. “Menem nos metió el chivo dentro del rancho, tenemos que volver a construir una nueva pieza”, remató.
La reunión fue organizada por las agrupaciones La Bisagra, el MNR, el Centro de estudios y formación Agustín Tosco y la Juventud de la CTA.
Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba.
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