
Lucas Lanuse presentó en San Miguel de Tucumán "Cristo Revolucionario" su última obra. Lo hizo junto a Juan Ferrante, un ex sacerdote que sigue militando en organizaciones sociales.
Con el auspicio de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA) y la librería El Griego, el joven escritor Lucas Lanusse, llegó por segunda vez a la provincia, para presentar en la noche del viernes un nuevo trabajo: "Cristo Revolucionario. La Iglesia Militante". Se trata de un libro que cuenta el papel de los curas y sacerdotes tercermundistas durante las décadas del ‘60 y ‘70, y la persecución de la que fueron objetos, no sólo de parte de los militares, sino de la propia jerarquía eclesiástica.
Lanusse no llegó solo, lo hizo acompañado de Juan Ferrante, ex sacerdote, quien sigue militando en diversas organizaciones de base, actualmente integra el Frente Darío Santillán y que es uno de los protagonistas de la obra. A continuación reproducimos parte de la entrevista, de Lanusse en donde cuenta desde el proceso de escritura del libro hasta sus expectativas para con los jóvenes frente a la militancia de los curas revolucionarios.
¿Por decidiste escribir este libro, teniendo en cuenta la experiencia de Montoneros?
Creo que la experiencia de este trabajo es más fuerte que del libro anterior, porque en aquel hablaba de una organización peronista, que si bien hubo disidencias internas, siempre se lo consideró como una organización del campo revolucionario. Pero dentro de la Iglesia, la Corriente Tercer Mundista, fue un sector o una corriente dentro de una estructura mucho más compleja. De hecho la gran mayoría de la jerarquía eclesiástica, en general, no veía con buenos ojos a los tercermundistas y en muchos casos los combatían de forma expresa.
¿Cómo fue la selección de las personas que dan su testimonio para tu trabajo?
Te aclaro que la decisión fue necesariamente arbitraria. Podría haber habido otros diez testimonios sin problemas. En dos sentidos es un argumento válido, porque están representadas todas las regiones del país, desde la Patagonia hasta el Noroeste argentino. En otro sentido es un muestreo, supongo, válido porque están todas las corrientes ideológicas tercermundistas. Estoy pensando en las coincidencias y diferencias, por ejemplo en cómo veían a Juan Domingo Perón. Lo que si fue una decisión arbitraria es entrevistar a gente que todavía vive. De hecho el relato, es el testimonio de ellos pero complementado con diversas fuentes.
¿Cómo fue encontrar a todos los religiosos?
En realidad, no es que yo tuve cien curas en la cabeza y lo que reduje a diez. Uno fue llevando a otro, y en algún momento, cuando llegué al quinto que era Domingo Bresci, la estrategia se fue armando un poco sobre la marcha. En un principio, era hacer algunas historias de curas y no había pensado demasiado en esto. Y Bresci tuvo el tino y yo la suerte, de que él me planteara que tendría que incluir a personas por regiones. Entonces ahí delimitamos el trabajo. Por supuesto que estas historias me han abierto muchas puertas, sumado al hecho de que viniera de la mano de Domingo. Lo bueno es que de las diez personas que elegí a todas las pude entrevistar. Lo que si tiene que ver con mi estilo, es que nunca me pongo en una postura de juzgar trato de ser lo más objetivo posible. Me defino como un verdadero y auténtico curioso. Si tendría que plantear las cosas en blanco y negro, dentro de la Iglesia, me quedo con línea tercermundista, que es la jerarquía más reaccionaria. De todas maneras, trato de recoger matices, para que a personas que por ahí no les gustan los curas tenga argumentos como para reconocer lo positivo del trabajo que hicieron.
¿Te sorprendió que el libro llegara a ocupar los primeros lugares en venta, inclusive en la Feria Internacional del Libro de este año?
Siempre le tuve mucha fe a este trabajo. Te mentiría si te dijera que me sorprendió. Es una característica personal, sobre todo desde que me puse a escribir porque lo hago con una pasión y una entrega total. No es que escribo porque pienso que voy a vender cien mil ejemplares, sino que lo hago porque amo esto. Aspiro y estoy convencido de que será genial todo el proceso. Me gustaría que el libro tenga una buena repercusión. Que a la gente, le llegue el contenido y que pueda cambiar realidades, eso es importante. Eso me pasó con Montoneros, porque todavía hay gente que me manda correos diciendo que mi libro les ayudó a entender algunas cosas, eso para mi es invaluable.
Teniendo en cuenta que son testimonios que no aparecen en los libros de Historia, ¿tu intención es llegar a los jóvenes con este trabajo?
No me canso de repetir que la primera persona para la que escribo es para mí. No podría hacer algo que no me guste. Si no lo siento al tema, simplemente no lo realizo. No me interesa la cantidad de ejemplares que venda, lo lamentaré en el alma, pero me tengo que creer a mi mismo. Cuando empecé a pensar en un público, yo pensé mucho en los jóvenes. Por eso sin hacer una investigación seria y rigurosa, teniendo en cuenta que los temas se tratan en profundidad, le di un leve toque novelesco. Introduje diálogos, escenas en donde hay tiroteos, tratar de reflejar esas cosas más vividamente. Pensando en un público que no vivió esa época. Yo lo promociono como una buena puerta de entrada, para un sector de la población que puede estar interesado en el tema, pero que no necesariamente es un especialista.
Informe: Primerafuente, portal de noticias de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA)
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