
La reedición de la "Antología de la pelota", un libro que muchos consideran pionero de la profusa literatura futbolera escrita en las últimas décadas en el país, tiene mucho de homenaje: sale cuando se cumplen 30 años de la desaparición de su autor, el poeta Roberto Santoro, secuestrado un 1 de junio de 1977.
El prólogo del libro, a cargo de la periodista Lilián Garrido -escrito en la cuerda del relato futbolero-, es una muestra de cómo el fútbol entró en el habla de los argentinos con sus metáforas, sus locuciones populares, su fraseo, sus frases hechas, sus estribillos.
"El fútbol -explica Garrido- es el único deporte que le presta expresiones al lenguaje. Santoro lo explica en su introducción al ver en el fútbol uno de los elementos latentes de los habitantes de la ciudad".
"Dice: ’el lenguaje, bastón en el que se apoya toda relación humana, deja a cada paso señales de esta presencia’. Basta un ejemplo: un buen negocio, es un gol de media cancha", agrega.
La antología publicada por Santoro en 1971 debió esperar 36 años para reeditarse; lo ue constituye una reparación -según Garrido-, "el mejor homenaje que se le puede hacer a Santoro". Y agrega: "Quizás la demora en reeditarla fue por falta de proyecto o no se podían asumir los costos".
Garrido no oculta su malestar: "¿Quién decide qué se edita y por qué lo decide? Hay que ver que la decisión de reeditar ’Literatura de la pelota’ no la toma una editorial grande; esas editoriales no están en los Santoro, están en los que les aseguran ventas, prensa, publicidad. De algún modo, digitan la lectura".
Santoro había nacido en Buenos Aires en 1939, formado distintos grupos, entre ellos "Barrilete" y "Gente de Buenos Aires", y publicado una docena de libros de poesía. A su primer título "Oficio desesperado" de 1962 le siguieron otros como: "De tango y lo demás", "Pedradas con mi patria", "Desafío" y "Uno más uno humanidad".
Esta antología sobre el género -reeditada por Ediciones Lea- fue pionera en América latina: "El primero que patea la pelota abre el juego. Después de esta antología futbolera vinieron otras. Mis preferidos son los cuentos futboleros de Fontanarrosa, Osvaldo Soriano y Humberto Costantini", comentó la prologuista.
Garrido, colaboradora en el diario Nuevo Sur y la revista Sudestada, conoció personalmente a Santoro, secuestrado el primero de junio de 1977 por un grupo comando de la escuela donde trabajaba como preceptor. Fue en el taller del pintor Pedro Gaeta, con quien Santoro sellaría una entrañable amistad, que se iba a consolidar en empresas editoriales conjuntas.
"Yo tenía 9 años y tomaba clases con Gaeta. La idea que tenía de los poetas era de los manuales, señores de traje, moñito. Ahí se apareció Santoro, no tenía nada que ver con eso. Se hizo amigo de mis viejos y lo vi muchas veces en las actividades del grupo ’Gente de Buenos’", recordó Garrido.
Una característica que muchos amigos de Santoro remarcan, es su capacidad de trabajo: "No paraba nunca -dice Garrido-, contagiaba entusiasmo; pasión es una de las palabras que mejor lo define. Su simpatía era notable. Un tipo muy alegre que se tomaba la vida muy en serio, la vida propia y la de los otros".
Pero no trabajaba solo, sino que convocaba, armaba equipos con artistas de diferentes disciplinas, era "un líder nato, se imponía por prepotencia de trabajo y talento".
"Era claramente un capitán de equipo, aunque él no se veía así -precisó-. Un vaso comunicante, el contacto de todos con todos. Lo ayudaba mucho su humildad, su honestidad, su solidaridad, su sociabilidad".
Hay un poeta que es además editor de revistas (Barrilete), editor (las carpetas con el sello "Papeles de Buenos Aires"), armador de grupos como "Gente de Buenos Aires" con escritores, pintores y músicos de la talla del bandoneonista Eduardo Rivira.
"Me cuesta dividirlo en etapas; hay una gran coherencia entre su vida y su obra; el poeta está presente en las otras actividades", resaltó.
Garrido dice ir todavía más allá: "al no poder separar al Santoro poeta del Santoro que atendía un puesto en el mercado o que trabajaba como preceptor en una escuela secundaria o que pintaba paredes como changa. Así como tampoco puedo desunir al Santoro poeta del gremialista o del militante político".
Por último la periodista señaló que esta "Antología de la pelota" convoca géneros diversos: "Incluye crónicas y notas periodísticas, relatos, poemas, ensayos, teatro, fragmentos de novelas, anecdotario, notas de historia y cantos de hinchada. El fútbol cabe en todas las formas literarias".
Fuente: Jorge Boccanera, Agencia Télam.
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