
Lo sostuvo el dirigente de la CTA de Villa María, Córdoba, Jesús Chirino, al referirse al aumento de demandas civiles por accidentes laborales. Destacó que la Corte de Justicia propone un cambio cultural, que no es entendido por muchos empresarios.
Días atrás, El Diario de Villa María daba cuenta de un informe de la Unión de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (UART), en donde se analizaba el aumento de la litigiosidad laboral desde el año 2005, cuando se habilitó la posibilidad de reclamar civilmente, más allá de la cobertura otorgada por las ART.
Desde esa entidad se hacía mención a la incertidumbre que la situación generaba en las empresas, a la vez de advertir que la cantidad de demandas se tornaban difícilmente administrables.
En la misma nota se indicaba que se estaba frente a un tema controvertido, que movilizaba opiniones a favor y en contra.
Justamente a partir de los datos publicados, Jesús Chirino, dirigente de la CTA local, valoró la situación planteada señalando que "el análisis que nosotros hacemos es distinto. Por empezar, la Corte Suprema al declarar inconstitucional algunos artículos de la ley que genera las ART se apega a lo que establece la Constitución Nacional en cuanto a proteger a los trabajadores, que son la parte más débil en esa relación. Hay que destacar que los empresarios tienen que enfrentar un cambio cultural para ingresar a esta nueva época ya que, haciendo las excepciones del caso, tienen más del 40% de los trabajadores en negro. Ese cambio cultural conlleva a algo que dice el mismo fallo, que sostiene que la vida del trabajador no puede estar sujeta a las reglas de mercado; por eso se permite concurrir a la Justicia".
El dirigente indicó, además, que "si los índices aumentan es porque los trabajadores se ven obligados a litigar, ya que no le reconocen los daños en los que se han visto perjudicados por no tener las medidas de seguridad; quien discuta que en los lugares de trabajo están las medidas se seguridad establecidas, que recorra un poco las empresas del medio y que hable de los accidentes laborales; que hable también de todas las enfermedades que de un día para otro dejaron de ser enfermedades profesionales. El cambio que propone la Corte es cultural: reconocerle al trabajador derechos humanos, el derecho a la vida y a la salud".
De todas maneras, Chirino reconoció que la problemática existe "pero hay que empezar a discutirla teniendo en claro lo que decía recién, la necesidad del cambio cultural, la necesidad de rever la construcción de la vulnerabilidad del trabajador a partir de lo que hizo el menemismo, cuando destruyó toda la protección al trabajador. Hay que entender eso, los trabajadores son seres humanos, que se mueren y que su salud muchas veces se ve perjudicada por su actividad laboral. Reconociendo eso creo que se pueden generar mecanismos, pero el bien a tutelar por la Justicia, lo dice justamente el fallo, es la vida no el capital. No nos tienen que correr con eso de que generan trabajo y que esto pone en riesgo el capital".
"Tendrán que generar como empresarios -continuó- formas de prever esta circunstancia, incrementando la seguridad, creando algún tipo de organización que les permita en conjunto enfrentar esto y a partir de estas premisas se puede conversar, pero no se puede volver a los 90".
El dirigente sostuvo también que "cuando se creó la ley se dejaron de valorar las circunstancias particulares del trabajador, que queda muchas veces inhabilitado para cumplir actividades laborales y para un montón de otras cuestiones, como su inserción social. Por eso cayó en inconstitucionalidad. Cualquier alternativa que se plantee, primero hay que sujetarse a este cambio, o sea, ver a los trabajadores como seres humanos que tienen derechos justamente por ser eso. Partiendo de ahí creo las partes se van a poder encontrar".
Al ser consultado sobre si en la actualidad se dan las condiciones para poder avanzar en un acuerdo entre las partes, expresó que "desgraciadamente creo que no; pienso que hay un sector del empresariado que no lo ha entendido, porque el 40% de los trabajadores tienen perimidos sus derechos, no se les reconoce ni la posibilidad de tener salud. Eso es un delito, es no cumplir con leyes básicas para la organización social, la paz y la seguridad, que tiene que ver con la inclusión. Y la sociedad no lo ve como tal. Hay toda una mentalidad que modificar. Que quede claro que esto no va contra nadie, sino a favor de la paz social, de la seguridad entendida en todos los sentidos, como poder realizar un proyecto de vida, tener la vejez asegurada por estar incluido".
Para Chirino se tendría "que recorrer Villa María y ver cómo se está trabajando en ciertos sectores, incluso algunos que no están agremiados. Hay toda una ideología en contra de la agremiación, ya que sólo el 12% de las empresas y comercios tiene un delegado por unidad fabril o comercial. La construcción del gremialismo tiene que ver también con la construcción de la relación democrática entre los diferentes sectores".
En ese aspecto no dejó de destacar que "hay una autocrítica que tienen que hacerse también los gremios, entre ellas cómo se sustentan, cuál es el índice de los aportes patronales en algunos gremios. Eso es algo para analizar, por ejemplo qué porcentaje tiene la contribución compulsiva en algunos gremios. Hay estudios sobre eso, las cifras están. A esto la CTA lo viene discutiendo y planteando la libertad sindical".
Fuente: El Diario del Centro del País de Villa María, Córdoba, empresa recuperada por sus trabajadores de prensa y gráficos
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