
Ah, ¡mi vida! ¡Es tan larga mi vida! ¡Y tan hermosa! Bueno, yo me llamo Élida del Valle Juárez. Soy de ciudad La Banda, del interior de la provincia. Empecé como delegada de ATE en el año 1983. Después asumí distintas secretarias hasta el año 2003, donde llegué a Secretaria General. Así que he pagado mucho terreno para ser Secretaria General. Y por primera vez, el año pasado, me eligieron secretaria general de la CTA de Santiago del Estero.
Por mi parte, siempre le he dado mucho valor a los trabajadores sociales, porque son trabajadores que no cobran nada, pierden los días, se chupan frío, se chupan calores, a cuenta nada más que de ayudar a la comunidad. No disponen de sueldo, son otros compañeros desocupados, de los que he pregonado en los diarios que ¿cómo puede ser que un trabajador social no tenga un sueldo del Estado? Para mí el trabajador social tiene que ser un trabajador rentado o becado, porque están trabajando para taparle la mugre al Estado.
La mugre en el aspecto este de las cosas que no quieren ver. Ellos hacen de las cuatro avenidas nada más. Pero ¿y lo demás? En los días de frío, ahora... Yo siempre digo que el invierno no es para los pobres. Ustedes van al interior y van a ver los niñitos que estan meta frotarse los piecitos de frío, tienen hambre.
Toda la vida hubo pobreza, no es de ahora. Toda la vida. Pero como ahora tenemos un gobierno - guste o no les guste, yo tengo que reconocer- y puedo dar fe como santiagueña. Y lo voy a reconocer, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Hacen. Al menos hacen las cuatro avenidas. Está bien, yo siempre he dicho que las obras son amores, pero no se vive del pavimento y de la luz. Hay que tirarse un poco más hacia la gente que vive en los pueblos. Hay que darles más oportunidades, se necesita trabajo, industrias.
Mire, tengo desocupados en mi propia familia. Chicos que han estudiado y han llegado a los 30 años con el título bajo el brazo. Y todavía no tienen un trabajo digno y eso me pone mal. Absolutamente mal. Al lado de mi casa se murió una familia de hambre. O sea, no se han muerto de la noche a la mañana. Yo tenía una impotencia, porque le agarraron una TBC (tuberculosis) al padre, a la madre, un chico se suicidó cuando murieron los padres porque ha salido a robar y con tanta mala suerte que lo agarró “la carreta” y lo reventó. Siempre me voy a acordar de él. Salía a robar porque se quedó sin madre y sin padre, se murió porque iba a buscar algo, debe ser, para comer.
O sea que toda esta pobreza arrastra a que los chicos se hagan delincuentes. No es una palabra que a mí me gusta, no es que los critico, pero generalmente salen a robar para comer. Duele mucho la juventud sin trabajo.
La provincia es una fábrica de desocupados. Y sino preguntá en los barrios cuántos muchachos y chicas desocupadas hay. ¿Cuántos han estudiado y cuántas no? El Estado los tiene que contener. Si el Estado los contiene, ya no va a haber chicos con hambre, ni chicos metidos en la droga.
Bueno. Ése es el tema. Y yo, lo que pido, no le pido peras al olmo. Pido trabajo. Absolutamente: trabajo genuino para la juventud Ese es el deseo que tengo. Trabajo, trabajo y trabajo. Pero por sobre todas las cosas, para la juventud.
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