
Por Mariano Vázquez, desde Asunción. La Cumbre de los Pueblos del Sur culminó el viernes con una marcha por las calles de Asunción en la que se denunció la persistencia del modelo liberal en la región, la necesidad de impulsar la soberanía en la región, se repudió la militarización y la criminalización de las luchas sociales, y se promovió la verdadera unión entre los países del continente. La policía impidió que 1.200 manifestantes le entregaran la declaración final del encuentro a los presidentes.
La “Cumbre de los Pueblos del Sur. Construyendo soberanía” se realizó el jueves 28 en la Asociación de Empleados de Cervecería Paraguaya (Cervepar), en las afueras de la capital del Paraguay y se desarrolló en siete mesas de temáticas de trabajo: Agricultura, soberanía alimentaria y agronegocios; Militarización, criminalización de las luchas sociales y "Ley Antiterrorista"; Energía, infraestructura, políticas de desarrollo y financiamientos; Alianza entre movimientos sociales y organizaciones políticas en los procesos de cambios en América Latina y Paraguay (con la disertación de Juan González, secretario de Integración de la CTA); Generación de empleos, Derechos Laborales y Migraciones (con la participación de Adolfo Aguirre, secretario de Relaciones Internacionales de la CTA); Inclusión social: Identidad y diversidad; y Las asimetrías en la integración de los pueblos. Por la tarde, se hizo la presentación y aprobación de las conclusiones de cada mesa. Luego se trabajó en la Declaración final del encuentro. El ministro de Finanzas de Venezuela, Rodrigo Cabezas, fue el único funcionario de la Cumbre de Presidentes del Mercosur que se acercó hasta el predio ubicado en avenida Perón y Yukyty y dirigió un mensaje a las organizaciones de la región presentes.
Esta cumbre, que contó según los organizadores con 1.316 personas inscriptas, fue convocado por la Asociación de ONGs del Paraguay (POJOAJU), el Bloque Social y Popular, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Paraguay, Iniciativa Paraguaya para la Integración de los Pueblos (Capítulo Paraguayo de la Alianza Social Continental), el Programa Mercosur Social y Solidario, Sin Excusas contra la Pobreza Paraguay y otras organizaciones campesinas e indígenas.
En la declaración final de la Cumbre de los Pueblos del Sur se afirmó que “pese a su gran potencial, hasta ahora el Mercosur, no ha respondido a las expectativas de cambios y avances substanciales en las condiciones de vida y trabajo de nuestros pueblos. Por el contrario, el modelo de desarrollo que ha impulsado, sigue agravando la degradación ambiental y profundizando la exclusión social al interior de los países y las desigualdades entre los mismos”. Por eso, se señaló que en el marco del modelo agroexportador, “la expansión de los monocultivos esta provocando la destrucción masiva de la naturaleza” ya que el auge de los agrocombustibles “profundizará las consecuencias devastadoras que ya se vienen sufriendo con la exportación de materias primas destinadas a abastecer el consumo de los países industrializados”.
“La persistencia del modelo productivo que las políticas neoliberales han venido implementando en la región, con la graves consecuencias para nuestros pueblos, porque ha atacado la base misma de su soberanía, a través de la explotación humana y la apropiación y mercantilización de la naturaleza, los territorios y la vida misma”.
También en la declaración se ratificó la defensa de la soberanía alimentaria y la necesidad “urgente” de “implementar reformas agrarias basadas en los principios de la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e indígenas”. Se apuntó el modelo de desarrollo promovido en el continente porque “su financiamiento ha contribuido enormemente a la expansión de la pobreza, y a la acumulación de la ilegitima deuda de nuestros países”, al que se vinculó directamente con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) un conjunto gigantesco de megaproyectos orientados a facilitar la exportación de materias primas y recursos naturales de la región: “ Esta iniciativa va de contramano a las propuestas basadas en los intereses y las prioridades de las poblaciones, que incluyen verdaderos procesos de integración continental basados en la equidad, la inclusión, la diversidad, la soberanía local, la democracia, la justicia social, idoneidad ecológica y ambiental y la paz”, se indicó.
En otro párrafo del texto se denuncia que “el neoliberalismo ha profundizado la perdida de los derechos de trabajadores y trabajadoras. El desempleo, las migraciones, la precarización de las relaciones de trabajo, la violación de derechos laborales, las discriminaciones basadas en el genero y las desigualdades salariales entre hombres y mujeres son algunas de las evidencias de que el actual modelo de desarrollo no responde a las demandas sociales de nuestros pueblos”.
La cuestión de la militarización en la región fue un punto de preocupación. “Nos alarma también la utilización de fuerzas militares y la aparición de fuerzas paramilitares en el control de áreas urbanas y rurales bajo el pretexto de la seguridad publica”. Y en ese aspecto se alertó “sobre la elaboración de leyes denominadas `antiterroristas’ que van en el sentido de criminalizar la lucha social, los movimientos sociales y a sus lideres. Denunciamos y rechazamos estas iniciativas por ser nuevas formas de ejercicio del terrorismo de Estado ante su incapacidad de dar respuesta a los graves problemas sociales”.
Otro punto importante, que fue presentado por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP) fue la de exigir “la urgente libertad de los 6 ciudadanos paraguayos presos en Argentina, por tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al asilo político”.
Para la construcción de la verdadera democracia, esta nueva Cumbre de los Pueblos llamó a potenciar “la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales, de las identidades y los cuerpos, y de la diversidad cultural basada en el reconocimiento de los territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales”.
Asimismo, en el marco de las polémicas que se vienen sucediendo al interior del Mercosur se ratificó la plena voluntad de “las organizaciones y movimientos sociales de América del Sur reunidos en Asunción para seguir impulsando la integración de los pueblos y en este sentido apoyamos la plena inclusión de Bolivia, Venezuela y Ecuador al Mercosur”. También dieron su apoyo a la creación de una herramienta financiera que impulse iniciativas de desarrollo endógeno y sustentable de las comunidades y pueblos: “La creación del Banco de los Pueblos del Sur puede representar un enorme paso y oportunidad para América Latina y el Caribe”, se subrayó.
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