
Los directivos del gigante del mercado minorista mundial deberán explicar mañana en la Comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados por qué la empresa persigue a los delegados gremiales y a los empleados que intentan defender sus derechos laborales. De hecho, el 14 de marzo de este año despidieron sin causa al trabajador Gustavo Córdoba del Wal Mart Avellaneda por pretender organizarse sindicalmente.

El 27 de marzo, ACTA, la Agencia de Noticias de la CTA, denunciaba las habituales prácticas antisindicales de la empresa de origen estadounidense bajo el título “Para Wal Mart la Constitución Nacional es papel higiénico”. Y agregaba: “Bajos salarios, prácticas antisindicales, discriminación de género. Y sigue la lista. Esta es la política habitual del gigante del mercado minorista mundial Wal Mart, que en 2004 integró la lista de las `diez peores corporaciones’ que anualmente elabora la prestigiosa revista estadounidense Multinational Monitor. La coherencia de la empresa en esta línea sumó un nuevo capítulo: hace dos semanas despidieron sin causa a Gustavo Córdoba del Wal Mart Avellaneda. El motivo real: organizarse gremialmente”.
Las denuncias periodísticas e institucionales de la CTA -a las que luego se sumaría el diario Página/12- abrieron los ojos del parlamento argentino: ahora Wal Mart Argentina deberá explicar a los integrantes de la Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados acerca de sus habituales y extendidas prácticas antisindicales. El miércoles 11 de julio, a las 11, en el edificio Anexo de la Cámara baja, los directivos de la compañía y los delegados de la sucursal de Avellaneda se verán nuevamente las caras. Las ocasiones anteriores fueron en la delegación Avellaneda del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires donde se realizaron encuentros de conciliación entre la junta interna de delegados y los representantes de la empresa de capitales norteamericanos por el despido injustificado de Córdoba. Así quedó asentado el primer precedente en el ámbito laboral por esta causa. Allí la parte gremial, integrada por tres delegados del personal de Wal Mart y dos representantes del Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda (SECLA), dio cuenta del abuso patronal por parte de la firma de origen estadounidense, plasmado ahora en el expediente Nº 21506-11239/07.
El proyecto de Resolución -que lleva la firma de los diputados Santiago Ferrigno, Araceli Méndez de Ferreyra, Diana Conti y Oscar Maessi- expresa "su preocupación por la situación de desprotección laboral y por las prácticas de persecución sindical implementadas por la empresa Wal Mart Argentina, así como la participación en sus cargos directivos de ex miembros de las Fuerzas Armadas que participaron en la última dictadura cívico-militar".
Córdoba, de 31 años, trabajaba desde hacía 8 años en la sección de venta de electrodomésticos en la enorme sede de la firma en el partido bonaerense de Avellaneda. Pero fue despedido, por segunda vez, el 14 de marzo pasado. ¿Despedido dos veces? La pregunta surge naturalmente perpleja: “Si, en agosto de 2006 nos despiden a cinco compañeros, entre ellos a mi, por participación gremial, pero me vuelven a reincorporar por la pelea de la Junta Interna de delegados y el 14 de marzo me vuelven a despedir sin causa, pero lo que pasa es que había una vacante en el cuerpo de delegados y se iba a llamar a elecciones para completarlo, la empresa seguramente supuso que yo podría participar en esa elecciones. Las dos veces me despiden sin causa”, explica a ACTA.
La pelea por ejercer el derecho a la sindicalización también se dio en otros ámbitos. En agosto del año pasado, los trabajadores presentaron un recurso por discriminación sindical en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). “La falta de respeto es total porque en Wal Mart nos hacen cantar el himno de la empresa, se trata de un acto denigrante, es un vejamen”, argumenta Córdoba y da como ejemplo “la contaminación lingüística que sufren los trabajadores en empresas como Wal Mart, Mc Donald o Bruger King, por eso pedimos que estas compañías trasladen los términos de habla extranjera al español y que haya una ley para esto”.
Córdoba cuenta que “estamos en la lucha por la reincorporación, pero sobre todo por la libertad y la democracia sindical porque está claro que en Wal Mart no permiten agruparse a los trabajadores para defender sus derechos”. Concede la importancia de proteger las fuentes de trabajo y lograr la reincorporación, pero afirma que “lo que más buscamos es que haya un proceso de cambio, que respeten los derechos incluidos en la Constitución nacional, que cese la persecución sindical y la violación a los Convenios Internacionales”; por eso, subraya: “conseguimos el apoyo de la CTA que no tuvimos en nuestros sindicato (el sindicato de empleados de comercio en la CGT) pero sí en el cuerpo de delegados; estamos muy agradecidos por la ayuda, por las movilizaciones y por que la agencia de noticias de la CTA y el Periódico fueron los primeros en denunciar el tema”.
“Wal Mart -comenta Córdoba- no lo tolera la empresa que esta acostumbrada a delegados serviles, en estado vegetativo, que se ocupan de cualquier cosa menos garantizar los derechos del trabajador y cuando un cuerpo de delegados rompe ese molde, aparecen los despidos, las persecuciones”.
El joven despedido argumenta que “Wal-Mart ha violado en nuestro país la Ley Antidiscriminatoria (la 23.952) y el Convenio 98 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que muestra que la discriminación por causas gremiales son penadas por la legislación Argentina”.
Justamente esta ley es taxativa al respecto: “Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidas en la Constitución Nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionado. A los efectos del presente artículo se considerarán particularmente los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos”, sostiene la 23.952.
La publicación estadounidense Multinational Monitor elabora anualmente un ranking de las peores empresas multinacionales en todo el mundo. Allí contabiliza hechos por la extrema gravedad ética o por la masividad del perjuicio ocasionado. La única restricción es no repetir dos años seguidos a una compañía. Así, Wal Mart estuvo entre las 10 peores en 2004.
Sus prácticas antisindicales han sido denunciadas hasta en los Estados Unidos. Por ejemplo la ONG Global Exchange la ubicó entre las “catorce empresas globales más malignas del planeta”; la Organización Nacional de Mujeres aseguró que Wal Mart es “mercader de la vergüenza”; y el renombrado economista Paul Krugman calificó como “brutal” la política de la cadena. Salarios irrisorios, discriminación de género, régimen cuasi carcelario para sus empleados, etcétera, son algunas de las denuncias efectuadas en todo el planeta.
En la Argentina, además del caso citado en esta nota, en 2003, la Asamblea Popular de Villa Pueyrredón promovió un boicot contra el Wal Mart que se levantó en la ex fábrica Grafa porque tapó con pintura un mural que recordaba a los detenidos-desaparecidos y que fuera declarado de interés por la Legislatura porteña. Al año siguiente, en el hipermercado de La Plata, el fletero Germán Oscar Brufani, de 52 años, denunció a la empresa por discriminación: por su notable parecido físico con Bin Laden le prohibieron la entrada a ese Wal Mart.
La fundamentación dada por Multinational Monitor para ubicar en esta lista ignominiosa a Wal Mart fue “el inicio de una demanda judicial por parte de 1.600.000 trabajadoras, que acusaron a la empresa por discriminación de género”. Para colmo, sus actitudes antisindicales “provocaron el anuncio realizado por el Service Employees International Union de que va a destinar 25 millones de dólares para promover la afiliación de los trabajadores de la corporación, el mayor empleador privado de los Estados Unidos, que vende nada menos que el 20 por ciento de los alimentos que se consumen en ese país”.
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