
Convencidas de que las trabajadoras de prensa tienen que asumir un papel activo en la búsqueda de un equilibrio e igualdad de oportunidades en el lugar desde el cual asumen su compromiso de informar a la sociedad, las periodistas y dirigentes del Sindicato de Prensa Rosario (SPR-CTA), Alicia Simeoni (secretaria adjunta) y Alicia Salinas (congresal de la Fetraccom), expusieron ayer sobre las dificultades que tienen las mujeres para acceder a los puestos de decisión en los medios de comunicación. En el marco del último día de las primeras jornadas de “Mujer y Periodismo” organizadas por la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA), las profesionales alertaron que aún rigen las áreas excluyentes o de difícil acceso y las que son reservadas para las trabajadoras dentro de las redacciones.
Simeoni y Salinas, quienes además integran la comisión de Defensa de la Libertad de Expresión y del Trabajo Periodístico del SPR, expusieron los resultados de una encuesta que se realizó en los medios de esa ciudad, los cuales desnudaron una realidad que se repite en casi todas las redacciones del país: el difícil acceso de las mujeres a los puestos jerárquicos o de decisión en los medios de comunicación en los que trabajan, con igualdad de oportunidades respecto a sus pares varones.
“Transitamos una etapa de reflexión, que inclusive no llega a todas. Hay que multiplicar esfuerzos para la reflexión, el análisis y tratar de ver qué es lo que quieren y qué es lo que sienten las compañeras que trabajan en los distintos lugares de prensa. No hay que cerrarse entre nosotras sino hay que establecer estrategias y alianzas con los compañeros para fijar acciones concretas”, reflexionó Simeoni, quien es periodista de la sección política del diario Rosario/12.
¿Qué está pasando con la mujer en sus puestos de trabajo?
Simeoni: Tal vez muchas cosas que le pasan a otras trabajadoras (o trabajadores) de otras ramas de actividad. Pero sin duda la problemática de género, referida exclusivamente al papel de las mujeres, atraviesa a todas las clases sociales. Por ejemplo, en nuestro gremio de Rosario, sólo el 30 por ciento de los trabajadores en general son mujeres. Además, no hay ninguna jefa de sección (salvo una compañera que es la excepción que confirma la regla) ni secretaria de redacción ni mucho menos directoras de medios. Estos son los datos que nos hacen reflexionar.
¿En los medios de comunicación, hay secciones excluyentes y otras reservadas para las trabajadoras?
Simeoni: Por ejemplo, no hay conductoras de programas periodísticos que traten temas políticos. Y si lo hay, generalmente los columnistas o invitados que fijan las posturas y marcan sus opiniones, son hombres. Así, el rol de la mujer se ve muy desdibujado. La política sigue siendo un espacio casi reservado a los hombres. Otro ejemplos se da en la sección política del Diario La Capital (de Rosario), donde no hay una mujer.
Salinas: Se da el fenómeno que es difícil acceder a determinadas áreas, como política, deportes, fotografía, técnicas. Y como contracara, hay lugares reservados para la mujer, como el de coconductora, educación, actualidad y espectáculos. Esto también responde al estereotipo de la mujer basado en alguien sensible, paciente y débil.
Simeoni: Es toda una mentira la relación mujer-débil. Cuando explotó la crisis de 2001, en medio de la represión policial, en la que mataron a siete personas en Rosario, las mujeres periodistas estábamos casi todas en la calle. Al momento de exponerse al peligro, en medio de las balas de goma, ahí nadie pensó en la debilidad de las personas. Lo cual me parece correcto porque el riesgo profesional es para todos por igual. Lo que quiero decir es que damos sobradísimas muestras en cada oportunidad que se tiene de que realizamos la tarea profesional en una igual de condiciones respecto a compañeros varones. Y en algunas instancias, aún mejor, porque trabaja mucho más para demostrar. Como la realidad demuestra que no hay igualdad de oportunidades en las redacciones, esto demanda mucho esfuerzo por demostrar calidad en lo que hacemos respecto a los varones. Trabajamos para la búsqueda de un equilibrio e igualdad de oportunidades.
Salinas: Otro factor que dificulta la llegada a los puestos de decisión o de jefatura porque estos se dan entre los 30 y 40 años, y en esa etapa, generalmente la mujer forma pareja y tiene hijos. Y en los medios gráficos, por ejemplo, las jornadas llegan a extenderse hasta la medianoche y esto implica una dedicación aún mayor.
Simeoni: También hay que preguntarse cómo están las relaciones con la familia y con la sociedad (¿hay un reparto igualitario con la pareja con respecto al cuidado de los hijos y al funcionamiento del hogar?). Esto también repercute en lo laboral.
¿Hay desigualdad con respecto al salario?
Simeoni: Por lo menos, en nuestro gremio no. En base al Estatuto del Periodista y el Convenio Colectivo de Trabajo, los redactores, cronistas y reporteros ganan igual. La mayor diferencia está dada en la falta de oportunidades de ascenso y desarrollo profesional.
¿A partir de una realidad de inequidad respecto a los varones, cuál es el mensaje para las trabajadoras de prensa?
Simeoni: Estamos en un retraso muy grande, transitamos una etapa de reflexión, que inclusive no llega a todas. Hay que multiplicar esfuerzos para la reflexión, el análisis y tratar de ver qué es lo que quieren y qué es lo que sienten las compañeras que trabajan en los distintos lugares de prensa. No hay que cerrarse entre nosotras sino hay que establecer estrategias y alianzas con los compañeros para fijar acciones concretas.
¿Hay que crear espacios específicos para tratar la problemática de la mujer?
Simeoni: Cuando hay problemas reales hay que crear políticas especiales para ellos. Y luego, imaginar y pensar en cómo sensibilizar a los demás. Por ejemplo hablar de una secretaria de la mujer o de algún otro espacio especial, no tan solo no es discriminativo sino que lo único que hace es hacerse cargo de la responsabilidad que tiene. Este espacio es para introducir temas, que muchas veces son vedados, incluso en las comisiones directivas de gremios que son considerados progresistas.
Salinas: Si hay un malestar que lo siente la mayoría de la sociedad (las mujeres), visibilizarlo es avanzar hacia una sociedad más igualitaria y justa. Hay que tratar de no victimizar más, sino identificar cuáles son las cosas que segregan o estigmatizan.
Simeoni: Para no dejar a la mujer en una posición de debilidad extrema, sin poder hacer algo. Es decir, victimizar a la mujer es confirmarla en un lugar del cual no puede salir. Las mujeres no tienen que victimizarse sino jugar un papel activo.
¿Qué papel juega el lenguaje?
Salinas: Nosotras no solo producimos noticias, sino que trabajamos con las palabras y las ideas. Esas noticias le permiten a la gente ejercer derechos y plantearse ventanas para entender el mundo. Por ello, tenemos una gran responsabilidad en buscar expresiones que no estigmaticen sino que garanticen la calidad inclusiva. A veces, sin querer, reforzamos los estereotipos y prejuicios.
¿Cuál es la relación con los derechos humanos y la libertad de expresión?
Simeoni: Trabajamos con la información definido como un derecho humano fundamental, que no solo posibilita sino que a veces hasta permite el ejercicio de otros. Si tomamos al periodista como un nexo fundamental entre esta información y el público, creemos que esta información debe ser veraz. Debemos comprometernos absolutamente con la transmisión veraz y no dar información que discrimine, que deje sectores de la sociedad afuera, entre los que se encuentran las mujeres, los pueblos originarios y los pobres.
Informe: Primerafuente, Portal de noticias de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA)
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