
Esta semana - del 18 y al 21 de julio- se realizará en Buenos Aires el II Congreso de las Lenguas. Un puñado de organizaciones sociales y cátedras de las universidades nacionales de Rosario y Buenos Aires lanzaron esta convocatoria que, bajo el lema “Por el respeto a la Interculturalidad y por el ejercicio de la Memoria”, reunirá a delegaciones de diferentes puntos de América Latina y Europa.
El Servicio de Paz y Justicia es uno de los responsables del armado de las actividades, para conocer más de este encuentro que se viene y reflexionar sobre la realidad de los pueblos originarios Indymedia entrevistó a su titular, el Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
El I Congreso de las Lenguas surge como un espacio alternativo, contrario, según la perspectiva de cada grupo, al III Congreso de la Lengua Española realizado en Rosario en noviembre de 2004. Casi tres años después convocan al II Congreso de las Lenguas no para oponerse a un congreso oficial sino como espacio autónomo, con entidad propia.
El I Congreso ya más o menos estaba previsto, pero lo hicimos coincidir con el III Congreso de la Lengua Española por varias razones: no para oponernos al castellano, porque el castellano es un idioma hermoso, es una lengua adquirida, con una gran riqueza. Lo que quisimos fue demostrar que no es la única lengua, que están las lenguas de los pueblos originarios, también ricas, con muchísimos matices; que dan identidad y sentido a los pueblos en un continente multicultural y multilingüístico. La Real Academia Española pone únicamente la lengua castellana pero dentro de la misma España hay otras lenguas que recién ahora se están valorizando. Por eso fue muy importante en el I Congreso de LaS Lenguas - como en éste - la participación de gallegos, de catalanes, de vascos... en este Congreso van a participar también los sardos. Entonces me parece que tenemos que abrir estas posibilidades porque la riqueza de los pueblos es la gran diversidad, creo que eso es lo importante, y además una lengua se afirma en la identidad, en los valores, en los patrimonios adquiridos, en la memoria colectiva; lo que da identidad a un pueblo. Hay países de América Latina, no tanto aquí en Argentina, salvo en el interior, donde permanecen los pueblos originarios con mayor fuerza y mayor identidad; no tanto Buenos Aires, más cosmopolita, más de inmigrantes. Pero en otros países la presencia de los pueblos originarios es muy fuerte como el caso de Bolivia, de Perú, del Paraguay donde la lengua oficial es el guaraní, los pueblos quechuas en Ecuador o los Quiche en Guatemala que tienen como 17 idiomas. Y podríamos seguir hablando del resto de los países del continente.
Y aquí en Buenos Aires en los últimos 20 años con los flujos migratorios que hubo también se da que se habla guaraní, quechua, aymara...
Claro, sí, por ejemplo en Buenos Aires la comunidad paraguaya llega casi a un millón, pero también hay muchos bolivianos y hay muchos pueblos que se acercaron y formaron sus comunidades como por ejemplo los Tobas, que tienen una comunidad muy grande en la ciudad de Rosario pero también en la provincia de Buenos Aires. Entonces me parece que esta riqueza no tenemos que marginarla, tenemos que integrarla. Por ejemplo, mi abuela era una guaraní que fue la que me crió y prácticamente no hablaba el español. Yo de chico comprendía perfectamente el guaraní, lo que pasó fue que a través del tiempo sufrí como muchos chicos un proceso de aculturación, una discriminación dentro de las escuelas. Tenía vergüenza de llevar a mis compañeros a casa para que no vean a mi abuela india. Hasta que después comencé a comprender las cosas. Creo que algo importante del Congreso de laS LenguaS es poner en la agenda de la ciudadanía y de los ministerios de Educación la necesidad de revitalizar y darle fortaleza a las escuelas bilingües, porque no puede ser que los chicos tienen una lengua materna y la matan, porque desaparece la lengua, desaparecen los pueblos y desaparecen sus culturas. Este es el gran problema. Yo he sido una víctima de eso, lo único que me acuerdo ahora del guaraní son todas las malas palabras, ¿entendés? Pero eso nunca se olvida, es como andar en bicicleta.
En el lema de este II Congreso de las Lenguas se hace énfasis en la memoria, además de la interculturalidad y el multilingüismo. ¿Esto a qué responde?
Bueno, en el otro también estaba la memoria, creo ahora estamos acentuando en este Congreso la memoria porque fijate: no hay pueblo sin memoria. Y la memoria no es para quedarnos en el pasado, la memoria nos ilumina el presente porque es a través del presente donde podemos generar y construir la vida y proyectar un futuro. Pero ese futuro depende del coraje que tengamos de hacer el presente. El futuro es consecuencia del presente, no necesitamos una bola de cristal para descubrir lo que va a ser el futuro. Miremos la realidad que vivimos y nos vamos a dar cuenta lo que proyectamos. Entonces la memoria es muy importante.
Mirá, yo llevo más de 40 años trabajando en el continente y aprendí muchas cosas con las hermanas y hermanos de los distintos pueblos del continente, pero una cosa que siempre me llamó la atención: ¿cómo lograron sobrevivir y resistir a través de los tiempos y a todas las dominaciones? Y es simple: lograron sobrevivir primero por preservar la memoria, después no perder su identidad - si pierden la memoria no tienen identidad -, sus valores espirituales, sociales, su sentido de comunidad que nosotros ya perdimos. En esta sociedad masificada donde nos imponen el pensamiento único perdimos el sentido de la comunidad. ¿Entonces cómo logran a través de los tiempos sobrevivir a toda las dominaciones? Es por la comunidad, es por el sentido de pertenencia, de identidad y eso es únicamente con la memoria. Esto creo que es fundamental.
El Gobierno nacional desde la asunción en el 2003 en sus discursos ha hecho mucho hincapié en el tema de derechos humanos y en la memoria vinculado a la última dictadura militar. Ustedes están planteando una recuperación de la memoria con una proyección mayor. ¿El Gobierno incorpora a los pueblos originarios en esta recuperación de la memoria?
El Gobierno políticamente plantea - y uno apoya esa medida que los gobiernos anteriores no quisieron hacer - recuperar la memoria de una etapa trágica de la vida del pueblo argentino del ’76 al ’83, y aún antes, porque la desapariciones no comenzaron en el ’76, comenzaron en el ’74,’75, ’76 hasta el ’83, incluso más. El Gobierno se planteó esto como una política de derechos humanos, llegar a clarificar la situación, impulsó la nulidad de las leyes de impunidad, de Punto Final y Obediencia Debida de Alfonsín, Menem, De la Rúa. Me parece un paso importante, pero a mitad de camino.
¿Ve el SERPAJ en Argentina un mayor protagonismo de los pueblos indígenas a pesar de que la situación material no ha mejorado?
Hay mayor organización. Y una cosa curiosa, pero pasa en todo el continente: las mujeres indígenas se están organizando y cada vez tienen una presencia mayor en las propuestas, en las alternativas. Me parece que los pueblos originarios hoy en Argentina están como repensando todos su situación pero también su cultura, su lengua, su espiritualidad, su forma de vida; creo que esto es como un despertar, me parece valioso. Tanto es así que la presencia en el I Congreso de las Lenguas en Rosario fue fantástica y también la participación de mujeres indígenas de todos los pueblos. Y esperamos que en este encuentro también la participación, que vienen de todo el continente, pueda ayudar al intercambio y a construir juntos. Porque esta dominación fue como quebrando y separando para que los pueblos no se conozcan. Hoy los pueblos se están conociendo, están tratando de construir juntos, no sólo este Congreso de laS Lenguas, hay muchos otros encuentros a nivel continental y en muchos países donde los pueblos indígenas comienzan a reflexionar dónde están parados y también cuáles son sus derechos. Creo que estos son avances, no suficientes, porque tampoco hay política de Estado de los gobiernos que acompañen esos procesos. No, los quieren tener bien arrinconados, para hacer lo que quieren y no lo que deben, lamentablemente.
El otro día estuve apoyando a guaraníes que vinieron de Misiones a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). La Universidad no quiere entregarles las tierras que les pertenecen, recibió una donación de Celulosa Argentina, que le había quitado las tierras a los indígenas, y no las quiere entregar. Yo soy egresado de la UNLP, realmente me da vergüenza. Tendrían que entregarles las tierras y que encima la Universidad asuma la responsabilidad de ayudarlos a la preservación del medioambiente, que esas tierras no se puedan vender, que esas tierras sean de la comunidad, que esas tierras sean patrimonio del pueblo argentino. Entonces, la gente a veces ve a los indígenas como los pobrecitos o personajes folklóricos, pero no como pueblos que están reclamando sus derechos. Esperamos que esto comience a cambiar en el orden educativo, en la toma de conciencia colectiva, en la responsabilidad que tenemos de preservar el patrimonio de nuestro pueblos, porque esos pueblos indígenas son patrimonios de nuestros pueblos, eso no lo podemos ignorar y tenemos que seguir trabajando para su defensa.
Fuente: Pablo Badano (Indymedia)
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